El CEO de CINTASA y presidente de ANMOPYC protagonizó un Vermú Club del Club Cámara Zaragoza en el que habló de empresa familiar, crecimiento, talento y el futuro de las ferias. Por encima de todo, defendió la confianza y el trato humano como forma de trabajar.
El encuentro recorrió la trayectoria de CINTASA, fundada por su padre en 1973, pero también abrió espacio a las preguntas que suelen quedar fuera de una presentación empresarial: cómo se trabaja entre hermanos, qué decisiones pesan más y qué significa crecer sin perder la
cercanía.
Una empresa familiar que crece sin dejar de serlo
Rafael comparte la responsabilidad de la empresa con sus tres hermanos, cada uno al frente de un área. Al hablar de esa convivencia, recordó una regla familiar: “En el trabajo no hablamos de casa y en casa no hablamos del trabajo”. La coordinación cotidiana, explicó, exige hablar y consultarse sin invadir las responsabilidades de los demás.
CINTASA ha crecido, se ha internacionalizado y ha incorporado otras empresas. Para Simón, ese crecimiento no es solo una cuestión de tamaño: también permite dar continuidad a proyectos y tratar de preservar puestos de trabajo. Integrar equipos distintos, reconoció, plantea dificultades. Su respuesta es mantener una cultura en la que los responsables estén cerca del personal y las relaciones humanas tengan un lugar explícito. “No somos números”, resumió.
Esa misma idea apareció al hablar de los clientes. Simón atribuyó parte de la trayectoria de la compañía a la seriedad, al cumplimiento y a la confianza construida durante años, junto con la capacidad del equipo para desarrollar soluciones a medida. “Lo que hace grandes a las empresas, lo que hace grandes a las instituciones son las personas que hay detrás”.
Ferias que den motivos para ir
Como presidente de ANMOPYC, Simón abordó los retos de la maquinaria para construcción, obra pública y minería. Describió un sector maduro, con demanda, pero sometido a presión competitiva —en particular, desde Asia— y necesitado de innovación tecnológica y de más servicios asociados al producto.
Una de las conversaciones más concretas giró en torno a las ferias. A su juicio, no basta con mejorar accesos e infraestructuras: hay que revisar qué obtiene quien las visita. Propuso avanzar hacia encuentros capaces de atraer visitantes dispuestos a pagar una entrada, aliviar así el coste de los expositores y combinar la exposición con congresos, innovación y conexiones entre empresas y centros formativos. También señaló que el vídeo y las nuevas formas de presentación pueden evitar, en algunos casos, el traslado de maquinaria pesada.
Talento, formación y oportunidades
La dificultad para encontrar personas ocupó buena parte de las preguntas. Simón afirmó que afecta a perfiles muy distintos, desde puestos sin cualificación previa hasta soldadores e ingenieros. Frente a esa escasez, defendió la formación dentro de la empresa, la estabilidad y un entorno en el que las personas se sientan valoradas.
Al preguntarle por la decisión más difícil de su carrera, Simón no eligió una gran inversión. Habló de los despidos: son las decisiones que más le duelen por su efecto en las personas. Recordó asimismo momentos de tensión financiera en los que el apoyo de clientes y colaboradores resultó importante.
Al hacer balance de su momento personal, puso el acento en el equilibrio que encuentra hoy entre trabajo, familia y amigos. Esa fue quizá la mejor síntesis del encuentro: una conversación sobre industria y futuro que volvió, una y otra vez, a las personas.
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