Para María Uriol, la cultura no es un complemento, sino un eje central. Un espacio donde gestión, creatividad y ciudadanía se encuentran.
La trayectoria de María Uriol es la de una profesional que ha hecho de la cultura no solo su vocación, sino también su herramienta de transformación social y urbana. Desde sus primeras experiencias vinculadas al patrimonio hasta su actual responsabilidad al frente de Zaragoza Cultural, su discurso revela una idea clara: la cultura no puede permanecer encerrada, debe salir, mezclarse, generar impacto y formar parte activa de la vida cotidiana de la ciudad.
Conocemos más sobre María Uriol y sobre su labor en la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural en este Red Pública del Club Cámara Zaragoza.
Infancia y trayectoria profesional marcada por la cultura y su difusión
La convicción de la importancia de la cultura tiene, para María Uriol, importantes raíces profundas. “Esto lo he mamado en mi casa”, afirma al recordar una infancia marcada por el contacto directo con el patrimonio y el arte. Aquellos veranos acompañando a sus padres en trabajos de catalogación o informes técnicos no solo definieron su interés, sino que moldearon una mirada que combina sensibilidad cultural con enfoque técnico. Esa dualidad será constante en toda su carrera.
Los primeros pasos de Uriol en la administración pública, gestionando patrimonio vinculado a organismos internacionales, le ofrecieron una perspectiva amplia y exigente. Trabajar con informes de la UNESCO sobre arte rupestre o mudéjar no solo implicaba rigor, sino también responsabilidad global. “Me dio muchas tablas para luego abordar otros proyectos que parecían más sencillos”, explica. Desde el inicio, su perfil se ha ido construyendo sobre proyectos ambiciosos, donde la gestión es tan relevante como el contenido.
La etapa posterior, vinculada a la transformación urbana de Zaragoza en torno a la Expo 2008, consolidó esa capacidad de trabajar en contextos de gran escala. Fue un momento de expansión, de presupuestos elevados y de proyectos internacionales. Uriol participó en exposiciones que trajeron piezas de instituciones como el Louvre o Versalles, generando redes profesionales y una visión estratégica del sector cultural. Pero también vivió el contraste de la crisis posterior, que obligó a redefinir prioridades y a trabajar con menos recursos. Una experiencia que marcó su manera de entender la gestión: creatividad, adaptación y eficiencia.
Uno de los momentos más reveladores de su carrera llegó en el Museo Diocesano de Zaragoza. Allí se enfrentó a un reto claro: un espacio con un enorme valor artístico pero con escasa conexión con el público. La solución no fue modificar el contenido, sino la forma de presentarlo. Su estrategia fue directa: sacar el museo a la calle. Actividades como cenas teatralizadas, participación en eventos urbanos o incluso la creación de relatos atractivos para el visitante lograron conectar con nuevos públicos.
Zaragoza Cultural y María Uriol: iniciativas, retos y mucha ilusión
La llegada de María Uriol a Zaragoza Cultural en 2024 supone un punto de inflexión personal y profesional. “Es el top de mi carrera profesional, es cumplir un sueño”, señala. Desde esta posición, su enfoque introduce elementos propios de la gestión privada en el ámbito público: optimización de recursos, captación de financiación externa y orientación a resultados.
Su primera decisión fue reunirse individualmente con cada miembro del equipo para conocer no solo sus funciones, sino también sus aspiraciones. “Tienen alma de autónomos”, dice, destacando un modelo de trabajo basado en la implicación y la responsabilidad compartida. En ese contexto, Uriol rechaza la inercia administrativa: “No acepto el ‘siempre se ha hecho así’ o el ‘nunca se ha hecho’”.
La actividad de Zaragoza Cultural refleja esa filosofía. Desde grandes eventos como Zaragoza Florece o las Fiestas del Pilar hasta el apoyo a iniciativas más pequeñas, la estrategia es clara: generar impacto y posicionar la ciudad. “Somos el corazón de la gestión cultural”, afirma. Y los datos respaldan esa ambición, con crecimientos significativos en asistencia y una creciente atracción de proyectos externos.
Sin embargo, Uriol identifica un reto pendiente: la implicación del sector privado. Considera fundamental que hoteles, comercios y hostelería se integren de forma activa en los eventos culturales, no solo como beneficiarios, sino como agentes implicados. Además, pone el foco la necesidad de reforzar la identidad local. Y es que, para Uriol, Zaragoza ya tiene reconocimiento externo, pero necesita consolidar la confianza interna.
Las sanciones vinculadas la gobernanza en Inteligencia Artificial pueden alcanzar cifras multimillonarias y, en los supuestos más graves, porcentajes significativos de la facturación global
Megablok es empresa referente en el sector deportivo, fabricando soluciones de la más alta calidad preparadas para un uso intensivo y ambientes de humedad.