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Talento directivo foráneo: todos los caminos llevan a Zaragoza

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  • «Veo que en Zaragoza hay muchos más espíritu de colaboración para sacar hacia delante proyectos y echarse una mano»

Zaragoza se ha convertido en imán y destino del mejor talento directivo. Afrontando nuevos retos y saliendo de su zona de confort, estos perfiles nacionales e internacionales se han embarcado en importantes proyectos para el desarrollo aragonés.

Conocemos a algunas de las figuras directivas foráneas más destacadas para descubrir cómo ha sido su aterrizaje en la región y la llave de su gestión en este ‘De La Crème‘.

Zaragoza y la imagen proyectada en el exterior

  • ¿Cómo es Zaragoza como ciudad para vivir viniendo de fuera?

Arantza Carrillo: Yo vengo de Madrid, aunque he vivido en muchas, y es una ciudad que engulle. Zaragoza es una ciudad muy agradable, por tiempos y por su gente. Es una ciudad que te arropa, acoge y abraza, y te hace sentirte en casa.

Iñigo Martínez: Muy fácil. He podido trasladar algunas amistades aquí, algunas cultivadas en lo últimos años. Son muy generosas las personas de Zaragoza.

Verónica García: Es una ciudad acogedora. Me dijeron una frase y que he comprobado que es verdad, y es que es la ciudad de los 15 minutos. Elegí estar en una zona bastante céntrica porque me apetecía vivir la ciudad, y la verdad es que estoy encantada.

  • Cuando te planteaste venir a Zaragoza, ¿qué sabías de la ciudad? ¿y qué piensas ahora en relación con esa imagen previa?

Olivier Defillon: Sabía que era una ciudad grande y ha sido una sorpresa muy agradable. Es una ciudad cómoda con un nivel gastronómico excelente. Lo único que podría echar en falta es un club de fútbol en Primera División, pero es algo que supongo que llegará.

Mar Paños: Tenía la imagen de una ciudad donde, seguramente, la calidad de vida iba a ser mejor que en Madrid en cuanto a poder ir a trabajar andando. Todas mis expectativas se han cumplido e incluso ha mejorado, porque ofrece mucha actividad cultural, deportiva, etc.

Carlos Arregui-Dalmases: Yo pasaba gran cantidad de los veranos en Zaragoza. Conocía que era una ciudad muy calurosa, donde en las partes centrales del día uno no tenía que salir a la calle. Ahora he conocido que el invierno también es muy frío y ventoso. Una climatología dura, como la que se tiene en Aragón, forja hombres y mujeres duros, siempre bienvenidos en este entorno actual turbulento.

La cultura corporativa y la influencia de su entorno

  • ¿Crees que la cultura de una región y el carácter de su población repercuten en el tipo de liderazgo que se ejerce en las entidades de esa zona?

Iñigo Martínez: Cada uno vive de sus propias experiencias. La mía en Caja Rural de Aragón tiene que ver con una entidad que la hemos ido haciendo gente que no todos somos de aquí. Al final se nutre de una cultura muy variada, abierta, colaborativa y de territorio, cercana con las personas.

La cultura corporativa y en la dirección de las empresas tiende a parecerse. Cada vez más es una cultura flexible y muy abierta, a la cual le gusta enriquecerse de las aportaciones de las identidades y particularidades de cada uno de sus miembros. Al final, entre todos conformamos la identidad cultural de Zaragoza.

Carlos Arregui-Dalmases: Sin ningún tipo de duda. La cultura es de las cosas que más se impregna en las empresas y en la sociedad. De hecho, lo que me gusta de Aragón es que los aragoneses son extraordinariamente nobles y muy trabajadores.

La cultura española no está muy vinculada a la innovación. Por ejemplo, en Estados Unidos todos los estudiantes quieren ser Steve Jobs y montar su empresa. En España no es tan habitual tener este tipo de perfil empresarial.

  • ¿Has notado diferencia entre el tejido empresarial de tu ciudad de origen y Zaragoza?

Mar Paños: Sí, hay diferencia entre Madrid y Zaragoza. En Madrid, las empresas a veces son muy individualistas y se relacionan menos entre ellas y el Gobierno. Veo que en Zaragoza hay muchos más espíritu de colaboración para sacar hacia delante proyectos y echarse una mano.

Arantza Carrillo: Sí, y estoy gratamente sorprendida. Esto es como cuando un maestro entra en una clase y encuentra un grupo dinámico y motivado. En Zaragoza he notado que este «alumno» es exigente y te pide más porque está deseando aprender.

Olivier Defillon: Llevo muchos años trabajando en Cataluña y me esperaba encontrar un tejido industrial más débil, pero no ha sido el caso. Veo que el nivel de cualificación y diversidad en cuanto a soporte posible es local.

Verónica García: Hay una cercanía que hace y mejora que sucedan cosas, y esto es algo muy importante en los negocios.

El impulso del talento directivo foráneo en Zaragoza

  • ¿Qué aportas o esperas aportar con tu trabajo para contribuir al desarrollo de Aragón?

Verónica García: Mobility City en sí mismo es un proyecto faro, y quiero aportar es atracción de más empresas y negocio a Zaragoza. Y, sobre todo, dar visibilidad a lo que ocurre aquí. A veces tenemos cosas muy buenas que no se comunican lo suficiente. Mobility City creo que es un punto de referencia donde han de suceder cosas que den visibilidad tanto a Zaragoza como a Aragón.

Mar Paños: Espero aportar una mirada diferente. Cuando llevas mucho tiempo trabajando o viviendo en la misma ciudad o Comunidad Autónoma, te acostumbras y no ves los pequeños fallos u oportunidades. Viniendo desde Madrid podemos ayudar a la industria aragonesa y sus empresas a que tengan un punto de vista que marque la diferencia.

  • ¿Qué es lo que te impulsó a venir a Zaragoza como directivo de tu actual empresa? ¿te planteas volver a tu lugar de origen?

Carlos Arregui-Dalmases: No me planteo volver. Me atrajo el proyecto que tenía de la dirección del instituto de investigación sobre vehículos Centro Zaragoza porque era apasionante. Mi mujer es de Zaragoza y tendría que volver sin mi mujer y mis dos hijos, lo cual no me hace especial gracia.

Iñigo Martínez: Ha sido por mi pareja. Es algo que, si va bien, hay que asentarlo en algún lugar. Apliqué a una solicitud para venir a Zaragoza para estar más cerca de mi pareja y, cuando surgió la oportunidad, vine.

Olivier Defillon: Estoy en un modelo híbrido donde dedico cinco días a la semana a Zaragoza pero tengo familia en Barcelona. Me impulsó a venir fue el proyecto profesional, muy interesante y motivador.

Arantza Carrillo: Necesitaba enraizarme en algún lugar y me llegó esta oferta de Zaragoza y el proyecto en sí, ya me atrajo. Y ahora me siento como en casa.

La Mafia se sienta a la Mesa albergó este ‘De La Crème’ que contó con la participación de Silvia Canut, de Coloriuris, patrocinadores de este formato y empresa encargada de «certificar lo que ocurre en internet».

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