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Las palomitas gourmet de moda son de Zaragoza y también aportan valor a las empresas

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Popit se define como la creadora en España de un concepto innovador de palomita gourmet, y el punto de partida es un maíz especial fabricado y trabajado en Zaragoza.

Desde Zaragoza, una idea aparentemente sencilla, una palomita, se ha transformado en uno de los productos gourmet más reconocibles del panorama nacional. Popit, la firma fundada por la emprendedora aragonesa Sonia Pueyo, atraviesa un momento clave de su trayectoria: consolidada en España, la compañía comienza ahora su expansión internacional con un concepto diferencial basado en la artesanía, la creatividad y la sorpresa.

Sonia Pueyo, directora y cofundadora de Popit, nos cuenta más acerca del proyecto, su catálogo de productos y el valor que pueden aportar a las empresas en materia de marca, reputación e imagen con clientes, proveedores y empleados.

Popit, palomitas gourmet creadas en Zaragoza

Popit ha sabido darle una vuelta a un aperitivo tan habitual como las palomitas hasta convertirlo en un producto con personalidad propia. El resultado es una palomita artesana, cuidada en el proceso y pensada para provocar lo que Pueyo denomina un auténtico “efecto wow”. Un factor sorpresa que ha sido clave para posicionar a Popit como un snack diferente, alejado de lo convencional y pensado para contextos donde la experiencia es tan importante como el producto.

La estrategia de Popit ha pasado por asociar su marca a entornos donde la exigencia del consumidor es máxima. Por ello, sus productos están presentes en grandes eventos y en algunos de los hoteles más emblemáticos del país. Paradores, Ritz, Wellington o Hilton forman parte de la lista de establecimientos que han apostado por Popit como parte de su propuesta gastronómica diferencial. En estos espacios, la palomita deja de ser un simple acompañamiento para convertirse en un elemento más de la experiencia del cliente. “Formamos parte de esa experiencia diferente que el consumidor busca al encontrar un producto que le sorprenda”, señala su directora.

Por ello, uno de los pilares del éxito de Popit ha sido la combinación de tres factores: un proceso artesano, una identidad de marca potente y un packaging especialmente atractivo. Y es que Pueyo y el resto de personas que componen la marca han trabajado con mimo cada uno de estos elementos hasta convertirlos en una seña de identidad reconocible. “Popit es ideal para regalar y para que te lo regalen”, afirma su fundadora.

Un detalle de valor para las empresas y sus grupos de interés

Más allá de los regalos a particulares, Popit se ha consolidado también como un producto estratégico para las empresas. En estas fechas navideñas, muchas compañías buscan un detalle diferente para colaboradores, clientes o equipos, y Popit se posiciona como una alternativa creativa y personalizada frente a los regalos tradicionales.

En este sentido, la campaña navideña de este año da rienda suelta a la imaginación de la marca, llevando las palomitas a formatos tan llamativos como las Christmas Balls: bolas de Navidad que pueden colgarse en el árbol, decorar mesas de banquete o convertirse en el regalo perfecto para el amigo invisible. No obstante, más allá del producto concreto, Popit quiere destacar su capacidad de personalización. La empresa trabaja con sus clientes para identificar “cuál es su momento Popit”, el sabor o el concepto que mejor encaja con la identidad de cada empresa o persona.

Este enfoque permite crear regalos únicos, alineados con los valores y la imagen de marca de quien los entrega. Un aspecto especialmente valorado en el ámbito corporativo, donde diferenciarse es cada vez más complicado. Algo que sería imposible, como destaca Pueyo, sin en el papel del equipo humano que hay detrás de cada producto. Un grupo implicado “día a día” en transformar ideas creativas en regalos reales, cuidando cada detalle para que el resultado final esté a la altura de las expectativas.