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Transformación digital

Los datos que cuentan el futuro: inteligencia empresarial para competir en un mundo digital

Lo Que Dure un Jamón

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Un animado debate... mientras dure el jamón. Colaboran: Ambar, Coca Cola, Bodegas Bodem, Aire Sano y Martin Martin

Expertos y empresas analizaron en 'Lo que dure un jamón' cómo transformar los datos en decisiones estratégicas y ventaja competitiva en la era de la inteligencia artificial

La última edición de ‘Lo que dure un jamón’, el formato más dinámico y participativo del Club Cámara, se centró en un reto clave para las empresas: cómo convertir los datos en inteligencia empresarial capaz de impulsar la competitividad en un entorno cada vez más digital.

La sesión reunió a Javier Orús, CEO de Predictland, y José Juste, director técnico en BSH, en una conversación moderada por Víctor Guerrero, CEO de VGS, en la que se abordaron las oportunidades y desafíos que plantea el uso estratégico de los datos y la inteligencia artificial en las organizaciones.

Desde el inicio, se puso sobre la mesa una idea clave: los datos no solo explican el pasado, sino que permiten anticipar el futuro. “El mundo empresarial llevaba décadas explotando datos para saber qué había pasado, pero ahora los utilizamos para saber qué va a pasar”, explicó Javier Orús, poniendo el foco en la analítica predictiva como palanca para la toma de decisiones en ámbitos como la logística, las ventas o la planificación.

Una evolución que, como señaló José Juste, ha sido posible gracias a la digitalización: “Lo digital no es nuevo, pero ahora tenemos interactividad, lo que nos permite recoger datos y analizarlos para anticiparnos. Cada vez sabemos más sobre los usuarios”.

Datos con propósito: del volumen al valor

Sin embargo, disponer de grandes volúmenes de información no garantiza mejores resultados. De hecho, uno de los errores más habituales es abordar la tecnología sin una estrategia clara. “Hay empresas que dicen: ‘tengo muchos datos, a ver qué hacemos con esto’. Es un error. Primero hay que identificar el problema y después aplicar la herramienta adecuada”, advirtió Orús. “La inteligencia artificial no se compra ‘a kilos’, se aplica con criterio y desde la dirección”.

En la misma línea, Víctor Guerrero subrayó la necesidad de construir casos de uso concretos y evitar la saturación de información: “Hay que tener cuidado con la intoxicación de datos. No todo aporta valor”.

El propio José Juste reconoció que no todos los datos son útiles: “Dedicamos muchos recursos a almacenarlos y nos hemos dado cuenta de que algunos no sirven ni para anticipar ni para gestionar”. De ahí la importancia de identificar qué información es realmente relevante para cada proceso. “El dato es la esencia del negocio, la sangre del negocio”, resumió Orús.

Inteligencia artificial: oportunidades y realismo

La conversación también abordó el impacto de la inteligencia artificial, especialmente en un momento en el que su popularización puede generar expectativas poco realistas. “Todo el mundo tiene la IA en la boca y cree que va a hacer todo el trabajo”, señaló Orús, quien insistió en la necesidad de explicar bien las diferencias entre IA predictiva y generativa y acompañar a las empresas en su adopción.

En este sentido, José Juste destacó el potencial de la IA generativa para automatizar tareas hasta ahora complejas: desde la consulta de manuales técnicos mediante lenguaje natural hasta aplicaciones en compras, logística, traducción o gestión documental.

Otro de los debates giró en torno a la gestión de los datos —cloud, sistemas internos o modelos híbridos—, donde ambos coincidieron en que no existe una única solución y que la elección depende de la estrategia y sensibilidad de cada empresa, aunque el modelo híbrido gana peso en muchos casos.

Claves para las pymes: ordenar, formar y decidir

En un contexto empresarial dominado por pymes, los ponentes ofrecieron recomendaciones claras para afrontar este proceso. “Organizar bien los datos, que tengan un dueño y un control claro sobre quién los modifica, cuándo y cómo” es, según Orús, un primer paso imprescindible.

Por su parte, José Juste destacó el papel de la dirección: “Tiene que generar espacio para nuevos proyectos y encontrar talento dentro de la organización que los impulse”. A ello se suma una necesidad transversal: la formación continua, en un entorno donde las competencias digitales evolucionan constantemente.

Minutos de oro: la inteligencia empresarial desde la experiencia

El debate se enriqueció con los Minutos de oro, donde empresas y profesionales compartieron casos reales y aprendizajes. Daniel Martín, de Cesce, destacó que “ya existen agentes capaces de predecir demanda o necesidades financieras accesibles sin grandes inversiones”, mientras que Nacho Cebollero, de Cefa, fue directo: “La IA ya no es tecnología, es productividad”.

Desde Itesal, Alfonso Alcalde recordó que “los datos suman y las personas multiplican”, poniendo el foco en el factor humano, una idea que también reforzó Eva Moliner, de Mapfre: “La inteligencia empresarial empieza con las personas; cuando el talento se desarrolla, la empresa se transforma”.

La seguridad y la fiabilidad del dato fueron otros aspectos clave. Lucía Canut, de Coloriuris, subrayó la necesidad de garantizar la trazabilidad digital, mientras que Carmen Urbano, de Querqus, advirtió: “Sin un sistema de información, la maquinaria no sirve. La interconectividad es clave”.

Desde Cámara Zaragoza, Irene Márquez presentó iniciativas como Data Panel y Data Diagnostic, orientadas a ayudar a las empresas a integrar y analizar sus datos de forma eficiente, reduciendo costes y mejorando la toma de decisiones.

Los casos prácticos evidenciaron el impacto directo en la productividad: desde los contadores inteligentes de Contazara, como explicó Javier Santacruz, hasta el ahorro de 8.800 horas en tareas administrativas logrado por Kings Corner gracias a la inteligencia artificial, tal y como compartió Alex García.

También hubo espacio para la reflexión sobre cómo empezar. Desde Laborda Digital, José Antonio Rodríguez, insistió en dar primeros pasos sencillos y coherentes, mientras que desde Embou, Luis Martínez compartió una fórmula interna basada en “tribus” multidisciplinares que impulsan proyectos innovadores dentro de la organización.

En definitiva, una sesión que volvió a demostrar que, en la era digital, no se trata solo de tener datos, sino de saber qué hacer con ellos. Porque, como quedó claro durante el encuentro, la verdadera ventaja competitiva no está en la tecnología en sí, sino en la capacidad de las empresas para convertirla en decisiones inteligentes.