Mesa Abierta: conversación en profundidad con un profesional destacado
Entre proyectos de ciberseguridad, automatización e investigaciones digitales, Resolutive TIC ha construido una forma distinta de entender la tecnología: cercana, flexible y profundamente humana.
Javier Guerrero habla de tecnología, ciberseguridad y empresa con la misma naturalidad con la que repasa su vida: sin solemnidad, con humor y con una claridad poco frecuente en un sector que a menudo se explica desde el tecnicismo.
Socio en Resolutive TIC y perito judicial informático, representa un perfil empresarial poco convencional: el de quien ha pasado por grandes multinacionales, banca, automoción, universidad y proyectos internacionales, pero ha decidido construir una compañía más pequeña, flexible y cercana, donde la confianza pesa tanto como el conocimiento técnico.
Del «Brooklyn de Madrid» a emprender tras salir de la gran empresa
La trayectoria de Javier Guerrero comienza lejos del lenguaje empresarial. Criado en Carabanchel, “el Brooklyn de Madrid”, como él mismo lo define, Guerrero reconoce que aquel entorno le dio carácter. Después llegó Zaragoza, los estudios, la mili como vía para pagarse parte de esa etapa y una carrera profesional que fue creciendo siempre sobre una mezcla de intuición, oportunidad y pragmatismo. “Tengo un sentido arácnido”, afirma al explicar cómo ha ido eligiendo caminos, tecnologías y proyectos que, con el tiempo, han demostrado ser acertados.
Antes de fundar Resolutive TIC, trabajó para grandes compañías y multinacionales vinculadas a sectores como la banca, la automoción o la universidad. Una experiencia que le permitió conocer de cerca las virtudes y limitaciones de las grandes estructuras. Y, sobre todo, le enseñó algo que hoy forma parte de la propuesta de valor de Resolutive TIC: llevar soluciones tecnológicas de alto nivel a empresas que no siempre pueden acceder a ellas por precio, escala o complejidad.
El nacimiento de Resolutive TIC responde a una motivación personal y profesional. Tras el fallecimiento de su primera mujer y con tres hijos pequeños, Guerrero necesitaba tiempo, autonomía y una forma distinta de organizar el trabajo. Junto con otro socio decidió emprender. “¿Qué puede ir mal? Venga, vamos a montar una empresa”, recuerda. La decisión no partía solo de una ambición económica, sino de una necesidad vital: trabajar de otra manera y apostar por las tecnologías que realmente consideraban mejores, sin quedar atados a un único fabricante.
Desde el inicio, el proyecto encontró respaldo en clientes que ya conocían su forma de trabajar. Bancos, universidades, compañías industriales y grandes organizaciones confiaron en ellos no por campañas comerciales agresivas, sino por trayectoria y el boca a boca. “Muchas grandes empresas confiaban más en nosotros que en las multinacionales”, señala, lo que ha permitido a Resolutive TIC crecer, desarrollar servicios avanzados y participar en proyectos de infraestructura tecnológica, ciberseguridad y continuidad de negocio.
La filosofía de Resolutive TIC: ética e invisibilidad
Uno de los elementos diferenciales de Resolutive TIC es su manera de entender la seguridad: discreta, práctica y adaptada a cada cliente. “Una de las primeras reglas de la seguridad es ser invisible”, señala. Por eso, aunque han trabajado para grandes compañías, organismos oficiales y empresas del ámbito de defensa, apenas lo comunican. La confidencialidad, los acuerdos de protección de información y la prudencia forman parte de su manera de operar.
La especialización en peritaje judicial informático llegó de forma natural, a partir de investigaciones complejas y de la colaboración con cuerpos de seguridad y despachos profesionales. Y es que la compañía está dada de alta como perito ante la Administración y trabaja tanto en peritaciones judiciales como de parte. Por ello, Guerrero advierte de que el delito digital ha cambiado las reglas: “Ahora cualquier delito deja un rastro que te cag*s”. Las estafas, los accesos indebidos, los fraudes por correo electrónico o los cambios falsos de número de cuenta son algunos de los casos habituales.
En este sentido, la filosofía de Resolutive TIC se basa en lo que Guerrero llama “informática ética”: no llegar a una empresa para desmontarlo todo, sino aprovechar lo que ya tiene y complementarlo con soluciones útiles. “Intentamos jugar con las cartas que nos dan”, explica. Esa lógica se aplica también al cumplimiento normativo, desde el Esquema Nacional de Seguridad hasta estándares como ISO 27001. Primero auditan, después ajustan y finalmente integran herramientas sin duplicar costes ni generar dependencia innecesaria.
Cultura interna y una visión más allá de las estructuras habituales
La empresa cuenta con un equipo de 12 personas y una estructura “totalmente lineal”. Todos son técnicos, salvo la responsable de marketing, ventas y organización de eventos. No hay grandes jerarquías ni cultura de control horario. “No contabilizamos las horas del personal, no fiscalizamos a nadie”, comenta Guerrero. La clave está en cumplir proyectos, cuidar al equipo y generar un entorno en el que la gente quiera quedarse. Según explica, la compañía no registra bajas voluntarias y buena parte de su talento procede de multinacionales o de relaciones profesionales construidas durante años.
El vermú de los viernes es casi una metáfora de esa cultura. No es solo una pausa informal, sino un espacio de convivencia donde se refuerzan vínculos y se construye equipo. “Lo que pasa en el vermú se queda en el vermú”, bromea Guerrero. Detrás del humor hay una apuesta clara: que la empresa sea también un lugar donde las personas se conozcan, compartan y se sientan parte de algo más que una estructura productiva.
Igualmente, destaca su manera de integrar talento joven. Resolutive TIC colabora con centros formativos y recibe estudiantes a los que plantea retos reales, acompañados por técnicos con experiencia. Guerrero insiste en que no tienen miedo a transmitir conocimiento a las nuevas generaciones. Al contrario, consideran que compartir lo aprendido es una forma de fortalecer el sector y de preparar a profesionales capaces de enfrentarse a tecnologías que cambian muy rápido.
La ‘Mesa Abierta’ es un formato patrocinado por Kalibo.
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