“Mientras no cerremos ese ‘gap’ entre lo que usamos en casa y lo que usamos en el trabajo, no habrá una verdadera explosión de la digitalización”
En un momento en el que la transformación digital parece un mantra tan extendido como intangible, la industria española se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿estamos realmente preparados para digitalizar nuestras fábricas? Retos, contradicciones y avances, pero sobre todo, una idea esencial: sin datos fiables, sin planificación ni cultura digital, no hay industria del futuro.
Analizamos “La Verdad de la Digitalización Industrial” en este Conversaciones del Club Cámara organizado por Golive y con la participación de Pedro Tapia (Taller Auxiliar de Carrocerías), Eugenio Mingo y Rafa Teresa (Golive).
España y la digitalización industrial: entre el Excel, el dato y la carretilla
Según los datos compartidos del estudio 2025 elaborado por Golive, basado en entrevistas con directores de producción de empresas industriales, el 60% de los responsables industriales identifican la digitalización como su principal desafío operativo, especialmente en tareas como la automatización, la captura de señales de máquinas o la eliminación de procesos desfasados.
Sin embargo, la realidad contradice la ambición: el 80% de las empresas sigue utilizando Excel como herramienta principal, y un número significativo aún confía en los formularios en papel. “No es que trabajemos con Excel, es que muchas veces hacemos un trabajo en papel que luego pasamos a Excel y después analizamos. Es un triple esfuerzo”, reconoce Pedro Tapia.
Tapia es Director de Producción en Talleres Auxiliares de Carrocería, TAC, empresa que lleva tres años inmersa en un proceso de digitalización que avanza paso a paso. «Lo que buscamos es saber exactamente lo que hacemos, con datos reales, no con intuiciones».
En este proceso de digitalización integral, Eugenio Mingo, manager de Industria 4.0 en Golive, adelanta un primer apunte: hay que dejar de pensar que las herramientas de oficina son válidas también para planta. “No puedes usar el mismo sistema con el que metes un pedido desde una mesa con aire acondicionado que el que necesita un operario con guantes y grasa en las manos subido en una carretilla”, ejemplifica.
Conectando dos mundos: de la oficina a la producción
La digitalización industrial en España requiere de un esfuerzo por unir dos mundos desconectados dentro de la misma empresa: el administrativo y el productivo. “Ambos deben compartir la misma información, aunque se capte, visualice y analice de forma distinta”, explica Mingo. Por ello, para Golive, herramientas como el sistema MES (Manufacturing Execution System) se han convertido en el punto de partida para digitalizar una planta industrial.
El impacto de la digitalización es totalmente transformacional, y es que no sólo mejora la producción, sino que también afecta positivamente a la planificación, un área que a menudo queda en segundo plano. “No siempre el MES es el corazón de la digitalización de una empresa. En algunas, como una planta con más de 80 líneas de producción con 3.000 órdenes diarias, el núcleo es el planificador avanzado (APS)”, señala Mingo.
En este sentido, un enfoque flexible, adaptado al tipo de empresa, sector y nivel de madurez, es fundamental. “No podemos meter a todas las industrias en el mismo saco. No es lo mismo una pyme local que un grupo internacional, ni el sector de alimentación que el de automoción”, continúa.
El uso y valor del dato: integrar, analizar y formar
El dato cada vez es un elemento más valorado dentro de las organizaciones. No obstante, no solo deben recogerse, también hay que analizarlos. “De poco sirve almacenar sin saber para qué. Tener muchos datos sin calidad es igual que no tener ninguno”, apunta Mingo.
El dato tiene que ser único, fiable y trazable. Algo que cobra especial especial importancia en sectores como la automoción o la alimentación, donde la trazabilidad es crítica. “Debemos poder reconstruir el recorrido de un producto hasta su proveedor original. Y eso solo es posible con una gestión de datos impecable”, añade.
Además, como apuntan desde Golive, los datos van más allá de la propia planta productiva. Cada vez más, los cuadros de mando de dirección incorporan datos de producción junto a los financieros. La producción ya no es solo cosa de operarios y jefes de sección: es estratégica.
Así, dentro de esta visión estratégica, cobra un gran peso la formación de los trabajadores dentro del proceso de digitalización. “No se trata de dejarles herramientas que no entienden, sino de capacitarles para que el conocimiento se quede en la planta”, añade Mingo.
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