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Gestión y estrategia

El nuevo viaje de empresa: «El bleisure no es regalar vacaciones; es integrar negocio y motivación»

Canal Expositivo

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El viaje de empresa ha dejado de ser un simple desplazamiento para convertirse en un espejo de cómo gestiona una organización: su orden interno, su capacidad de respuesta, su relación con el talento y su manera de convertir gasto inevitable en ventaja competitiva.

Viajar por trabajo siempre se ha contado como una obligación: un billete que hay que comprar, una noche que hay que pagar, una dieta que hay que justificar. Pero esa narrativa empieza a quedarse corta. Y es que, en los últimos años, se está dibujando un mapa distinto: el del viaje de empresa como un sistema completo, con política, datos, tecnología y experiencia, capaz de ahorrar dinero, reducir incidencias y, sobre todo, convertirse en una herramienta de fidelización y de competitividad.

En este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza, Javier Lozano, director de Marketing y Comunicación de Air Horizont, y Teresa Benedí, abordan el papel del nuevo viaje de empresa y su valor estratégico para las organizaciones.

Cuando el viaje corporativo deja de ser gasto y empieza a generar retorno

Javier Lozano apunta una idea que define su manera de mirar el sector: convertir lo complejo en manejable. “Vamos a hablar de viajes de empresa, algo que parece muy arduo y muy complejo, pero puede ser algo n fácil y estimulante”, señala. Un mensaje que refleja a la perfección un enfoque: el viaje entendido como servicio personalizado, no como trámite estandarizado.

Una visión que ejecutan a la perfección desde Air Horizont, la aerolínea chárter aragonesa que opera con una lógica ajena al vuelo regular. En este sentido, Lozano reivindica el orgullo de origen, pero sobre todo insiste en una promesa: flexibilidad frente a la rigidez habitual del sector. “Mientras otras compañías se caracterizan por su inflexibilidad, nosotros intentamos dar muchas facilidades”.

Un posicionamiento que baja a tierra al hablar de cambios, anulaciones, contratiempos, y esas pequeñas fracturas que convierten un viaje en un problema. Es aquí donde el concepto de “personalización extrema” deja de ser eslogan y se convirtió en argumento operativo.

Es con esta visión de adaptabilidad y personalización como el viaje corporativo puede dejar de ser “un gasto necesario” para transformarse en una inversión que se gestiona y se mide. “Mi objetivo es mostrar qué están haciendo las  grandes empresas para que nuestras pymes puedan aplicarlo y obtener ahorros importantes”, explica Teresa Benedí.

Para sostener la idea de inversión, Benedí recurre a cifras: “Hay estudios que dicen que por cada euro invertido en un viaje bien gestionado hay una recuperación de 12’5 €”. En este sentido, el retorno existe cuando el viaje se gestiona como sistema. Lo relevante, insiste, no es el billete en sí, sino el conjunto de decisiones que lo rodean: cómo se reserva, con qué proveedores, con qué reglas, con qué trazabilidad, con qué datos y con qué control del gasto.

Digitalización, bleisure y efecto wow: el nuevo mapa del viaje de empresa

Digitalización, esta es una de las palabras clave para Benedí en el proceso de optimización del viaje corporativo. “Todo pasa por la automatización y la digitalización no solo de nuestros viajes, sino también de nuestros gastos”, comenta Benedí. No por modernidad, sino por coste, describe el problema de los procesos manuales como un impuesto invisible: encarecen, generan errores, abren la puerta a reservas fuera de política y, sobre todo, consumen tiempo administrativo. “Esto genera mucho tiempo del viajero, pero también genera mucho tiempo en administración, es un coste oculto”.

Al respecto, defiende un modelo híbrido donde la mayoría de reservas se hagan de forma autónoma, pero que exista una capa de atención personal para casos complejos. “El modelo ideal es un 70-80% autorreserva y un 20-30% atención personal para esos viajes de directivos, incentivos, eventos…”.

Además, pone el foco en la política de viajes como columna vertebral. Una política realista, consultable, actualizada y bien comunicada. “Si no se comunica, los usuarios lo desconocen”, advierte. Y aquí conecta con un cambio generacional que, en realidad, es un cambio de expectativas, identificando que en muchas ocasiones no es capricho ni preferencia, sino cultura digital aplicada a la empresa.

Por otro lado, Javier Lozano introduce un concepto que, hace pocos años, era marginal y hoy empieza a ser política interna: el “bleisure”, donde negocio y placer confluyen. Antes, el viaje era ir y volver “en el menor tiempo posible”; hoy, hay empleados que no aceptan viajar miles de kilómetros sin ver la ciudad. La empresa, dice, puede usar ese margen para fidelizar y retener talento.