Industria
Iosu Palacios: «No se trata solo de cambiar un proceso, sino de cambiar la empresa y su cultura»
Mesa Abierta
Iosu Palacios ve en Aragón una industria con ganas de cambiar, aunque todavía con mucho recorrido por delante.
Mesa Abierta: conversación en profundidad con un profesional destacado
En un sector que vuelve a acelerarse, el discurso de Pedro Azcue suena a advertencia y a guía: construir es, antes que nada, gestionar personas, tiempos y expectativas.
En un sector históricamente cíclico, sometido a crisis profundas y a cambios estructurales acelerados, la trayectoria de Pedro Azcue ofrece una mirada poco habitual: la de un directivo que ha sobrevivido, y aprendido, a todas las fases del negocio de la construcción y el inmobiliario sin perder una idea central: las empresas se sostienen por las personas y por los clientes, no solo por los balances.
Conocemos más sobre Pedro Azcue, gerente de Corban Ges, en esta Mesa Abierta del Club Cámara Zaragoza.
Ingeniero industrial formado en Bilbao, Pedro Azcue pertenece a una generación de directivos que comenzaron su carrera desde la técnica pura. Sus primeros años en Idom le permitieron entender la obra desde dentro: proyectos, direcciones facultativas, project management… “Ahí aprendí que el cliente era lo principal”, recuerda. Una máxima que se ha convertido en el hilo conductor de toda su carrera posterior.
El salto a la gestión llegó de la mano del retail. En Sabeco, Azcue se encargó de la expansión nacional, la búsqueda de suelos, la promoción inmobiliaria y la gestión de activos. Fue una escuela acelerada de urbanismo, negociación y toma de decisiones. “El comercio aporta mucho”, resume, consciente de que entender la lógica del negocio final cambia por completo la manera de construir.
Su siguiente etapa fue más ambiciosa y también más dura. Durante once años ocupó la posición de consejero delegado en Bruesa, un conglomerado con promoción inmobiliaria y obra civil. Allí vivió la cara más amarga del crecimiento descontrolado previo a 2008. “Bruesa murió de éxito”, explica con franqueza. Cuando la crisis financiera golpeó al sector, Azcue asumió el mando en uno de los peores momentos. Propuso un plan estratégico que no fue aprobado y decidió marcharse. “Si en lo que yo creía que había que hacer no se iba a hacer, no tenía sentido continuar”, apunta. Una decisión que revela una constante en su perfil: la coherencia personal por encima del cargo.
Desde 2013, Azcue lidera Corban Ges, empresa de la que es socio fundador. A diferencia de otras constructoras, Corban Ges resistió la crisis gracias a su foco en la industria. “La industria es un sector sólido que paga seguro”, explica. Ese posicionamiento permitió aguantar los peores años y crecer cuando, a partir de 2014, las empresas retomaron la inversión productiva.
Hoy Corban Ges se define, en palabras de su gerente, como “una constructora de clientes”. El concepto no es retórico. La empresa trabaja para grandes grupos industriales como Saica, CEFA, Novartis o CAF, desarrollando desde plantas industriales y cimentaciones especiales hasta edificios singulares como laboratorios o instalaciones científicas. A ello se suma una línea de promoción inmobiliaria y proyectos de vivienda semi-industrializada.
La industrialización, sin embargo, no es para Azcue una moda, sino una necesidad. La escasez de mano de obra cualificada amenaza la capacidad del sector para responder a la demanda. “No tenemos capacidad de construir de forma tradicional para satisfacer la demanda actual”, informa. El problema no es solo el precio de los materiales, sino la falta de oficios, de encargados, de jefes de obra, incluso de chóferes.
Frente a este escenario, el modelo interno de Corban Ges resulta esclarecedor. Con una plantilla de unas 35 personas, la empresa mantiene oficiales propios para servicios críticos y una estructura central ligera. Pero lo más singular es su enfoque en las personas. “Tratamos a nuestros trabajadores mejor que a nuestros clientes”, afirma. No es una frase vacía: asegura que nadie se ha marchado de la empresa y que la flexibilidad, la cercanía y el cuidado del clima laboral son estratégicos. Su papel, dice, es el de una “válvula de escape” que libera la presión inherente a las obras.
Así, mirando al futuro, Azcue no habla de crecer sin límites, sino de “hacer bien el trabajo que ya tenemos” y evitar que el crecimiento haga “saltar las costuras” de la organización.
La ‘Mesa Abierta’ es un formato patrocinado por Kalibo.