Eduardo Corella
Clúster Logístico de Aragón
Europa ha cambiado. La invasión de Ucrania, la crisis energética y las disrupciones de suministro han unido tres conceptos que antes caminaban separados: logística, defensa y resiliencia. En este tablero, los Pirineos han dejado de ser una frontera geográfica para convertirse en una barrera estratégica. Hoy el tráfico ferroviario entre España y el resto del continente depende de dos pasos: Irún y La Junquera. Están saturados y son frágiles ante huelgas, incendios, obras o incidencias.
Por eso tiene sentido hablar de un tercer eje: la Travesía Zaragoza–Pau (TZP). La reapertura de Canfranc es un paso en la buena dirección, pero no basta. Modernizar una línea histórica no equivale a dotarse de una infraestructura del siglo XXI. La TZP debe nacer como conexión interoperable y con capacidad real de mercancías, alineada con la red TEN-T y con la ambición climática del Pacto Verde.
La lógica geográfica y económica es clara. Zaragoza no es una ciudad de paso: es un nodo. Aquí convergen el Corredor Cantábrico–Mediterráneo, la futura autopista ferroviaria Algeciras–Zaragoza, plataformas logísticas líderes y uno de los principales aeropuertos de carga del país. Desde Valencia, Madrid, Sevilla o Algeciras, las rutas naturales del sur peninsular miran a Aragón. Falta una salida eficiente hacia Europa por el centro pirenaico. Esa salida es la TZP.
El argumento no es solo competitivo. La movilidad militar ha entrado en la agenda europea y las infraestructuras se diseñan con criterios de doble uso. España también avanza en esa dirección. Por ubicación, conectividad y disponibilidad de suelo, Aragón es un candidato natural para albergar un hub logístico-militar de primer nivel. Un hub así necesita salidas robustas hacia el norte. La TZP refuerza la autonomía estratégica europea al ofrecer un tercer cruce fiable, capaz de operar cuando los otros dos se bloquean o se tensionan.
A ello se suman beneficios económicos y ambientales. Transferir carga de la carretera al ferrocarril reduce emisiones, descongestiona autopistas y mejora la seguridad vial. También eleva la regularidad: trenes programados y rutas diversificadas hacen cadenas de suministro más predecibles. Y activa el territorio a ambos lados del Pirineo, porque conecta puertos mediterráneos con mercados interiores y el norte de Europa, generando actividad y empleo de calidad.
Para las empresas el mensaje es sencillo: tener más de dos puertas de salida reduce riesgo, abarata el coste de asegurar plazos y ofrece capacidad extra en picos de demanda. Para Aragón supone capturar más valor añadido del tránsito que ya pasa por aquí y consolidar a Zaragoza como puerta logística de la Península. Para la Unión Europea es coherencia con sus propios marcos: TEN-T, transición ecológica y resiliencia industrial.
¿Qué falta entonces? Prioridad política, agenda técnica y financiación. La TZP encaja en los instrumentos europeos (CEF/TEN-T) y puede apoyarse en colaboración público-privada. Hace falta una gobernanza ágil entre España y Francia y un cronograma realista: una infraestructura que no compite con Irún o La Junquera, sino que completa el sistema y le da redundancia.
Conviene además fijar hitos medibles: trazado y solución de ancho interoperable; obras con calendario y presupuestos transparentes; terminales intermodales preparadas para trenes largos; e integración comercial para que las empresas reserven y planifiquen con antelación. No se trata de prometer, sino de ejecutar.
En ALIA defendemos esta visión por convicción y por experiencia. Sabemos lo que significa perder un tren, literal y figuradamente. Por historia, ubicación y capacidad logística, Zaragoza está llamada a jugar un papel mayor en el rediseño de las rutas europeas. La Travesía Zaragoza–Pau no es un sueño romántico: es el eslabón que falta. Cuanto antes lo asumamos, antes ganaremos en competitividad, sostenibilidad y seguridad para las próximas décadas.
La Tribuna de Voces es un espacio de opinión que responde a la visión de los autores del tema tratado. Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza no se hace responsable de esta.