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Los talleres de Zaragoza reclaman oxígeno: «Nuestra prioridad es reparar, no vivir entre papeles»

Canal Expositivo

Conocemos más sobre la situación de los talleres de Zaragoza junto a ATARVEZ en este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza.

Los talleres de reparación necesitan reivindicar su valor como sector técnico, industrial y esencial para la seguridad vial

El taller de reparación de vehículos vive un momento decisivo. Lejos de la imagen tradicional de un negocio puramente mecánico, el sector se ha convertido en una actividad industrial sometida a una creciente carga normativa, a fuertes tensiones laborales y a una presión económica cada vez mayor por parte de las compañías aseguradoras.

Conocemos más sobre ello en este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza organizado por ATARVEZ, la Asociación de Talleres de Reparación de Vehículos de Zaragoza.

Pasión por reparar, dificultades para continuar

El sector de la reparación de vehículos atraviesa una etapa de profundos cambios que están redefiniendo la actividad de los talleres. La evolución tecnológica de los automóviles, el incremento de las exigencias normativas, la dificultad para encontrar profesionales cualificados y la creciente influencia de las compañías aseguradoras han configurado un escenario complejo para unas empresas que, en su mayoría, son pequeñas y medianas. A pesar de ello, los talleres siguen desempeñando una función esencial para garantizar la movilidad y la seguridad vial.

Más allá de la reparación de averías o daños de carrocería, los talleres se enfrentan hoy a retos que afectan directamente a su viabilidad futura. La necesidad de adaptarse a una burocracia cada vez más extensa, la falta de relevo generacional y la presión sobre los márgenes económicos obligan al sector a replantearse muchas de sus dinámicas.

Y es que, aunque el taller sabe reparar, cada vez dedica más tiempo a gestionar obligaciones administrativas. Cristina Muñoz, secretaria general de ATARVEZ, apunta que: “La prioridad del taller debe ser reparar vehículos de forma segura, no volverse loco con papeles”. En este sentido, la burocracia se ha convertido en uno de los principales obstáculos para quienes quieren abrir, traspasar o mantener un negocio. Licencias, instalaciones, metros del local, prevención de riesgos, residuos, protocolos internos, documentación comercial y cambios normativos constantes forman parte de un laberinto que, para muchas pymes, resulta difícil de asumir sin asesoramiento especializado.

Yasmina Recalde lo vive en Talleres Hermanos Lugo en primera persona. Junto a su marido, Francisco, dejó Madrid para poner en marcha un proyecto en Zaragoza tras localizar un traspaso por internet. El proceso, sin embargo, no fue sencillo. “Di con la asociación. Desde ahí todo ha sido fácil; si no, creo que me hubiese tocado volver”. Su caso refleja el riesgo personal y económico que hay detrás de muchos talleres: “Y no fueron solo ahorros, fueron dos créditos”, recuerda.

El futuro de los talleres de reparación y la importancia de la FP Dual

La segunda gran preocupación es el relevo generacional. El sector ofrece empleo estable, pero no consigue atraer suficiente talento joven. Eduardo del Molino señala que: “Es un sector con un 100% de empleabilidad, es trabajo seguro, pero no hay relevo”. A su juicio, pesa todavía una visión antigua del oficio, como si el taller fuera un espacio poco cualificado, cuando la realidad actual es muy distinta: “El taller hoy está tecnológicamente muy equipado, no es la imagen antigua que se tiene”.

José Manuel Serón, quien pertenece a una segunda generación de taller, reconoció que no percibe en los jóvenes la misma inquietud que tuvo él: “Yo lo he ‘mamado’ y me apasiona, pero el sector vive mucha incertidumbre, aunque también hay oportunidades. Cuesta captar talento joven”.

No obstante, el problema no está solo en los jóvenes, sino también en el enfoque social y educativo. Del Molino apunta a la falta de prestigio de la Formación Profesional: “En los centros, la charla de bachillerato dura dos horas y la de Formación Profesional diez minutos. Se tiene el concepto erróneo de que el que no vale para estudiar va a un oficio”.

Por ello, la FP Dual, que debería ser una vía natural de entrada al sector, tampoco está dando los resultados esperados en el taller pequeño. Y para una empresa de cinco personas, asumir a un aprendiz implica dedicar a un oficial a formar, reducir productividad y asumir costes que no siempre se compensan.

Viabilidad económica y presión de las aseguradoras

La tercera gran batalla es económica y tiene un protagonista destacado: las aseguradoras. En los talleres de chapa y pintura, la dependencia de estas compañías puede alcanzar el 60% o el 65% de la facturación. Eso obliga a trabajar con ellas, pero no a cualquier precio. Muñoz es tajante al respecto: “Las aseguradoras son empresas, pero los talleres tampoco son ONGs ni bancos que financien pólizas”.

De esta manera, el problema aparece cuando determinados conciertos imponen servicios añadidos, como limpieza, recogida y entrega, vehículo de cortesía o incluso costes vinculados a ITV tras un siniestro, etc., que terminan reduciendo de forma real la rentabilidad.

El trasfondo, sin embargo, no es solo económico. También afecta a la seguridad y a la relación con el cliente. “El cliente es el dueño del vehículo, no la compañía, y la garantía de la reparación la das tú, el taller”, recuerda Muñoz. Serón insiste en la necesidad de informar bien al propietario: “Es fundamental informar al cliente de cómo se va a reparar su coche, porque es su seguridad la que está en juego”.