Manuel Benedí
AMB Green Power
Mesa Abierta: conversación en profundidad con un profesional destacado
Benedí analiza la evolución del autoconsumo industrial, el avance del almacenamiento y el papel estratégico de Aragón en el nuevo escenario energético
Cuando Manuel Benedí decidió crear su propia empresa, todavía no había cumplido los 25 años y las energías renovables apenas comenzaban a abrirse camino en España. El sector era incipiente, la regulación escasa y apostar por la energía fotovoltaica implicaba adentrarse en un mercado lleno de incógnitas.
Dos décadas después, AMB Green Power se prepara para celebrar veinte años de trayectoria y afronta una nueva etapa marcada por la digitalización, el almacenamiento y la gestión inteligente de la energía.
Conocemos más sobre Manuel Benedí y AMB Green Power en esta Mesa Abierta del Club Cámara Zaragoza.
Natural de Brea de Aragón, Manuel Benedí creció en un entorno estrechamente ligado a la cultura empresarial. Su padre tenía un pequeño taller de calzado y otros miembros de su familia también habían impulsado sus propios negocios. Una tradición emprendedora que posteriormente ha influido mucho en su vida profesional.
Tras formarse durante dos años en energía eólica y fotovoltaica, trabajó en una empresa eléctrica de La Almunia, donde participó en proyectos de mejora para multinacionales del sector eólico. Esa experiencia fue la base sobre la que comenzó a construir lo que es hoy AMB Green Power. “Tenía claro que quería tener una empresa. Me gustaba el sector de las energías renovables y lo veía con una larga trayectoria”, comenta.
El proyecto comenzó de la mano de Grupo ENERPAL. Y, unos años más tarde, en 2012, Manuel Benedí y su hermano Álvaro emprendieron su propio camino y constituyeron AMB Green Power, un nombre formado por sus iniciales y su apellido. La compañía dejó progresivamente atrás el desarrollo de parques solares destinados a la venta de energía para especializarse en autoconsumo y eficiencia energética para empresas industriales y explotaciones agrícolas.
El cambio no estuvo exento de dificultades, ya que la moratoria que paralizó durante varios años la instalación de nuevos proyectos renovables obligó a la empresa a diversificar su actividad hacia la iluminación LED y la biomasa. Cuando el autoconsumo comenzó a consolidarse en España, AMB Green Power ya había acumulado experiencia, conocimiento técnico y capacidad de adaptación.
Actualmente, AMB Green Power cuenta con alrededor de veinte profesionales y gestiona el mantenimiento de más de doscientas instalaciones. Su crecimiento se ha apoyado principalmente en la confianza y la recomendación de sus clientes. “Puedo presumir de que no tenemos comerciales en la calle. Son nuestros propios clientes quienes nos venden las instalaciones a través del boca a boca”, señala.
Para Benedí, la diferencia entre instalar paneles y desarrollar una verdadera ingeniería energética es fundamental. El diseño debe partir del análisis detallado del consumo de cada empresa, hora a hora y durante al menos un año, para calcular correctamente la potencia necesaria.
“Poner placas las puede poner cualquiera, pero esto no consiste en llenar una cubierta. Nosotros hacemos trajes a medida”, explica. Esa filosofía lleva incluso a desaconsejar inversiones cuando no resultan necesarias o rentables. La transparencia, sostiene Benedí, es una de las razones por las que la compañía ha logrado mantener relaciones duraderas con sus clientes.
El control de todas las fases del proyecto es otro de sus elementos diferenciales. La ingeniería, el estudio inicial, la ejecución y el mantenimiento se realizan con personal propio y especializado. De esta manera, quienes se ocupan posteriormente de una instalación conocen desde el principio su estructura y funcionamiento.
El mantenimiento se ha convertido en una de las principales vías de crecimiento de AMB Green Power. La empresa aspira a que llegue a representar, como mínimo, la mitad de su actividad. Este servicio no se limita a revisiones preventivas o reparaciones, sino que incluye la monitorización continua para detectar anomalías, reducir los periodos de inactividad y garantizar que cada instalación alcance el ahorro previsto.
Con este objetivo nació Ambitel, una plataforma desarrollada junto con ITAINNOVA que integra los datos procedentes de inversores de distintos fabricantes. La herramienta permite supervisar desde un único entorno todas las instalaciones gestionadas, conocer la energía producida y consumida, calcular el ahorro y detectar posibles mejoras en los procesos productivos.
“El consumidor ha dejado de ser pasivo para convertirse en prosumidor”, afirma Benedí. Una industria puede conocer cuándo genera excedentes y adaptar determinadas operaciones a esos momentos. Cargar carretillas eléctricas durante las horas centrales del día, por ejemplo, permite aprovechar la producción solar y aumentar el ahorro obtenido. Una evolución que anticipa el siguiente gran cambio: el paso del autoconsumo a la gestión energética integral. “Ahora ya no consiste solo en generar tu propia energía, sino en gestionarla”, resume.
Las baterías permiten almacenar excedentes, consumirlos posteriormente e incluso cargarse desde la red en las horas más económicas. AMB Green Power cuenta con experiencia en este ámbito desde 2016, especialmente en explotaciones agrícolas aisladas, pero Benedí advierte de que su implantación industrial debe estudiarse caso por caso.
En torno al 60% de las empresas analizadas por la compañía no disponía de suficientes excedentes o capacidad fotovoltaica para justificar la inversión. Para que el almacenamiento resulte rentable, la batería debe completar ciclos frecuentes de carga y descarga. En instalaciones adecuadas, su retorno puede situarse alrededor de los seis años.
La tecnología, asegura, ya está preparada. El principal desafío es económico y regulatorio. Además, prevé que los mayores avances de los próximos años se produzcan precisamente en las baterías, con sistemas más pequeños, mayor capacidad y nuevas tecnologías que puedan superar progresivamente al ion-litio.
España dispone de una enorme capacidad renovable, pero, según Benedí, ha desarrollado el sector “a impulsos” y sin una planificación suficientemente progresiva. La generación ha crecido por encima de la demanda, mientras el almacenamiento y las interconexiones con Europa no avanzan al mismo ritmo.
“El problema energético de España ya no es producir energía, sino gestionarla”, sostiene. Por ello, reclama una regulación más estable, menos condicionada por la ideología y una apuesta por todas las tecnologías necesarias para reforzar la independencia energética europea.
En este escenario, Aragón ocupa una posición privilegiada. La disponibilidad de energía renovable, agua, suelo industrial y una creciente implantación de centros de datos puede atraer inversiones, mejorar la competitividad empresarial y generar empleo y riqueza en el territorio. “Tenemos energía barata y estamos muy bien situados estratégicamente. Creo que nos vienen unos años muy buenos para Aragón”.
Es por ello que AMB Green Power quiere participar en ese crecimiento reforzando su presencia en la comunidad, ampliando entre un 30% y un 40% las instalaciones mantenidas, aumentando su plantilla y diversificando sus servicios hacia el mantenimiento eléctrico industrial. La compañía, que nació de una apuesta temprana por las renovables, se prepara ahora para una etapa en la que el verdadero valor ya no estará únicamente en producir energía limpia, sino en saber administrarla con inteligencia.
La ‘Mesa Abierta’ es un formato patrocinado por Kalibo.