En el competitivo mundo del marketing, las marcas luchan constantemente por captar la atención y fidelidad de los consumidores. Sin embargo, hay un elemento sensorial que sigue siendo una joya oculta en muchas estrategias: el olfato.
El marketing no solo debe ser atractivo a la vista o al oído, sino que debe involucrar todos los sentidos para crear experiencias memorables, conectando los aromas con los arquetipos de marca y la psicología del consumidor.
Raquel Fructos, CEO en The Smart Bubble, muestra en este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza cómo un simple olor puede ser la clave para que una marca deje una huella imborrable en la mente del consumidor
Impacto en el consumidor y diferenciación a través de los sentidos
Raquel Fructos pone en valor la importancia de aplicar la ciencia al marketing para generar experiencias sensoriales más efectivas. «No trabajamos para los clientes, sino para los clientes de nuestros clientes», explica, poniendo de relieve su enfoque centrado en los consumidores finales. En su agencia, The Smart Bubble, el objetivo no es solo hacer campañas atractivas, sino activar las emociones de los clientes y, de esa manera, generar conexiones más profundas y duraderas.
La clave de su enfoque radica en comprender que una marca no es solo un logotipo o una identidad visual. En realidad, una marca es un conjunto de asociaciones mentales que residen en el cerebro del consumidor, apunta. Por ejemplo, cuando pensamos en grandes marcas como Coca-Cola o Nike, no solo visualizamos sus logotipos, sino que evocamos sensaciones y emociones asociadas a ellas, tales como la felicidad, el éxito o la confianza.
«Una marca es la emoción que provoca en el cerebro del consumidor», explica Fructos. Esta reflexión lleva a una reflexión más profunda sobre cómo esas asociaciones emocionales pueden ser amplificadas a través de todos nuestros sentidos, especialmente el olfato. Y es que el poder del olfato tiene una conexión directa con el sistema límbico, la parte del cerebro encargada de las emociones y la memoria. Es precisamente este vínculo lo que hace que los olores evoquen recuerdos y emociones con una intensidad que no logran otros sentidos como la vista o el oído. «El sentido del olfato es el más poderoso que tenemos», asegura, recordando que incluso en la 14ª semana de gestación, los fetos ya desarrollan la capacidad de oler.
Marketing sensorial, dejando huella a través de los aromas
A través de una historia de su época en el sector de exportación de juguetes, Fructos deja claro el poder del aroma y el sentido del olfato. En 2012, cuando las herramientas digitales aún no estaban tan desarrolladas, perfumaba los catálogos en papel con aroma a manzana, una estrategia que resultó ser increíblemente efectiva. «Mis clientes de París me recordaban como la persona que enviaba los catálogos con aroma a manzana», cuenta. Este ejemplo subraya cómo un simple olor puede crear una fuerte asociación emocional con una marca, algo que la mayoría de las empresas aún no aprovechan.
Este tipo de marketing sensorial no solo es efectivo en el sector B2C, sino también en el B2B, donde las experiencias sensoriales son menos comunes pero igualmente poderosas. Por ejemplo, una empresa que envía un paquete perfumado o que incorpora olores en su material promocional puede aumentar la memorabilidad y crear una experiencia única para sus clientes.
En este sentido, Fructos abre una puerta a nuevas formas de diferenciarse en un mercado saturado. En lugar de centrarse únicamente en la vista o el sonido, las marcas ahora tienen la oportunidad de explorar el sentido del olfato para crear experiencias únicas y memorables. El marketing sensorial, y en particular el marketing olfativo, tiene el poder de transformar la forma en que las marcas se conectan con sus consumidores. Con una estrategia bien pensada, el aroma adecuado puede ser la clave para evocar emociones y recuerdos duraderos, estableciendo una conexión profunda que va más allá de lo visual y lo auditivo.
Por ello, en un mundo en el que las emociones y la memorabilidad son fundamentales para la fidelidad del consumidor, la aplicación de la ciencia al marketing sensorial es un paso hacia la creación de marcas verdaderamente inolvidables.
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