Formación
El Colegio Montessori presenta sus nuevas instalaciones de FP en Zaragoza
Las nuevas instalaciones facilitan que los contenidos teóricos se complementen desde el primer momento con experiencias prácticas.
Con 40 años de experiencia en el sector, Jorge Moncada suma ahora una misión institucional que va más allá de cifras y récords, construyendo marca y visión compartida de lo que Aragón puede ofrecer al mundo: autenticidad, hospitalidad y una belleza por descubrir.
Aragón viene experimentando un importante impulso turístico en los últimos años, especialmente en lo que respecta al posicionamiento de nuestros productos y oferta cultural, con nuevas iniciativas y una profesionalización del sector de gran valor a través del ámbito formativo.
La promoción de la gastronomía aragonesa o el desarrollo de infraestructuras clave como MotroLand o el Plan Pirineos han colocado a la región en un punto más que idóneo para afrontar los próximos desafíos que deparan al sector turístico en Aragón, incluyendo la prevención de la masificación y la búsqueda de una sostenibilidad turística.
Jorge Moncada, Director General de Turismo y Hostelería del Gobierno de Aragón, analiza todos estos puntos en este Red Pública del Club Cámara junto a Javier Lozano, director de Comunicación y Marketing de Air Horizont, y Natalia García, Jefa de Servicio de Comercio Interior y Turismo de Cámara de Zaragoza.
En el mundo del turismo, donde el éxito se mide habitualmente en cifras, Jorge Moncada, propone una mirada distinta: profesionalizar, emocionar y transformar. Y es que su gestión al frente del turismo aragonés, iniciada en 2023, no solo ha registrado un crecimiento récord en visitantes, con medio millón más en apenas un año y medio, sino que ha iniciado una relectura estratégica del destino Aragón. “Lo importante no es que nos visiten más, sino que nos valoren mejor”, asegura.
No obstante, pese a la mejoría registrada, Moncada reconoce que uno de los puntos débiles de Aragón es el nivel de profesionalización del personal turístico. “Nos fallan los idiomas, nos falta personal formado y multilingüe”, admite. Por eso, desde su la Dirección General se han impulsado más de 1,2 millones de euros en programas de formación turística en colaboración con las Cámaras de Comercio. “El objetivo es formar a 470 alumnos antes de 2026 y distribuidos por las tres provincias. Solo con excelencia seremos competitivos”.
Es por ello que la idea de excelencia guía muchas de las decisiones de Jorge Moncada. Aragón, dice, no puede competir en masa ni volumen con comunidades como Cataluña o Andalucía, pero sí puede ofrecer un modelo diferencial: “Queremos un turismo más experiencial, más auténtico. No tenemos el Museo del Prado, pero tenemos naturaleza, arte, gastronomía y un paisaje que emociona».
Además, en un esfuerzo por reforzar el posicionamiento exterior, Aragón ha lanzado una ambiciosa campaña internacional. Una estrategia que responde a criterios claros: conectividad aérea, afinidad cultural y poder adquisitivo del turista. “Un turista sudamericano gasta tres veces más que uno nacional. Además, compartimos lengua, religión y muchas referencias culturales», señala. Fruto de esa campaña, el turismo sudamericano ha aumentado un 27% en el último año.
Uno de los ejes estratégicos que Moncada ha impulsado con más fuerza es el turismo gastronómico. Desde su llegada, Aragón ha triplicado su presencia en Madrid Fusión, de 10 a 150 m², y ha logrado unificar la promoción de las tres provincias. “Tenemos la provincia del mundo con más estrellas Michelin por habitante”, afirma refiriéndose a Huesca.
Por otro lado, en lo que respecta a sostenibilidad turística, el reto es aún mayor. “Tenemos 28 planes en marcha con 490 actuaciones por todo Aragón. Es un trabajo diario de gestión, interlocución con ayuntamientos, consejerías y técnicos».
Así, entre los proyectos estrella se encuentran la unificación de estaciones de esquí como Astún y Candanchú, la mejora de la movilidad en Ordesa con reservas online y señalética de carga, o la inversión en tecnología para generar nieve con menos temperatura, lo que permitirá abrir antes las estaciones y alargar la temporada. “Tenemos que adelantarnos a la turistificación. Ordesa solo colapsa tres días al año, pero ahora es cuando debemos actuar”, advierte.
