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Raúl Compés (CIHEAM Zaragoza): «Tenemos un problema de escasez pero también de gestión y gobernanza»

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Creado en 1962, CIHEAM es una organización intergubernamental mediterránea que juega un papel clave en la cooperación multilateral en materia de agricultura y pesca sostenibles, sistemas alimentarios y desarrollo costero y rural.

Raúl Compés, director de CIHEAM Zaragoza, aborda la importancia de la buena gestión del suelo y el agua para el desarrollo del ser humano y su ecosistema en este ‘Vino a Contar’.

Raúl Compés y los objetivos de un organismo internacional

  • El Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza forma parte de un organismo internacional bastante más amplio donde se encuentran 13 países, ¿cuáles son los objetivos que tiene y cómo avanza hacia ellos?

Respuesta: Somos una organización internacional e intergubernamental creada en el año 1962. Nos dedicamos a promover sistemas agroalimentarios sostenibles.

Tenemos tres grandes objetivos. En primer lugar, formamos a los cuadros técnicos y especialistas de todos los Estados miembros para que puedan diseñar y gestionar proyectos de desarrollo agroalimentario, tanto desde el punto de vista de la gestión pública como de la privada.

En segundo lugar, fomentamos el espíritu de cooperación. Compartimos recursos, conocimientos y transferencia de capacidades entre todos los Estados miembros, aunque prestamos una atención especial a las necesidades de los países del sur y del este del Mediterráneo, además de países en desarrollo con problemas de seguridad alimentaria y gestión del agua y el suelo.

Intentamos también ayudar a los Gobiernos a diseñar mejores políticas y a orientarles en la búsqueda de la mejora de los objetivos agroalimentarios y la sostenibilidad.

  • En España la sede se encuentra en Zaragoza, en el Campus Aula Dei, y abordáis proyectos de muchos tipos, como los que tienen que ver con el cuidado del suelo para evitar su degradación. 

R: Hay tres proyectos que están muy basados en la esencia de la producción agroalimentaria. Para producir los alimentos que después tienen que llegar al consumidor, necesitamos un suelo, agua y un ecosistema en el que sea viable la vida.

Cualquier producción agroalimentaria necesita un suelo sano, con capacidad de almacenar agua y fértil donde se puedan realizar actividades de tipo agropecuario. Necesitamos disponer de agua, en cantidad y calidad suficiente, y necesitamos que el ecosistema sea sano.

En materia de suelo, tenemos una serie de programas destinados a favorecer prácticas, las cuales llamamos agricultura de conservación, basadas en el resto por el suelo. Mantener la capacidad productiva del suelo y evitar su erosión pasa por reducir el laboreo, el cual, cuando se realiza de manera abusiva, «rompe» el suelo impidiendo que tenga capacidad regenerativa.

A la vez, necesitamos que agricultores y productores tengan unos sistemas de producción que impidan la esquilmación. También buscamos técnicas de siembra y de mantenimiento de la cubierta vegetal. Es un modelo de agricultura en la cual la prioridad es la capacidad de absorción de carbono del suelo.

La gestión del suelo y el valor del agua para el CIHEAM

  • Para conservar el ecosistema también influye todo lo que tiene que ver con la gestión de las plagas y limitar la dependencia de los pesticidas químicos. En ese sentido, ¿investigáis para hacerlo viable pero también rentable económicamente?

R: Pretendemos que se realicen prácticas que, de alguna forma, reduzcan el uso o consumo de productos fitosanitarios, como plaguicidas o pesticidas.

Son necesarios, igual que los medicamentos para los seres humanos, pero para el agricultor suponen un coste elevado. Además, para el medioambiente, un abuso de estos productos tiene unas consecuencias devastadoras. Esto lo estamos viendo en una pérdida de biodiversidad y una reducción de la flora y fauna.

Promovemos métodos que se llaman de gestión integra de plagas: no podemos vivir sin productos químicos de síntesis para combatir plagas y enfermedades. Pero hay métodos que nos permiten reducir ese uso. Algunos consisten en la rotación de cultivos; es una nueva forma de producir variedades más resistentes a plagas y enfermedades. Consiste en utilizar depredadores naturales de determinadas plagas, además del uso de trampas y feromonas. Al final todo esto tiene que redundar en un menor uso de productos fitosanitarios y que, los que se empleen, sean menos dañinos.

  • Mencionas también el agua, un elemento clave y también de actualidad por las sequías y el contexto de cambio climático. En este sentido, ¿qué estáis investigando? 

R: El 22 de marzo es el Día Internacional del Agua, y es un buen momento para reflexionar, sensibilizar y recordar a la población que es una de las amenazas más importantes que tenemos a nivel global. En algunas zonas como el Mediterráneo es especialmente acuciante. Es un problema de sequía pero es también un problema de escasez y problemas de gestión y gobernanza.

El agua es para nosotros una auténtica prioridad. Siempre digo que no hay civilización que se haya sostenido a lo largo del tiempo, y a nosotros nos va a pasar, que no haya satisfecho la necesidad de agua para la producción de alimentos y energía.

Para esto tenemos una batería de instrumentos. Tenemos uno de los pocos másteres a nivel mundial sobre gestión y gobernanza del agua. Hacemos también cursos avanzados para analizar y transferir conocimientos acerca de las últimas técnicas para obtención de agua, desalación, gestión de aguas residuales, utilización de acuíferos, etc.

Después, tenemos que lograr gestionar la demanda de una forma mucho más eficiente. Hay que tomar medidas, no sólo desde el punto de vista cultural y educativo sino político, a veces hay que restringir el uso del agua. Todo esto para poder satisfacer las necesidades de los seres humanos, industriales y agrícolas. Y es que el 80% del consumo de agua global lo realiza la agricultura.

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