Etién Aldea
Embou
Numéricco ha insistido en el trío “branding, tecnología y negocio” como metodología a la hora de llevar a cabo la nueva web de Embou, donde el branding no se ha entendido como maquillaje, sino como un sistema de coherencia.
En un contexto empresarial marcado por la competencia, la digitalización y la rápida evolución de los hábitos de consumo, el entorno digital se ha consolidado como un elemento estratégico para las empresas.
En este Conversaciones del Club Cámara Zaragoza, abordamos junto a Numéricco y Embou cómo las plataformas digitales han dejado de ser un simple escaparate corporativo para convertirse en herramientas capaces de generar negocio, mejorar la relación con los clientes y reforzar el posicionamiento de marca.
El entorno digital ha dejado de ser un escaparate para convertirse en un sistema operativo por sí mismo del negocio. Y es que, cuando marca, tecnología y objetivos comerciales se alinean, la web y el resto del ecosistema digital no solo comunica, sino que capta, cualifica y convierte; no solo “está”, sino que hace. “El entorno digital ya no es únicamente un escaparate, sino una palanca real de crecimiento”, comenta Laura Casales, account y business specialist en Numéricco, al respecto.
Para entender por qué el entorno digital pesa tanto, Etien Aldea, director de Negocio y Marketing en Embou, sitúa primero el tablero. “Hay casi 600 operadores de telecomunicaciones en España”, recuerda, para explicar que Embou compite en un mercado “ultra competitivo, maduro, saturado y deflacionario”. En ese escenario, la reputación y la confianza se trabajan durante años, pero pueden perderse en minutos si el canal digital no acompaña. La compañía aragonesa tenía visibilidad y marca, pero su web no estaba a la altura de lo que ya proyectaban en otros canales: “No era lo suficientemente flexible para transmitir nuestra imagen de marca. No convertía lo suficiente”.
En este sentido, el entorno digital debe ser coherente con el relato global. No puede ser el eslabón débil entre campañas, atención al cliente, tiendas, patrocinios y producto. Si el usuario aterriza en una experiencia que no está a la altura de la promesa, la marca se resiente. En telecomunicaciones, además, la fricción no es solo estética: la contratación exige datos sensibles y una confianza real.
Por ello, en Embou decidieron darle una vuelta de 180º a su entorno digital de la mano de Numéricco, la Brand & Digital Boutique aragonesa que crea soluciones a medida combinando branding, tecnología y negocio para impulsar el crecimiento real de cada marca. El cambio que se describió no fue “hacer una web bonita”, sino reconstruir un sistema. Aldea lo explica con crudeza: “Fuimos tomando malas decisiones una sobre otra, parche sobre parche, sobre una web que no estaba bien y que no funcionaba. No hagamos parches, es mejor borrar todo y construir desde cero”.
Numéricco defiende un enfoque de consultoría previa y auditoría de negocio. Algo que desde Embou ponen en valor, ya que cuando una empresa pide “una web nueva y la quiere ya”, tiende a ver las preguntas como retraso. Algo que Aldea vio como condición de éxito: “Es muy importante esta labor de consultoría previa, han sido los cimientos perfectos para que el proyecto haya salido como ha salido”. La idea clave es que el entorno digital no se diseña desde el gusto, sino desde el contexto: mercado, competencia, ventaja competitiva, perfiles de usuario, canales, etc., y con un objetivo a dos o tres años.
En la práctica, ese trabajo se aterrizó en un documento funcional. Alberto Portolés, CTO y cofundador de Numéricco, lo define como la pieza que marca el rumbo: “Definimos todas esas funcionalidades, todo ese flujo que el usuario va a seguir y con qué información se va a encontrar, de dónde viene esa información”. La web deja de ser un conjunto de páginas y pasa a ser un producto digital con requisitos, flujos, integraciones, medición y evolución.
Desde Numéricco, además, tenían claro desde el inicio del proyecto de que la conversión no se “fuerza” con banners, sino que se habilita con experiencia. Leticia Arnauda, marketing digital y comunicación en Embou, concreta el tipo de fricción que se ha eliminado: “Todos esos clics que el usuario puede hacer de más ya no existen, en tan solo unos segundos se muestra de forma personalizada las tarifas que el usuario tiene realmente en su domicilio”. Algo especialmente relevante en sectores donde el usuario llega con prisa o con dudas, y donde cada clic extra es una oportunidad de abandono.
La nueva web de Embou actúa como primer punto de captación, aunque no cierre todo el ciclo como un e-commerce. La clave es que encamina el embudo: consulta de cobertura, recomendación de tarifas por ubicación, selección de producto e inicio de contratación. Asimismo, hay otro elemento crítico: la confianza. Aldea recuerda que no se trata de comprar “zapatillas”: se piden datos bancarios y se entra en casa del cliente. “El nivel de confianza que tienes que generar en la web para que el cliente te dé todos esos datos es muy importante”. Y es así como branding y UX se vuelven indistinguibles: una interfaz clara y una marca coherente son parte del contrato psicológico que hace que el usuario continúe.