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Cómo convertir las nuevas exigencias en Sostenibilidad en ventaja competitiva para la empresa

Carmen Bartolome (2)

Cada año, las exigencias en materia de sostenibilidad son mayores: nuevas normativas, más requisitos de información, clientes y mercados que preguntan por la huella ambiental de lo que compran. Ante este escenario, muchas empresas todavía viven la sostenibilidad como una carga añadida, un capítulo aparte del negocio: una memoria anual, un certificado, un departamento que reporta indicadores. Pero esa visión está quedando atrás. Las empresas que realmente avanzan son las que convierten esas exigencias en ventaja competitiva, integrando la sostenibilidad en el corazón de su negocio, en el diseño de sus productos, en sus procesos productivos, en su estrategia y en la propuesta de valor que ofrecen a sus clientes. Y ahí es donde la innovación tiene mucho que decir.

Convertir la sostenibilidad en un motor de competitividad exige conocimiento técnico de los procesos, herramientas de digitalización adaptadas a cada caso y experiencia en proyectos de innovación con aplicación directa en la industria. Es un reto que no se aborda desde un único departamento ni con una sola disciplina, sino que requiere equipos multidisciplinares capaces de combinar investigación, ingeniería y estrategia empresarial para dar respuesta a cada caso concreto.

Esta integración se ve, por ejemplo, cuando trabajamos con una empresa para desarrollar una herramienta de cálculo de impacto ambiental que no se queda en un informe final, sino que se incorpora directamente al proceso de diseño del producto. De esta forma, los equipos de diseño e ingeniería pueden comparar materiales, procesos o configuraciones y conocer sus consecuencias ambientales antes de tomar decisiones. La sostenibilidad pasa así a formar parte del proceso de desarrollo, como un criterio compartido entre diseño, producción y área comercial.

Aplicamos la misma lógica al análisis y mejora de procesos. A partir de datos técnicos y ambientales, ayudamos a las empresas a identificar dónde se concentran sus principales impactos, qué oportunidades de mejora existen y cómo priorizar actuaciones con mayor capacidad de reducción de emisiones, eficiencia de recursos o mejora operativa.

También acompañamos a organizaciones que quieren avanzar en sostenibilidad pero no saben por dónde empezar. En estos casos, partimos de un diagnóstico riguroso, definimos KPIs adaptados a su realidad, construimos cuadros de mando para gestionar la evolución con datos e identificamos mejoras concretas que pueden convertirse en nuevos proyectos de innovación dentro de su propia estrategia de sostenibilidad.

En todos los casos, la idea de fondo es la misma: la sostenibilidad no se resuelve con voluntarismo, sino con conocimiento técnico, datos y herramientas bien diseñadas. La innovación, ya sea mediante una herramienta de cálculo integrada en el diseño, un dashboard de gestión o el uso de inteligencia artificial para modelizar procesos, es lo que permite que la sostenibilidad deje de ser una obligación reactiva y se convierta en una fuente real de mejora competitiva: mejores productos, procesos más eficientes y una propuesta de valor más sólida frente a clientes cada vez más exigentes en este terreno.

Este tipo de proyectos no son casos aislados, sino el reflejo de una actividad de investigación e innovación sostenida en el tiempo. Con 33 años de historia, CIRCE ha participado, solo entre 2021 y 2025, en 90 proyectos de I+D+i financiados, coordinando directamente 25 de ellos. Este trabajo se ha traducido en un retorno de 55 millones de euros conseguido por el centro y de 100 millones de euros para el conjunto de sus socios nacionales. Son cifras que muestran la escala a la que se puede trabajar la innovación aplicada a la sostenibilidad, y la experiencia acumulada que CIRCE pone a disposición de las empresas con las que colabora. Además, la participación de CIRCE en programas de Horizonte Europa permite aportar a las empresas metodologías avanzadas pero probadas, con experiencia contrastada y capacidad de trasladar a las organizaciones el conocimiento europeo a partir de soluciones prácticas tanto para pymes como para grandes empresas.

En un contexto regulatorio que avanza rápido, informes de sostenibilidad, huella de carbono, análisis de ciclo de vida, taxonomía europea, contar con socios tecnológicos capaces de traducir esa complejidad en herramientas prácticas y adaptadas a cada empresa es, cada vez más, una ventaja estratégica.

Este es el enfoque con el que CIRCE se incorpora, a partir de septiembre, a la Comunidad Sostenible de la Cámara de Comercio de Zaragoza: aportando experiencia técnica e innovación aplicada para que las empresas aragonesas puedan convertir la sostenibilidad en una palanca real de competitividad.

La Tribuna de Voces es un espacio de opinión que responde a la visión de los autores del tema tratado. Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza no se hace responsable de esta.