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Victoria Lumbreras: «Para mejorar la salud mental hay que limitar las tecnologías»

Mesa Abierta

Conoce más sobre Victoria Lumbreras, Healthy & Safety Branch en España en Hunter Safety Group, y su visión acerca de la seguridad laboral y la salud mental

Mesa Abierta: conversación en profundidad con un profesional destacado

La transformación de la cultura preventiva exige para Victoria Lumbreras coherencia, liderazgo y conversaciones que hasta ahora se han evitado

La seguridad laboral ya no puede entenderse únicamente como el cumplimiento de normas, procedimientos y auditorías. Su verdadero alcance depende de la cultura de las organizaciones, del compromiso de sus líderes y de la capacidad para situar a las personas en el centro de cada decisión.

Conocemos más acerca de Victoria Lumbreras, Healthy & Safety Branch en España en Hunter Safety Group, y su visión acerca de la seguridad laboral y la salud mental en la empresa en esta Mesa Abierta del Club Cámara Zaragoza.

La asignatura pendiente de las empresas para Victoria Lumbreras

La prevención de riesgos laborales no puede limitarse al cumplimiento de procedimientos, la preparación de documentos o la superación de auditorías. Para Victoria Lumbreras, responsable de Hunter Safety en España y profesional con 25 años de experiencia en seguridad, salud y medio ambiente, una verdadera cultura preventiva solo existe cuando impregna todas las decisiones de la organización, especialmente aquellas que se toman cuando aparecen la presión, las prisas o los problemas de producción.

«La seguridad empieza en las personas», afirma. Una convicción, la de Lumbreras, que resume una trayectoria desarrollada en sectores industriales y entornos culturales muy diferentes. Licenciada en Ciencias Químicas, pronto descubrió que el trabajo de laboratorio no encajaba con su interés por las relaciones humanas. Tras especializarse en prevención de riesgos laborales, desarrolló una experiencia profesional internacional que le ha permitido comprobar que la percepción del riesgo está fuertemente condicionada por la cultura.

Y es que, mientras que en Reino Unido la seguridad se encuentra ampliamente integrada en las organizaciones, en otros territorios es necesario realizar un trabajo previo de sensibilización. En este sentido, pone en valor que cuando los empleados intervienen activamente en las decisiones preventiva, también mejoran la calidad, el compromiso y el sentimiento de pertenencia.

No obstante, esta implicación debe comenzar en la dirección. Para Lumbreras, no basta con disponer de técnicos de prevención si el mensaje de los responsables contradice las políticas oficiales. Por ello, señala que la verdadera prioridad de una empresa se revela cuando una línea de producción se detiene. Si la seguridad desaparece cuando hay presión por cumplir los plazos, los trabajadores entienden rápidamente que se trata de un compromiso meramente formal.

El bienestar emocional también protege vidas

Lumbreras analiza algunas de las problemáticas más importantes de las empresas, y apunta que uno de los errores más frecuentes consiste en promocionar a personas excelentes desde el punto de vista técnico, pero sin preparación para liderar equipos. «Un equipo sin un líder preparado es complicado», advierte. Por eso, antes de asignar responsabilidades de mando, las empresas deberían valorar tanto las capacidades profesionales como la actitud de la persona hacia la seguridad, la comunicación y el cuidado del equipo.

Por otro lado, Lumbreras señala que la cultura preventiva también puede medirse. Además de contabilizar los accidentes con o sin baja, concede especial importancia a los incidentes: situaciones que no han provocado daños, pero que podrían haber terminado en accidente. «Si en una organización no se comunican incidentes, es que se están ocultando», sostiene.

Más allá de los riesgos tradicionales, la salud mental se ha convertido en uno de los grandes desafíos para las organizaciones. Al incorporarse a Hunter Safety, Lumbreras descubrió una figura habitual en Reino Unido, pero todavía poco conocida en España: el socorrista de salud mental. Su función no es diagnosticar ni sustituir a un psicólogo, sino detectar señales tempranas, ofrecer una primera atención confidencial y orientar a la persona hacia los recursos profesionales adecuados.

«Igual que el socorrista de salud física estabiliza al accidentado hasta que llega el 112, el de salud mental apoya y estabiliza hasta que la persona recibe ayuda profesional», explica. De esta manera, las personas que asumen esta función deben contar con empatía, capacidad de comunicación y una preocupación genuina por sus compañeros.

El objetivo es que la empresa sepa reconocer señales relacionadas con el estrés, la ansiedad, la depresión, las adicciones o el riesgo de suicidio. Para Lumbreras, el desconocimiento y el estigma todavía dificultan que muchas personas pidan ayuda. «A cualquiera le puede pasar: una de cada cuatro personas tendrá un problema de salud mental en su vida». Un duelo, un divorcio, una enfermedad, la soledad, los problemas económicos o las responsabilidades de cuidado pueden alterar el bienestar emocional y reducir la capacidad para trabajar de forma segura.

La ‘Mesa Abierta’ es un formato patrocinado por Kalibo.