Arantza Carrillo
Colegio Alemán de Zaragoza
En un mundo cada vez más globalizado y cambiante, la conexión entre el sistema educativo y el entorno empresarial es clave para el desarrollo del talento joven.
En un mundo laboral que evoluciona a una velocidad sin precedentes, el binomio educación-empresa se revela más necesario que nunca. Pero, ¿estamos formando correctamente a los jóvenes para el entorno empresarial actual?
En este Canal Expositivo del Club Cámara organizado por el Colegio Alemán de Zaragoza, abordamos cómo acompañar a las nuevas generaciones hacia un futuro profesional cada vez más incierto y exigente.
El concepto de talento joven ha cambiado radicalmente. Ya no se define únicamente por conocimientos académicos o técnicos, sino que se articula en torno a una combinación compleja de soft skills, actitudes y valores. La capacidad de adaptación, el pensamiento crítico, la iniciativa o las competencias comunicativas son ahora elementos centrales en la definición del talento.
Por ello, se hace imprescindible replantear cómo se preparan los alumnos en las etapas previas a la universidad. “Los colegios somos ese punto de partida en el que formamos a los futuros líderes en habilidades y competencias», señala Arantza Carrillo, directora del Colegio Alemán de Zaragoza, al respecto de esta cuestión.
Desde la Universidad, evidencian carencias claras en el perfil de los alumnos que acceden a los estudios superiores. Uno de los déficits más comunes, comentan, es el escaso autoconocimiento acerca de sus intereses. Adriana Jiménez-Muro, coordinadora de Movilidad Internacional de la Universidad de Zaragoza, apunta que «Hay que explicarles que cambiar de rumbo o equivocarse no es un fracaso, sino que es parte del camino».
Asimismo, Jiménez-Muro pone el foco en el impacto que ha tenido la pandemia sobre la socialización de toda una generación. Una etapa de confinamiento y educación online que ha dejado secuelas visibles en la forma en que los jóvenes se relacionan. No obstante, como añade, «Los nuevos jóvenes no son vagos, son distintos. Son inquietos, urgentes, a veces impacientes, pero no faltos de compromiso».
En el plano empresarial, el mercado del talento joven es hoy más competitivo que nunca. Las empresas ya no pueden limitarse a esperar a que los mejores perfiles llamen a su puerta: deben esforzarse por captar, motivar y fidelizar a jóvenes con alto potencial. “El talento joven ya no busca una carrera lineal de 20 años. Busca propósito, flexibilidad y diversidad de proyectos», afirma María Gómez, responsable de Orientación Profesional y Empleo de la Universidad San Jorge.
En este escenario, las competencias transversales cobran un valor incalculable. Así, las empresas buscan personas que sepan trabajar en equipo, que sean comunicativas, que compartan los valores corporativos y que tengan capacidad para aprender de forma continua. “La comunicación eficaz, el trabajo en equipo y el interés real por aprender son claves para que un joven encaje en una empresa como la nuestra», comenta Jaime Navarro, director de Asesoría Fiscal en Grupo DKV.
Igualmente, cuestiones como la experiencia internacional, que también muestra un fuerte elemento de adaptación a nuevos entornos, se valora cada vez más como un factor diferencial, especialmente en organizaciones con un fuerte componente global. Algo en lo que el Colegio Alemán parte con ventaja como centro de estudios, gracias a su programa de prácticas internacionales en Alemania para alumnos de Bachillerato.
De manera concluyente, para conseguir una buena vinculación entre educación y empresa, resulta fundamental el contacto temprano del alumnado con el mundo universitario y empresarial, con el fin de desmitificar carreras, conocer itinerarios reales y ajustar expectativas. Asimismo, las empresas pueden beneficiarse al participar en la formación de ese talento que en pocos años se integrará en sus equipos, creando una transición más fluida y eficaz entre la formación y el empleo.