Vino a Contar: empresas cuentan proyectos pioneros. Colaboradores: Onda Cero
Ingennus es una firma internacional que diseña soluciones de arquitectura sostenible e innovadoras, contando con un equipo de 60 personas y habiendo realizado más de 1.190 proyectos en 18 países.
La arquitectura y la construcción atraviesan un momento de transformación marcado por la necesidad de adaptarse a nuevos retos económicos, tecnológicos y medioambientales. En este contexto, la sostenibilidad, la innovación y la eficiencia en los procesos se han convertido en ejes clave para un sector tradicionalmente condicionado por inercias y modelos de trabajo poco flexibles.
Uno de los cambios más relevantes está siendo la progresiva implantación de modelos colaborativos que buscan mejorar la coordinación entre los distintos agentes implicados en el desarrollo de un proyecto. Frente al esquema convencional, en el que diseño y ejecución se abordan de forma secuencial, estas nuevas metodologías apuestan por integrar desde el inicio a arquitectos, promotores y constructores, con el objetivo de optimizar recursos, reducir incertidumbres y minimizar desviaciones en plazos y costes.
Conocemos más sobre el sector de la arquitectura y sus nuevas tendencias en este Vino a Contar del Club Cámara Zaragoza junto a Marcos Crespo, socio de Ingennus y miembro de la compañía desde hace una década.
Nuevas metodologías para reducir incertidumbre en los proyectos
Pregunta: Ingennus es un referente en arquitectura sostenible e innovación y se sitúa entre las principales empresas españolas del sector por facturación. ¿Estáis viviendo un buen momento en la empresa?
Marcos Crespo: Estamos viviendo un buen momento en la empresa. Desde la génesis del estudio, en torno a 2008, en un contexto de inestabilidad económica en España, varias firmas de arquitectura de Zaragoza decidieron aunar fuerzas para licitar en el exterior tras participar en un curso de licitación internacional. De ahí surge Ingennus, con una clara vocación internacional.
Con el paso de los años, la situación económica en España fue mejorando, lo que permitió reforzar también la actividad en el mercado nacional, sin abandonar la internacionalización. La empresa ha ido creciendo progresivamente, con sede principal en Zaragoza y oficinas en Madrid y Tenerife, que permiten abordar proyectos en distintas zonas y con diferentes tipologías.
Actualmente, Ingennus es un despacho consolidado dentro del panorama nacional, desarrollando proyectos en sectores como el industrial, data centers, residencial y otros ámbitos de la arquitectura. La evolución ha sido positiva y la empresa se encuentra en una posición sólida.
P: Junto a ese desarrollo también ha evolucionado el sector de la construcción, que afronta nuevos retos y necesita reinventarse. Desde la empresa apostáis por implantar un modelo colaborativo para mejorar la coordinación entre diseño y obra. ¿Qué diferencia hay entre ese modelo y el tradicional?
Marcos Crespo: El sector de la arquitectura y la construcción arrastra inercias históricas que dificultan la adopción de nuevas metodologías. Existe cierta resistencia al cambio que impide avanzar hacia modelos más eficientes.
El modelo colaborativo consiste en integrar desde el inicio del proceso de diseño a los principales agentes implicados: arquitecto, promotor y constructor. En el modelo tradicional, el constructor entra al final del proceso, una vez definido el proyecto, lo que suele generar desviaciones económicas o la necesidad de modificar soluciones ya diseñadas.
En cambio, en un modelo colaborativo, el constructor participa desde el principio, aportando su conocimiento técnico y económico. Esto permite tomar decisiones más ajustadas a la realidad constructiva y económica, logrando proyectos más definidos, viables y coherentes desde el inicio, y evitando modificaciones posteriores.
El modelo tradicional pierde peso frente a enfoques más colaborativos
P: Has mencionado esos tres actores que deben estar presentes en este modelo. ¿Cuáles serían las ventajas para cada uno de ellos?
Marcos Crespo: Para el arquitecto, la principal ventaja es evitar retrabajos. Al contar con la participación de todos los agentes desde el inicio, se minimizan los cambios en fases avanzadas del proyecto y se eliminan incertidumbres técnicas y económicas.
Para el constructor, la ventaja es que conoce el proyecto desde sus primeras fases y participa en su definición, lo que facilita su ejecución posterior y reduce riesgos. Y para el promotor, el principal beneficio es la seguridad. Se reduce la incertidumbre sobre el coste final del proyecto, evitando desviaciones presupuestarias significativas y permitiendo una mejor planificación.
En conjunto, el modelo mejora la calidad del producto final, reduce problemas en fase de ejecución y disminuye incidencias posteriores.
P: A pesar de estos beneficios, este modelo también presenta algunos retos o desafíos…
Marcos Crespo: El principal reto es el cambio cultural en el sector. Se trata de un ámbito con prácticas muy consolidadas, donde modificar la forma de trabajar requiere tiempo y adaptación.
Además, al tratarse de una metodología relativamente reciente, no existen estándares claros o ampliamente implantados. Por ello, desde el sector se está trabajando en el desarrollo de guías y manuales que faciliten la implantación de estos procesos colaborativos.
Otro aspecto relevante es el incremento inicial de los tiempos de diseño. La incorporación de más agentes desde el principio implica un proceso más largo en las primeras fases. Sin embargo, este esfuerzo inicial permite ahorrar tiempo y costes en etapas posteriores, evitando modificaciones, retrasos y sobrecostes durante la ejecución.
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