Argentina, con una población de aproximadamente 46’8 millones de habitantes, se posiciona como el segundo país más poblado de América Latina, solo detrás de Brasil. Su población está distribuida de manera desigual, con el 40% concentrado en la región del Gran Buenos Aires, lo que refleja una clara tendencia hacia la urbanización.
El país está avanzando este 2026 con una combinación de estabilización macroeconómica, apertura comercial y políticas activas de atracción de inversiones que están redefiniendo su posicionamiento internacional de la mano del gobierno Milei. Tras varios años de volatilidad, el país presenta señales de recuperación sostenida, apoyadas en sectores estratégicos y en un nuevo marco normativo que busca mejorar la previsibilidad para el inversor extranjero.
Conocemos más sobre Argentina y su mercado en este Café Internacional del Club Cámara Zaragoza junto a Sergio Güenaga y Marcelo Santoro (Cámara Española en Argentina) y Daniel Álvarez (Industrias Hidráulicas Pardo).
Crecimiento, retos y oportunidades en el corazón de Latinoamérica
Las previsiones económicas sitúan el crecimiento del PIB argentino entre el 3’4% y el 4% para 2026, según estimaciones de consultoras privadas, el Banco Mundial y el FMI. Este rebote se produce tras una fase contractiva, con caídas del 1,9% en 2023 y del 1,3% en 2024, seguida de un crecimiento del 4,4% en 2025. Además, la inflación, que alcanzó niveles críticos del 211,4% en 2023, muestra una senda descendente hasta el 31,5% en 2025, con previsiones que oscilan entre el 10,1% y el 26% para 2026 . Este ajuste, aunque aún incompleto, marca un punto de inflexión en la economía del país.
El contexto global acompaña moderadamente esta evolución. Y es que, según los datos del Banco Mundial, la economía mundial crecerá en torno al 2,6%-2,7% en 2026-2027, mientras que América Latina se moverá en cifras cercanas al 2,3%-2,6%. En ese escenario, Argentina destaca por su recuperación más intensa, impulsada por una base productiva con fuerte orientación exportadora.
El núcleo de la recuperación argentina se encuentra en cuatro grandes pilares. El primero es el complejo agroindustrial, tradicional motor económico del país. La producción de soja, maíz y trigo continúa siendo clave, junto con la exportación de carne vacuna a mercados como China y la Unión Europea, aportando una parte sustancial de las divisas. El segundo pilar es el energético, con una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.
El tercero es la minería, con el litio como recurso estrella en el contexto de la transición energética global. Argentina forma parte del denominado “triángulo del litio” junto a Bolivia y Chile, con importantes proyectos en el noroeste del país y una creciente presencia de inversión internacional procedente de Estados Unidos, Canadá y China. Por último, emergen sectores con alto potencial de crecimiento, como la industria automotriz, la economía del conocimiento y las energías renovables, donde ya se registran inversiones en parques solares y eólicos.
Las claves del comercio exterior de Argentina en 2026
El vínculo de Argentina con España es especialmente relevante. Las exportaciones españolas hacia Argentina se concentran en sectores industriales, como automoción, maquinaria o equipos eléctricos, así como en productos farmacéuticos y químicos. Por su parte, España importa principalmente productos primarios y agroindustriales, como pescado, cereales, aceites o frutas. Esta complementariedad refuerza una relación económica consolidada, en la que España figura como el segundo mayor inversor en Argentina, solo por detrás de Estados Unidos, con flujos de inversión que alcanzaron los 167 millones de euros en 2023.
En este contexto, el país ha desplegado instrumentos para atraer capital extranjero. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado en 2024, establece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para proyectos superiores a 200 millones de dólares, con requisitos más elevados en el sector energético . Actualmente, existen 17 proyectos en trámite por un valor de 46.000 millones de dólares y 12 ya aprobados por 18.000 millones.
A esta iniciativa se suma el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), orientado a pymes y empresas agroindustriales. Un programa que incluye amortización acelerada, devolución anticipada del IVA y reducción de cargas impositivas, con inversiones que oscilan entre los 180.000 dólares para microempresas y los 9 millones para medianas. En paralelo, el país avanza en la liberalización del comercio exterior. Se han eliminado restricciones a las importaciones, simplificado trámites aduaneros y reducido aranceles en múltiples productos, desde neumáticos hasta electrodomésticos. Asimismo, se ha suprimido el impuesto PAIS del 16,6% sobre importaciones, lo que mejora la competitividad y reduce costes.
Por ello, la combinación de recursos naturales estratégicos, capacidad industrial y políticas de incentivo configura un escenario que, pese a los desafíos aún presentes, vuelve a situar al país en el radar de la inversión internacional.
El ‘Desayuno de Internacional’ es un formato patrocinado por Caja Rural de Aragón.