Enrique Torguet
Grupo Agora
En el contexto de los 150 años de Ibercaja, la entidad financiera aragonesa se presenta como un referente de adaptación y resiliencia, con Enrique Barbero como una de sus personalidades más reconocibles.
A lo largo de más de un siglo y medio, Ibercaja ha sabido combinar su rica historia con una visión de futuro centrada en el compromiso social, el desarrollo económico local y la sostenibilidad. Con un modelo único de propiedad, es uno de los pocos bancos en España cuyo 100% de los beneficios se destina a fundaciones que apoyan a colectivos vulnerables, la cultura y el emprendimiento.
En un momento histórico para Aragón, con un crecimiento económico por encima de la media nacional y una atracción récord de inversiones extranjeras, la entidad sigue apostando por el crecimiento orgánico, consolidándose como un actor clave en la región, preparado para afrontar los desafíos del futuro.
Conocemos más sobre Ibercaja y su impacto en la sociedad aragonesa de la mano de Enrique Barbero, director de Comunicación, Marca y Relaciones Institucionales de Ibercaja, en este Zaragoza Marca del Club Cámara Zaragoza junto a Enrique Torguet, director de Comunicación, Relaciones Institucionales y ESG en Grupo AGORA.
Pregunta: 150 años después y con todos los cambios que ha vivido, ¿Ibercaja hoy es más historia o futuro?
Enrique Barbero: Siempre somos una combinación de historia y futuro, anclados en el presente. A escasos 500 metros de aquí, en 1873, se constituyó la Caja de Ahorros de Zaragoza. En sus estatutos se establecían tres objetivos: favorecer la inclusión financiera, promover la vertebración del territorio y devolver a la sociedad el excedente generado. 150 años después, seguimos hablando de colectivos vulnerables, de la España vacía y de la desigualdad. A pesar de los cambios, las cuestiones esenciales siguen siendo las mismas.
P: Podríamos resumirlo en futuro.
Enrique Barbero: Siempre futuro. Una organización, por muchos años que tenga, debe tener una visión hacia el futuro. Por tanto, un equilibrio entre historia y futuro, pero siempre mirando hacia adelante.
P: En un sector donde se habla tanto de propósito, sostenibilidad e impacto, vosotros os definís como un banco social. ¿Qué significa esto exactamente y por qué sois los únicos que podéis decirlo?
Enrique Barbero: Somos casi los únicos. El 100% de la propiedad de Ibercaja son fundaciones procedentes de antiguas cajas de ahorros. Todo lo que gana Ibercaja va a esas fundaciones, que realizan una labor de apoyo a colectivos sociales, cultura y emprendimiento. Este modelo no lo tiene cualquier entidad bancaria, ya que muchos bancos tienen modelos de propiedad en fondos de inversión o grupos familiares. Por lo tanto, todo lo que generamos vuelve a la sociedad.
P: ¿Se está comunicando lo suficiente? ¿Se sabe?
Enrique Barbero: Estamos en ello. Debemos ser persistentes con el mensaje. En una sociedad que declara premiar el compromiso, la sostenibilidad y el buen gobierno, tenemos que asegurarnos de que la gente entienda quiénes somos y lo que hacemos. Sin clientes no habríamos cumplido 150 años. Es vital que la sociedad sintonice con el modelo que representamos.
P: A pesar de la desaparición de muchas cajas de ahorros históricas, Aragón sigue teniendo una entidad financiera con raíces aragonesas. ¿Qué significa eso?
Enrique Barbero: Tiene un valor adicional. Primero, el efecto sede: donde tienes la sede, pagas impuestos, creas empleo cualificado y generas economía local. Segundo, la sensibilidad: siempre somos más sensibles a lo que ocurre cerca. Si los centros de decisión están próximos a la sociedad, la conexión es mayor.
P: Ibercaja ha estado siempre asociada al ahorro familiar. Hoy parece que hay más enfoque en la inversión, grandes proyectos y fondos. ¿Está cambiando el corazón del negocio?
