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Entrevista a Guillermo Ríos (Avanza) en Heraldo de Aragón

  • El director de Avanza Zaragoza espera recuperar la confianza de los usuarios tras el desplome de la demanda, mientras se prepara para ampliar el servicio en la desescalada

¿Qué está suponiendo la pandemia para la contrata del bus?

Ha habido una fase de control, de medidas de prevención tanto para los trabajadores como para los viajeros. Y después, unos cambios y adaptaciones en el servicio para dar cumplimiento a los decretos que se han ido aprobando.

¿Cómo ha afectado a la plantilla?

Tenemos 1.235 trabajadores y hemos tenido dos que dieron positivo, los cuales ya han sido dados de alta. En un principio estas infecciones se produjeron en el ámbito externo al laboral. Después hay una serie de gente que está en cuarentena por ser personal sensible o por haber tenido un contacto con alguna persona con sintomatología o que haya dado positivo. Hay 33 empleados de baja.

¿Es seguro subir al bus urbano?

Los autobuses se están desinfectando diariamente. El conductor va seguro, porque va en su habitáculo y está aislado. Y el viajero tiene que mantener las mismas normas que en cualquier ámbito en el que se cruce con una persona, ya sea en el supermercado o en otro sitio. Todos participamos de la seguridad.

El número de usuarios se ha desplomado un 90%.

En el momento en que se establece el estado de alarma y se reduce la movilidad, el transporte fue perdiendo viajeros. Y no es una cosa propia de aquí, sino que se estaba produciendo en ciudades que iban por delante nuestra, como las italianas o chinas.

El comité de empresa dice que en las horas punta es difícil recoger a todos los pasajeros.

Tenemos un servicio  equiparable a fin de semana y se han puesto una serie de refuerzos para cumplir ese nivel y los aforos. Trabajamos con el área de Movilidad viendo cómo vamos adaptando el servicio para que esas incidencias no se produzcan. Un vehículo de 12 metros tiene un aforo de 17 personas y un articulado de 30. Hay que ver cómo lo hacemos para minimizar ese impacto y que la gente se pueda mover.

¿Cómo valora el sector el plan de desescalada?

En cuanto al transporte hay un borrador, pero las normas no están determinadas. Seguiremos lo que indiquen las autoridades sanitarias. Es importante volver a la normalidad, pero de una manera sólida, sin precipitarse.

¿Debería ser obligatorio el uso de mascarillas?

Nosotros preferimos que los usuarios vayan con mascarillas y nos gustaría que el Ministerio así lo determinara, que fuera obligatorio su uso en el transporte urbano por la protección mutua de todos.

El aforo en el transporte será del 50%. ¿Es sostenible el servicio con esta limitación?

Inicialmente no habrá tanta demanda, pero no es sostenible un aforo del 50%. Preferimos medidas de protección individual, pero que no haya limitaciones tan fuertes en los aforos. Aunque un 50% son unas 40 personas, que en un autobús pueden ir bien.

¿Ya hay planes de ampliación del servicio durante la desescalada?

Estamos trabajando con el Ayuntamiento para ver qué nivel de servicio vamos a empezar a ofertar. La semana que viene estaremos atentos a la evolución de los viajeros para ver si hay que hacer algún refuerzo. Y la semana del 11 tendremos que prever mayor nivel de servicio. Si mezclas el nivel de servicio y los aforos tienes que sacar el 100% e incluso en algunos momentos hay que reforzar.

El Ayuntamiento ya estima una pérdida de ingresos de 18 millones. ¿Esto va a acabar repercutiendo en la calidad del servicio?

Entendemos que no. No sabemos cómo va a reaccionar la demanda. Si ya el servicio de transporte es importante, ahora más que nunca. Debemos pensar qué podemos hacer para mejorar y no en empeorar la calidad.

Después de la crisis, ¿cuanto tardará en recuperarse el servicio?

No va a ser de un día para otro. El nivel de servicio se recuperará pronto, porque tenemos que garantizar la movilidad del conjunto de la sociedad y tendremos que garantizar unos ciertos espacios y distancias. Conforme vayamos cogiendo confianza, cuando la pandemia esté controlada, poco a poco volveremos a los hábitos de vida, a los cines, a lo bares, a los restaurantes… Pero llevará un tiempo que la gente coja confianza.

¿Cambiarán las rutinas al subir al bus urbano?

Tendremos que estar todos con la mentalidad bastante abierta. Lo más importante es garantizar la confianza de los clientes. Tenemos que ver qué hay que hacer para que esa confianza vuelva. Lo que no tendría sentido es que hubiera una mayor congestión de vehículos privados en las ciudades, que eso conlleva una mayor concentración de partículas y es uno de los elementos más perjudiciales para este tipo de crisis sanitarias. El transporte público es uno de los elementos para que la calidad del aire sea mejor. Va a ser una herramienta estratégica frente a las crisis sanitarias.

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