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Juan Royo: “Invertir en RSC sale a cuenta, te ayuda a gestionar tus riesgos a largo plazo”

  • El economista zaragozano charla en la mesa abierta de Redacción Club acerca de las realidades y mitos de la Resposabilidad Social Corporativa. 
Juan Royo

Juan Royo, durante la mesa abierta de Redacción Club. Fotos: Arturo Gascón.

Juan Royo (Zaragoza, 1970) combina en su currículum dos facetas destacadas y, para muchos, sorprendentes al verlas juntas: economista y divulgador de cómic. Sin embargo, este incansable profesional ha sabido aunar ambas facetas, como demuestran sus numerosos escritos en los que relaciona dineros y viñetas. Royo es además un destacado promotor de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), ámbito en el que ejerce como consultor.

Para hablar de esta última especialidad, el experto acudió a la mesa abierta de Redacción Club, donde compartió conversación con lo Ramón Añaños (consultor independiente de marketing y estrategia on-line), Isabel Lecina (directora de la Fundación Basilio Paraíso ) y Nacho Peláez (director de Proyectos, Procesos y Estrategia de Cámara Zaragoza).

Hay muchos mitos en torno a la RSC”, asegura Royo, que lamenta que “aún hay mucha gente que la confunde con la obra social”. “La RSC es una herramienta de gestión que tiene que partir de la dirección de la empresa, del convencimiento del CEO”, explica.

Para Royo, una de las claves de la RSC es la comunicación. “Cuando una empresa aboga por la transparencia no lo debería hacer como una cuestion de marketing, sino porque, si esto va de cambiar el mundo y el modelo capitalista, dar a conocer las buenas prácticas, que la competencia las pueda copiar, sí contribuye a ese objetivo”, defiende.

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La comunicación de la RSC también es fundamental en otro sentido: “Te obligas públicamente a llevar a cabo los anuncios que has hecho. Si una empresa promete disminuir sus emisiones de Co2, tendrá que trabajar para lograrlo, y si no lo consigue, dar explicaciones”. Además, dar cuenta del cumplimiento (o no) de objetivos “ayuda a generar confianza, algo muy valorado por los mercados”.

¿Qué ocurre cuando se vende humo, cuando algunos quieren aparentar en lugar de hacer verdaderamente RSC? “Si no hay nada real detrás, se te va a ver el plumero y te puede hundir la reputación por los siglos de los siglos”, advierte el experto. Y alerta: “Hay mucha gente que piensa que la RSC es un antídoto contra la corrupción. Falso. Si se hacen trampas con el valor de las acciones… ¿Cómo no se van a hacer con las actuaciones RSC, donde resulta mucho más sencillo? La RSC es transparencia, pero te pueden mentir, por eso hay que exigir pruebas de que se está cumpliendo”.

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La RSC no va en contra del beneficio económico, todo lo contrario: va a favor de generar valor. Otra cosa es cómo se reparta”, asegura Juan Royo. El economista, también profesor asociado de la Universidad de Zaragoza, aboga por un regreso a la ética de la economía. “Hay que aprender a invertir no solo en función del beneficio, sino de la ética. Puedes invertir en algo seguro, que te dé más o menos rentabilidad y que sea legal: la energía nuclear, los casinos, la pornografía… Sí, todo esto está permitido por la ley, pero va contra tus principios. Hay que incorporar esta visión a nuestra forma de actuar”.

¿De quién debería ser la responsabilidad última de que las empresas actúen conforme al bien común? “No se le puede pedir al consumidor que exija el cumplimiento de la RSC. Es el Gobierno quien debe poner las reglas, y las empresas quienes tienen que cumplir con la legalidad. Sin embargo, la RSC tiene que ir más allá. Si tú contratas un 2% de personas con discapacidad en tu plantilla no eres RSC, eres legal. Si tienes un 4%, por decisión propia, entonces sí estás haciendo RSC. ¿Lo haces porque crees que te va a reportar un beneficio de reputación? No, lo haces porque estás convencido de que es lo mejor”.

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Sin dejar esta idea, Juan Royo proclama que “hacer RSC es baratísimo, porque ayuda a gestionar los riesgos a largo plazo, ayuda a fijar objetivos”. “Hay quien piensa que, con todo, no existe contrapartida por actuar bajo criterios RSC… ¡Sí que existe esa recompensa, la sociedad acaba por reconocer esa labor!”, proclama. Para el economista, todo el mundo se puede sumar a esta filosofía, con independencia del tamaño de la empresa: “No es necesario que de un día para otro tengamos una memoria RSC como la de Repsol, se puede empezar por pequeños gestos e ir cumpliendo objetivos puntuales”.

LA OPINIÓN DE LA EXPERTA: ISABEL LECINA

Isabel Lecina. Directora de la Fundación Basilio Paraíso.

Isabel Lecina. Directora de la Fundación Basilio Paraíso.

Está siempre en lo último, en lo más moderno,  aunque lo último sea, por ejemplo, coleccionar cómics de una forma compulsiva y ser uno de los más destacados críticos de cómic de este país. Para los aficionados es imprescindible asomarse a su blog para mantenerse al día de las últimas novedades.

Es experto en tantas cosas, experto en finanzas, avanzado y pionero en España en la creación y gestión de un fondo de inversión socialmente responsable, experto economista, divulgador de la cultura emprendedora, militando en la RSC y con un olfato especial para reconocer a las personas realmente comprometidas, aquellas que sienten y ejercen, dentro del marco de su responsabilidad, con conciencia y con consciencia.

También es un activo colaborador con diferentes causas sociales a las que presta no sólo su tiempo, sino su talento y esa enorme red de contactos que ha tejido a lo largo de los años.

Su actividad en las redes sociales parece no tener fin. Escribe, opina y prescribe sobre todo lo que le interesa y sobre aquello que ama y sobre lo que le sorprende.

Hablamos con él sobre RSC. Su enfoque es muy integral, la RSC está, dice, al alcance de cualquier empresa, con independencia de su tamaño. Los valores los construye el CEO, el presidente, el propietario de la empresa, de él depende lo que ocurra en ella.

Coincidimos en esa visión humanista de la economía. La economía es una ciencia social, parece que ahora todo se explica con porcentajes de PIB, de deuda, de paro…. Pero sabemos que no es así, detrás de los porcentajes hay personas, hay emociones, hay contextos y  hay decisiones.

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