La siderúrgica zaragozana Ebroacero ha dado un paso importante en la apuesta por la eficiencia de sus procesos industriales al instalar en uno de sus hornos un sistema que ayuda a reducir su huella de carbono y le permite aumentar su capacidad productiva.
Lo ha hecho con un proyecto en el que ha tenido de compañero de viaje al centro tecnológico Circe (Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos), que en 2020 realizó un estudio que analizaba las posibilidades de mejora de procesos con propuestas que, una vez implementadas, han dado lugar a un informe presentado el verano pasado que constata la eficacia de las actuaciones puestas en marcha.
Según publica Heraldo de Aragón