Eva de Grado
LHH Recruitment Solutions
Aragón no solo debe hacer frente a una reducción progresiva de su base de talento en el sector de la ingeniería, sino también a un reto estratégico
El mercado laboral del sector de la ingeniería en Aragón atraviesa una etapa de transformación profunda, marcada por una combinación de factores demográficos, educativos y estratégicos que condicionan tanto la oferta como la demanda de talento.
Profundizamos en el sector de la ingeniería en Aragón y lo relativo a su mercado laboral en este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza organizado por LHH.
El mercado laboral de la ingeniería en Aragón se enfrenta a una paradoja cada vez más evidente: mientras la demanda futura de profesionales técnicos crece impulsada por la transición energética, la digitalización y los nuevos desarrollos industriales, la contratación actual muestra signos de desaceleración. Este desajuste no responde a un único factor, sino a la confluencia de dinámicas demográficas, educativas y culturales que están redefiniendo el acceso al talento en uno de los sectores clave para la competitividad económica del territorio.
A ello se suma una transformación profunda en el perfil de los profesionales y en las propias prioridades de las nuevas generaciones, que orientan sus decisiones formativas hacia ámbitos vinculados a la sostenibilidad, la innovación tecnológica o las ciencias de la salud. En este contexto, Aragón no solo debe hacer frente a una reducción progresiva de su base de talento, sino también a un reto estratégico: adaptar su tejido productivo y sus políticas de captación para garantizar el relevo generacional y evitar un déficit estructural de ingenieros en los próximos años.
El diagnóstico presentado por Valentina Sebastián, responsable de ingeniería en LHH, es claro: la contratación de ingenieros está cayendo de forma sostenida. “En 2023 hubo 1980 personas contratadas, en 2024 bajó a 1723 y en 2025 la previsión es de 1461. Estamos contratando un 23,4% menos de ingenieros”, explica. Además, esta reducción no es homogénea, afectando con mayor intensidad a las mujeres, lo que agrava una brecha de género ya estructural. “Por cada mujer contratada se contratan tres hombres”, señala, evidenciando un desequilibrio persistente en disciplinas como electrónica o mecánica, donde la presencia femenina sigue siendo residual.
El análisis también revela una fuerte concentración de la demanda: el 85% de las contrataciones se agrupan en apenas 12 especialidades, y casi la mitad se concentra en tres perfiles clave vinculados a la producción industrial. Sin embargo, emergen nuevas áreas con fuerza creciente. “La innovación tecnológica e investigación avanzada es ya la segunda categoría que más se contrata en Aragón”, apunta.
El perfil del ingeniero demandado también muestra una clara tendencia hacia la madurez profesional. El 80% de los contratos se sitúan entre los 25 y 44 años, mientras que la contratación de menores de 25 cae de forma significativa. En contraste, los mayores de 45 mantienen su presencia debido a la necesidad empresarial de preservar conocimiento técnico. “Las empresas buscan consolidar el know-how y la experiencia”, subraya Sebastián. A ello se suma una fuerte centralización territorial, ya que Zaragoza concentra el 80% de las oportunidades laborales, lo que refuerza los desequilibrios internos de Aragón.
El problema no es solo cuantitativo, sino también de elección académica. Las ingenierías han perdido atractivo relativo frente a otras áreas. En la Universidad de Zaragoza, las titulaciones técnicas representan solo el 26% de las matriculaciones, y apenas el 7% de los estudiantes llegan a graduarse. Asimismo, se suma un problema estructural en la propia formación: altas tasas de abandono y una duración real de los estudios superior a la prevista. “La duración media de las carreras es de 5,3 años cuando deberían ser 4”, con casos extremos como ingeniería electrónica, que alcanza los 6,5 años.
La paradoja es evidente: mientras la contratación cae en el corto plazo, las perspectivas a medio y largo plazo apuntan a una escasez crítica de talento, especialmente en un contexto de transición energética, digitalización y desarrollo de nuevas infraestructuras industriales. Y, por otro lado, desde la visión institucional, Mar Castellón, representante del COGITIAR, amplía el foco sobre las salidas profesionales. “Los ingenieros no solo van a la industria; también se reparten en docencia, fuerzas de seguridad, funcionariado y ejercicio libre de la profesión”, explica.
En este sentido, en el tejido empresarial, la preocupación se centra en cómo atraer y retener talento en un mercado cada vez más complejo. Eva de Grado lo resume con claridad: “No existen los ‘unicornios’; debemos ser flexibles y abrir nuestra mente a las posibilidades actuales del mercado”.