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No adaptarse empresarialmente a la Inteligencia Artificial no solo implica quedarse atrás, sino que puede implicar sanciones.
La inteligencia artificial está entrando con fuerza en el tejido empresarial. Automatiza tareas, reduce costes y mejora la productividad. Sin embargo, detrás de esta adopción acelerada existe una realidad que muchas empresas aún no están contemplando: el uso de la IA ya está sujeto a obligaciones legales concretas y su incumplimiento puede derivar en sanciones.
Hoy, miles de organizaciones utilizan herramientas de inteligencia artificial en su operativa diaria, sin haber evaluado si ese uso cumple con la normativa vigente. Y la clave es clara: en el momento en que se introducen datos personales o información sensible, se está realizando un tratamiento sujeto al Reglamento General de Protección de Datos y a los criterios de la Agencia Española de Protección de Datos.
Pero el escenario ha cambiado. Ya no hablamos solo de protección de datos.
Europa ha dado un paso más con el desarrollo del Reglamento de Inteligencia Artificial, que introduce obligaciones específicas para las empresas en función del uso que hacen de estas tecnologías. Y en España, este marco tendrá un supervisor directo: la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), con sede en Galicia, que a partir de agosto de 2026 contará con capacidad sancionadora.
Esto supone un punto de inflexión: el uso incorrecto de la Inteligencia Artificial dejará de ser un riesgo difuso para convertirse en una responsabilidad tangible, con impacto económico y reputacional.
La mayoría de las empresas no están preparadas para este escenario. No disponen de políticas internas de uso de IA, no han evaluado los riesgos de las herramientas que utilizan, ni han formado a sus equipos en un uso conforme a la normativa. En muchos casos, el uso de IA se está produciendo de forma descentralizada, sin control ni supervisión.
Este vacío es precisamente donde surgen los mayores riesgos… y también las mayores oportunidades. Las organizaciones que se anticipen y adopten la Inteligencia Artificial bajo un marco de cumplimiento no solo evitarán sanciones, sino que ganarán ventaja competitiva, reforzarán su reputación y generarán confianza en clientes y colaboradores.
Por todo ello, desde Audidat, consultora de Cumplimiento Normativo, han lanzado el servicio de IA Responsable, en el cual ayudan a entidades a cumplir con el Reglamento de Inteligencia Artificial.