Pedro Machín
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Un animado debate... mientras dure el jamón. Colaboran: Ambar, Coca Cola, Bodegas Bodem, Aire Sano y Martin Martin
La colaboración, las alianzas y la inteligencia colectiva centraron una nueva sesión de 'Lo que dure un jamón', donde empresas e instituciones compartieron cómo los ecosistemas impulsan innovación, talento y oportunidades
El Club Cámara de Zaragoza celebró una nueva edición de Lo que dure un jamón, su formato más cercano y participativo, en torno a un concepto que gana peso en la estrategia empresarial: los ecosistemas empresariales como motor de crecimiento.
En esta ocasión, la conversación reunió a Pedro Machín, presidente del Clúster de Energía de Aragón, y Jorge Navarro, socio fundador y director de Alia Consultores, moderados por Gabriel Morales, socio de Cuatrecasas, para abordar cómo la colaboración entre empresas, instituciones y otros actores genera valor y nuevas oportunidades.

Lejos de entender la empresa como un ente aislado, el debate puso el foco en la interdependencia entre organizaciones. “Todas las entidades del ecosistema se influyen mutuamente y generan relaciones en constante cambio”, una dinámica que, bien gestionada, permite agilizar el flujo de ideas, compartir conocimiento y desarrollar proyectos conjuntos.
Desde la experiencia del Clúster de Energía de Aragón, Pedro Machín explicó que estas estructuras van más allá de una organización tradicional: “El clúster es una asociación sin ánimo de lucro que busca generar valor e influencia en el sector y que la energía sea una palanca para Aragón”. Con más de 110 socios de distintos tamaños, el objetivo es claro: encontrar puntos comunes que permitan avanzar de forma conjunta. “Tiene que haber consenso para poder influir en la administración o en la sociedad”, subrayó.
Un enfoque que también destacó Jorge Navarro desde el ámbito empresarial. “Alia nació con espíritu de colaboración absoluta. Nunca hemos tenido comerciales en la calle; es mejor que otros te vendan por ti”, explicó, poniendo en valor la importancia de los prescriptores y de participar activamente en foros y redes empresariales.
Más allá de la estructura formal, ambos coincidieron en que el verdadero valor de los ecosistemas reside en las relaciones personales. “Todo es una oportunidad, pero las relaciones se hacen con las personas”, afirmó Navarro, reivindicando espacios como los que promueve el propio Club Cámara para generar conexiones de calidad.
En esta línea, Machín destacó el papel de las actividades y encuentros como catalizadores de proyectos: “Buscamos el contacto personal a través de eventos que puedan derivar en colaboraciones reales”. Una dinámica que también facilita la interlocución con las administraciones, ya que el clúster actúa como un canal directo y representativo del sector.
El contexto territorial también ocupó un lugar relevante en el debate. Aragón se posiciona como un entorno especialmente favorable para el desarrollo económico, gracias a factores como la conectividad, las infraestructuras o la capacidad de atraer inversión. “Cada vez exportamos más y vienen más multinacionales porque alguien se ha sentado con ellas y les ha explicado nuestras bondades”, señaló Machín, quien insistió en la necesidad de trabajar de forma coordinada para aprovechar las oportunidades que están por venir. “El valor añadido que se quede en Aragón dependerá de nosotros”.
Una visión compartida por Navarro, quien apuntó que el actual contexto representa “una oportunidad para profesionalizar las pymes” y reforzar su competitividad a través de la colaboración.
La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, también apareció como facilitador de estos ecosistemas. “La IA tiene que servir para que tengamos más tiempo para nosotros”, apuntó Navarro, destacando cómo la automatización puede liberar recursos para lo realmente importante: pensar, colaborar y generar nuevas ideas.
Los Minutos de oro volvieron a aportar una visión práctica y diversa sobre cómo los ecosistemas ya están funcionando en distintos ámbitos. Olga Pueyo (Generando Futuro) compartió su modelo colaborativo, en el que varias empresas apoyan a emprendedores ofreciendo sus servicios durante un año. Desde el ámbito académico, Ana Yétano, decana de la Facultad de Economía y Empresa, subrayó la necesidad de “escuchar a las empresas y conectar la formación con la realidad”.
El papel de las asociaciones y plataformas también fue protagonista. Javier Alcázar (The MoveMen) destacó cómo las empresas actúan como altavoces para causas sociales, mientras que Rogelio Cuairán (Feria Zaragoza) recordó que su institución genera networking y conecta innovación empresarial a través de ferias.
Desde el ámbito de la innovación, Romy Piñeiroa (CIAM) explicó cómo la colaboración público-privada genera “conexiones de alto valor”, y Alfonso Ortega (I3A) puso en valor la transferencia de conocimiento al tejido empresarial. En el terreno tecnológico, Vicente Serrano (Asociación Tiendas Virtuales) avanzó su iniciativa para acercar la inteligencia artificial a las pymes.
También se destacó la importancia de las alianzas sectoriales, como señaló Raúl Compés (CIHEAM) o la necesidad de unión en entornos regulados, en palabras de Francisco Javier Ruiz Poza (Asociación de Farmacéuticos).
El papel de la comunicación y la visibilidad fue otro de los ejes, con Guillermo Chevalier (El Economista) destacando la función de los medios para amplificar el valor del ecosistema. Una idea que conecta con la visión de Carmen Callao (Mendo y Callao Legal): “Los ecosistemas que se generan persona a persona son los que hacen que las empresas evolucionen”.
El encuentro se cerró con la intervención de César Espligares, del Club Cámara, quien recordó que “el propio Club es un ecosistema empresarial”, con más de 700 socios y múltiples formatos que facilitan la conexión, el intercambio y la generación de oportunidades.
En definitiva, una sesión que volvió a poner de manifiesto que, en un entorno cada vez más complejo, la competitividad no se construye en solitario. Porque, como quedó claro durante el encuentro, las empresas que mejor crecen no son necesariamente las más grandes, sino las mejor conectadas.