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Sonia Pueyo: «Popit transmite glamour y lujo, pero también diversión»

Mesa Abierta

Sonia Pueyo, fundadora y directora general de Popit

Mesa Abierta: conversación en profundidad con un profesional destacado

Sonia Pueyo ha conseguido transformar un producto tan cotidiano como las palomitas en una propuesta vinculada al lujo, el diseño y la creatividad.

Sonia Pueyo ha construido una marca con identidad propia, capaz de convertir un sencillo aperitivo en una experiencia sorprendente, cuidada hasta el último detalle y presente en hoteles de prestigio, espacios gourmet y grandes eventos.

La historia de Popit reúne intuición, perseverancia y una clara visión empresarial. Desde aquella primera máquina instalada en el garaje familiar hasta la expansión de la marca por el mercado europeo, Sonia Pueyo ha defendido un modelo basado en la calidad, la personalización y la coherencia de marca. Un recorrido que demuestra que incluso el producto más cotidiano puede reinventarse cuando se combina con pasión, creatividad y la determinación de hacer las cosas de manera diferente.

Conocemos más sobre la trayectoria empresarial y emprendedora de Sonia Pueyo, fundadora y directora general de Popit, en esta Mesa Abierta del Club Cámara Zaragoza.

Un repaso por la trayectoria empresarial de Sonia Pueyo

Lo que comenzó con una máquina de palomitas instalada en el garaje de una vivienda familiar se ha convertido en una marca reconocida en hoteles de lujo, eventos corporativos y espacios gourmet. Detrás de esta transformación se encuentra Sonia Pueyo, que ha logrado elevar un producto cotidiano hasta convertirlo en una experiencia vinculada al diseño, la personalización y la creatividad.

La inquietud emprendedora de Sonia Pueyo apareció muy pronto. Con apenas doce años ya vendía pulseras de plástico en Salou e involucraba a toda su familia en la producción. Sin embargo, antes de crear su propia empresa estuvo vinculada a la dirección del Apartahotel Los Girasoles. Aquella etapa fue, para Pueyo, “una escuela de negocios, de mucha formación y mucho aprendizaje en todos los sentidos”.

Y es que en el sector hotelero descubrió el valor de la atención, la diferenciación y la creación de experiencias. Los Girasoles surgió como una propuesta intermedia entre un hotel convencional y el alquiler de una vivienda, dirigida especialmente a profesionales que necesitaban alojamientos de media y larga estancia. Una experiencia que le permitió comprender que incluso un servicio conocido puede transformarse si se identifica una necesidad todavía no cubierta.

Años después, Pueyo ha aplicado la misma lógica a Popit, reinventando algo tan popular como las palomitas para dotarlo de una identidad completamente nueva. La idea surgió en una conversación entre amigos. A Jesús, su marido, le gustaban las palomitas que encontraba en otros países y planteó la posibilidad de desarrollar un negocio similar en Zaragoza. Sonia descartó inicialmente el proyecto por sus responsabilidades profesionales y familiares, pero, apenas veinte días después, una máquina de palomitas llegó a su casa. Así comenzó una historia que ella misma define como “muy de garaje”, con toda la urbanización oliendo a maíz recién hecho.

El nacimiento de Popit: del incendio a sabores internacionales

Los primeros productos de Popit se probaron en un mercadillo navideño de la plaza del Pilar. Allí se produjo uno de los episodios más simbólicos de la trayectoria de la marca: la caseta se incendió, pero la máquina sobrevivió. Lo que Sonia interpretó como una señal para abandonar el proyecto, su marido vio justo lo contrario. La máquina terminó en un pequeño local de 60 metros cuadrados en Argualas y Popit comenzó a avanzar gracias al boca a boca y al apoyo de su hermana Olga, que asumió parte de la labor comercial.

No obstante, el verdadero punto de inflexión llegó durante una estancia familiar en Londres. Allí, Sonia encontró marcas de palomitas gourmet consolidadas en establecimientos como Harrods, Fortnum & Mason o John Lewis. Aquello le permitió comprobar que existía un mercado para un producto premium que en España todavía no se había desarrollado. “En España no hay nadie. Tiene que haber uno”, pensó.

A su regreso dejó su puesto de trabajo y se volcó plenamente en Popit. El objetivo era claro: construir una marca y encontrar un socio de alcance nacional que entendiera el concepto. El Club del Gourmet de El Corte Inglés se convirtió en ese escaparate. La entrada en más de sesenta puntos de venta proporcionó visibilidad, legitimidad y capacidad de crecimiento en un momento especialmente delicado, marcado además por la pandemia.

Desde el principio, la empresa evitó presentarse únicamente como fabricante. Su propuesta combinaba producto, diseño, relato y experiencia. “Popit no es una fábrica de palomitas”, insiste Pueyo. Actualmente, Popit cuenta con 35 sabores, desde el clásico caramelo con sal hasta creaciones como chocolate Dubai, menta con chocolate, matcha, piña colada o melocotón rojo. El sabor no es el único elemento que se adapta. La palomita puede cambiar de color, incorporar coberturas o presentarse en cajas, tarros, bolas navideñas y envases diseñados para cada cliente.

Posicionamiento como un producto de lujo y presencia europea

La capacidad de personalización de Popit le ha abierto las puertas de hoteles como Four Seasons, Ritz, Wellington, Gran Meliá, Vincci, Paradores o Mandarin Oriental. En este último caso, Popit ha desarrollado para el establecimiento de Punta Negra, en Mallorca, un menú de palomitas disponible en las habitaciones. Los huéspedes encuentran dos variedades en el minibar y pueden acceder mediante un código QR a una carta con doce sabores.

La marca también ha colaborado con firmas de moda, cosmética y entretenimiento, además de participar en eventos como los Premios Goya. No obstante, Sonia Pueyo defiende la importancia de seleccionar cuidadosamente cada proyecto. “No puedo decir que sí a todo”, sostiene. La coherencia de marca ha llevado a Popit a rechazar colaboraciones que podían aportarle visibilidad, pero que no encajaban con su posicionamiento premium.

Su estrategia futura pasa por Europa. Popit ya trabaja con Eurodisney, cuenta con clientes en Portugal y prepara su entrada en hoteles de Francia y Alemania. La empresa descarta por ahora una expansión transatlántica por las dificultades logísticas y la fuerte presencia de fabricantes en Norteamérica. Su aspiración es más concreta: “Que sean las palomitas más conocidas de Europa y un referente europeo del mundo de la palomita”.

La ‘Mesa Abierta’ es un formato patrocinado por Kalibo.