Se suma a Club Cámara esta empresa enfocada a la fabricación de taquillas y bancos para vestuarios con una alta adaptabilidad a las necesidades del usuario
Fundada en 1997, Megablok celebra su 25 aniversario uniéndose a Club Cámara. De origen familiar, su objetivo fundacional se centró en la fabricación de taquillas, especializándose en un momento en el que no había compañías que se enfocasen íntegramente en ello. Enrique Villaverde, Director General y socio fundador, y Juan Valle, Director Comercial y de Marketing, visitaron la Redacción del Club para hablar acerca de la trayectoria y la evolución que ha sufrido la compañía a lo largo de los años, así como de sus proyectos de futuro.
De los 500 m² de la nave en donde Megablok comenzó su producción hasta los 13.000 m² construibles en la actualidad. La evolución de la compañía ha sido constante, siempre de la mano de la innovación y de una apuesta firme por el desarrollo tecnológico. Hoy en día poseen una línea de producción automatizada, mediante la cual han conseguido aumentar el volumen de productividad. Además, cuentan con fábrica propia de carpintería y un desarrollo de varias líneas de equipamiento enfocado a los casilleros, los bancos y las taquillas de diversos materiales.
Gracias a una digitalización del producto, Megablok pretende ofrecer en los próximos años un mayor valor añadido a sus servicios. Aportando una facilidad de uso al usuario y un suministro de datos útiles a todas aquellas empresas u organizaciones que ya están presentes en más de treinta países alrededor del mundo. Igualmente, los esfuerzos de la compañía se centran en una constante mejora interna, invirtiendo en personal y tecnología de desarrollo, poseyendo ya un software propio para sus lockers.
Desde su inicio en 2010, la Jornada RETOS ha reunido a más de 4.300 asistentes, consolidándose como un foro de referencia para el análisis y la reflexión educativa.
Numéricco ha insistido en el trío “branding, tecnología y negocio” como metodología a la hora de llevar a cabo la nueva web de Embou, donde el branding no se ha entendido como maquillaje, sino como un sistema de coherencia.
El viaje de empresa ha dejado de ser un simple desplazamiento para convertirse en un espejo de cómo gestiona una organización: su orden interno, su capacidad de respuesta, su relación con el talento y su manera de convertir gasto inevitable en ventaja competitiva.