Alejandro García
Kings Corner Formación
En la era de la Inteligencia Artificial, el talento que combina competencias técnicas, habilidades humanas y una actitud proactiva no solo encuentra oportunidades, sino que se convierte en un activo clave para las empresas del futuro
La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en un factor estructural del mercado laboral. Su impacto ya no se limita a la automatización de procesos o a la mejora de la eficiencia, sino que está alterando de raíz la forma en que las empresas buscan, forman y evalúan el talento.
En este nuevo escenario, los perfiles junior se sitúan en el centro del debate: mientras desaparecen muchas de las tareas de entrada que tradicionalmente servían como puerta de acceso al empleo, emergen nuevas oportunidades vinculadas al dato, al cloud, a la ciberseguridad y a la capacidad de aprender de forma continua
Abordamos cómo la IA está redefiniendo el presente y el futuro del talento junior en este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza organizado por Kings Corner.
La adopción acelerada de herramientas de Inteligencia Artificial por parte de las empresas está elevando la productividad, pero también estrechando el margen para quienes inician su carrera profesional sin una propuesta de valor diferenciada. El resultado es un mercado más exigente, donde el conocimiento técnico sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente. Actitud, pensamiento crítico, orientación al cliente y ética en el uso de la tecnología se consolidan como atributos decisivos en la empleabilidad.
Alex García, CEO de Kings Corner, sitúa el debate en un cambio de paradigma profundo. “Estamos entrando en la era de los agentes, donde convivirán sistemas híbridos entre lo humano y lo sintético. Reclutar personas para tareas repetitivas ya no aporta valor”, afirma. En este nuevo contexto, explica, las empresas priorizan tres atributos por encima de cualquier otro: actitud, pensamiento crítico y creatividad. De ahí el lema que vertebra su enfoque: Human First, AI empowered.
Carina Lopes, senior program manager de Amazon Web Services (AWS), aporta datos que ayudan a entender la magnitud del cambio. Según un estudio reciente sobre el impacto de la IA en España, el 50% de las empresas ya utiliza herramientas de Inteligencia Artificial en su operativa diaria, superando la media europea. “El 96% de esas empresas afirma haber mejorado sus ingresos, con un crecimiento medio del 34%”, subraya.
Sin embargo, el reverso de esta adopción acelerada es una caída significativa en la oferta de puestos junior tradicionales. En los últimos doce meses, la publicación de vacantes junior se ha reducido entre un 50% y un 70%. “La IA está absorbiendo procesos simples que antes realizaban perfiles de entrada”, explica. No obstante, matiza que no se trata de una destrucción de empleo, sino de una redistribución: sectores como cloud, datos o ciberseguridad siguen creciendo con fuerza, y las ofertas vinculadas a IA se han multiplicado por cinco.
Ante este escenario, la pregunta clave se centra en qué buscan hoy las empresas en un perfil junior. Alex Casanovas, CEO de APSER, es concluyente directo: “Valoramos mucho la visión de cliente. Es algo que no se trabaja lo suficiente y que marca la diferencia en cualquier rol”. A ello suma la actitud frente a lo desconocido, asumiendo que gran parte de los retos serán nuevos.
En la misma línea, Rubén Roldón, CEO de Hiberus Sistemas, reivindica la importancia de la iniciativa personal. “La actitud y las ganas pesan más que muchas competencias técnicas. Alguien que viene a entregar un currículum en persona demuestra algo que se está perdiendo y que tiene muchísimo valor”, señala. Para Roldón, esos gestos hablan de compromiso, curiosidad y capacidad de esfuerzo.
Desde otra perspectiva, Elena Martín, directora del programa Talleres de Empleo de TECNARA, defiende que estas soft skills deben trabajarse desde el inicio. “Motivación por mejorar, orientación al cliente y comunicación serán las que marquen la diferencia real en empleabilidad”, apunta.
Además, Lopes añade dos elementos clave: la curiosidad permanente y la ética. “Ya no basta con formarse cada diez años; cada día hay que aprender algo nuevo. Las empresas necesitan confiar en que el uso de la IA y de los datos se hará de forma responsable y conforme a la normativa”, explica.
Mirando a la evolución de este 2026, las conclusiones son claras. Los desarrolladores de software, tanto front como back, siguen siendo perfiles muy demandados, especialmente si aportan valor en diseño y usabilidad. A ellos se suman técnicos de sistemas, perfiles cloud y, con especial dificultad para cubrir vacantes, especialistas en ciberseguridad. “La IA ayuda a los buenos, pero también a los malos; por eso la demanda en ciberseguridad es brutal”, advierte Roldón, quien también destaca todo lo relacionado con el dato como eje estratégico.
Desde la empresa, la relación con los centros de formación se vuelve fundamental. Hiberus Sistemas, explica Roldon, incluso diseña formaciones específicas para proyectos concretos con el objetivo de que los juniors entren “al 100% desde el primer día”. Transparencia, alineación con las necesidades reales y actualización constante son requisitos imprescindibles.
Por otro lado, en el ámbito educativo, uno de los consensos más sólidos es la necesidad de revisar la metodología educativa. “El contenido es líquido y cambia rápido; lo importante es reproducir situaciones reales”, defiende Casanovas. Simulación, aprendizaje basado en retos y capacidad para resolver problemas reales pesan más que memorizar tecnologías concretas. Así, las certificaciones profesionales emergen como un factor diferencial, ya que, según varias fuentes, contar con una certificación puede incrementar el salario medio en torno a un 13%.