Enrique Barbero: El corazón del negocio está evolucionando. Aún atendemos cuentas corrientes, pero la sociedad y la economía han cambiado. El ahorrador hoy en día es más inversor y exige fondos de inversión o brokers. El tejido empresarial también ha evolucionado, y nosotros seguimos adaptándonos mientras mantenemos la esencia de los servicios básicos.
P: ¿Cómo se construye una marca bancaria sólida en un mundo digital con clientes más exigentes e «infieles»?
Enrique Barbero: El factor crítico sigue siendo la confianza. Para las transacciones simples, la confianza no es tan importante, pero cuando se trata de gestionar tus finanzas o las necesidades de una empresa, la confianza se vuelve fundamental. Hoy, el modelo es híbrido: la relación humana se mantiene a través de canales digitales como WhatsApp, Teams o reuniones presenciales.
P: ¿Tiene la banca algún lado sexy para los jóvenes?
Enrique Barbero: Los jóvenes siempre buscan diferenciarse de sus padres, y hoy eso es más marcado con los bancos digitales e internacionales. Notamos una migración hacia esas entidades al principio, pero cuando surgen necesidades financieras más complejas, el modelo tradicional se vuelve más relevante.
P: Tras crisis financieras y cambios regulatorios, ¿hoy vale más la marca de un banco o sus resultados?
Enrique Barbero: Los resultados se concretan al final del proceso, pero sin marca es imposible llegar a esos resultados. En el sector financiero, donde el dinero es la materia prima y la confianza el éxito, la marca juega un papel crucial.
P: Sobre las hipotecas, ¿vamos a respirar como ciudadanos o queda tensión por delante?
Enrique Barbero: A pesar de la inflación y el aumento del Euribor, el nivel actual sigue siendo razonable comparado con la media histórica. No veremos hipotecas tan baratas como entre 2016 y 2022, cuando el Euribor estuvo en negativo.
P: ¿Es un buen momento para montar negocios?
Enrique Barbero: Sí. La economía española y aragonesa crecen por encima del 2%. Hay una gran disponibilidad de financiación, incluyendo fondos de capital riesgo y financiación alternativa. Si tienes una idea clara e innovadora, hay muchas oportunidades.
P: ¿Estamos ante una oportunidad histórica en Aragón, con 30,000 empleos anunciados y grandes inversiones?
Enrique Barbero: Aragón vive un momento histórico. Aunque somos solo el 3% de la población española, recibimos el 11% de las inversiones extranjeras directas. Esto representa tres veces lo que nos corresponde por población y nos acerca a las cifras de Cataluña y Madrid. Es una oportunidad macro, y el reto es aprovecharla para las pymes, reducir la desigualdad y mejorar el acceso a la vivienda.
P: ¿Ibercaja está en modo consolidación o preparando un salto?
Enrique Barbero: Ibercaja está en crecimiento constante. Aunque hemos hecho pocos movimientos inorgánicos, el foco está en el crecimiento orgánico. El que no crece, decrece.
P: En cuanto a la OPA entre Sabadell y BBVA, ¿crees que una campaña de marketing puede cambiar una situación que parecía definida?
Enrique Barbero: Es un caso de estudio. La entidad opada (Sabadell) ha realizado una estrategia de comunicación que ha cambiado lo que parecía un resultado ya decidido. El marketing puede influir, incluso en sectores donde se prima lo cuantitativo.
P: 150 años después, ¿qué te quita el sueño y qué te ilusiona?
Enrique Barbero: Poco me quita el sueño. Hay problemas que no dependen de mí, y otros que debo solucionar. Me ilusionan mi familia, mi ciudad, mi región y la empresa en la que trabajo. La ilusión es fundamental para seguir adelante.
P: Zaragoza, ¿marca o marca Zaragoza?
Enrique Barbero: Zaragoza tiene un gran potencial. Debemos aprovechar las inversiones y el turismo. Es una oportunidad para la ciudad de Zaragoza, que tiene una excelente calidad de vida y puede acoger cada vez más población.