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Iván Romero: «No es tanto la inversión económica lo que frena, sino el miedo y la incomodidad»

Mesa Abierta

Entrevista a Iván Romero, El Creativista

Mesa Abierta: conversación en profundidad con un profesional destacado

Iván Romero entiende la creatividad como una herramienta práctica: una forma de acompañar ideas y convertirlas en proyectos capaces de generar valor.

La creatividad suele asociarse con la inspiración, el talento artístico o la capacidad de imaginar soluciones originales. Para Iván Romero, sin embargo, la creatividad solo cobra sentido cuando consigue transformar una idea en una realidad que genere valor. Ingeniero de formación y emprendedor por convicción, ha construido su proyecto profesional alrededor de una premisa clara: ayudar a otras personas a desarrollar sus propias ideas.

Conocemos más sobre Iván Romero, «El Creativista», en esta Mesa Abierta del Club Cámara Zaragoza.

La creatividad para Iván Romero y sus inicios profesionales

«Puedo decir que soy creativo, sí, pero prefiero decir que soy creativista. Quiere decir que ayuda a los demás a que hagan sus propias ideas«, explica. Esa definición resume una filosofía que pone el foco no tanto en el creador como en quien acompaña a otros durante el proceso de innovar, crecer y emprender.

Sin embargo, la trayectoria de Iván Romero comenzó lejos de las consultorías estratégicas. Con apenas 19 años trabajaba en una cadena de montaje de una empresa industrial aragonesa. Allí descubrió un sistema interno para proponer mejoras en los procesos productivos. Cada sugerencia aceptada era recompensada económicamente y aquel descubrimiento cambió su forma de entender el valor de las ideas. «Llegó un momento en el cual ganaba más dinero con las ideas que generaba que con mi propio puesto«, recuerda.

Aquella experiencia le llevó a estudiar Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto, una disciplina que le permitió comprender que la creatividad también puede aprenderse y estructurarse mediante metodologías rigurosas.

Esa combinación entre pensamiento analítico y creatividad sigue siendo hoy una de las señas de identidad de su trabajo. Para Romero, innovar no consiste en esperar a que aparezca una inspiración brillante, sino en recorrer un proceso que combina investigación, ideación y ejecución. «Tener en mente un proceso de diseño es enormemente valioso a la hora de poder hacer realidad los proyectos», afirma.

El impacto en el tejido empresarial y el valor humano

En la actualidad, Iván Romero trabaja principalmente con directivos, emprendedores y responsables de empresas de muy distintos sectores. Aunque comenzó asesorando exclusivamente a emprendedores, con el tiempo ha llegado a una conclusión sencilla: «Yo trabajo con personas«. Más allá del tamaño o la actividad de la empresa, considera que todos comparten el mismo deseo de construir algo que deje huella.

Su forma de entender la empresa también rompe con algunos tópicos. Frente a la idea de que el empresario actúa únicamente movido por el beneficio económico, «El Creativista» sostiene que emprender responde, sobre todo, a una necesidad de realización personal. «La empresa es una representación de esa obra que va a dejar el empresario«, explica. Del mismo modo que un artista expresa su visión del mundo a través de una pintura o una obra literaria, el empresario lo hace mediante su organización, sus productos y su forma de generar valor.

Por eso, cuando una empresa solicita su ayuda, rara vez el verdadero problema es el que aparece en un primer momento. Las dificultades comerciales, la falta de ventas o los problemas para captar talento suelen ser únicamente síntomas. El trabajo consiste en descubrir qué los provoca. Esa dimensión humana explica que buena parte de sus sesiones se parezcan más a un proceso de acompañamiento que a una consultoría convencional. Escuchar, cuestionar y ayudar a tomar decisiones difíciles forman parte de su trabajo cotidiano. Eso sí, siempre con una orientación práctica. «Vale, ¿y qué vamos a hacer para solucionarlo?», plantea después de escuchar los problemas.

Uno de los conceptos que mejor resume su filosofía es el de «agitar el agua». Para Romero, tanto las personas como las organizaciones necesitan introducir dosis constantes de incomodidad para evitar el estancamiento. «El agua si tú no la agitas, no la remueves, no la oxigenas, se estanca. Con las empresas igual«, explica. Esa incomodidad no debe entenderse como conflicto, sino como una herramienta para impulsar el aprendizaje, cuestionar rutinas y favorecer la innovación antes de que sea el propio mercado quien obligue a hacerlo.

Crecer individualmente y la importancia del legado

Otra constante que detecta entre muchos empresarios es la dificultad para reconocer el verdadero valor de su trabajo. Considera frecuente que profesionales altamente especializados vendan sus servicios por debajo de su aportación real.

«La gente no se valora a sí misma o no valora su producto lo suficiente como para pedirle al cliente lo que vale realmente«, afirma. Para él, aprender a comunicar ese valor resulta tan importante como desarrollar el propio conocimiento técnico.

Cuando analiza el éxito de las organizaciones con las que trabaja, insiste en que el crecimiento empresarial siempre está ligado al crecimiento personal del líder. «Tu empresa va a crecer a la velocidad que crezcas tú», resume. Por eso considera fundamental que los directivos desarrollen nuevas capacidades, pierdan el miedo a hablar en público, aprendan a vender mejor sus proyectos y sean capaces de transmitir ilusión a sus equipos.

Entre los rasgos que comparten los mejores empresarios destaca uno especialmente: la obsesión positiva por mejorar. «Se levantan por la mañana y dicen: ‘¿Cómo puedo hacer el mundo mejor con mi empresa?'», explica. Esa inquietud permanente es, para Iván Romero, el motor que impulsa la innovación y la mejora continua.

La ‘Mesa Abierta’ es un formato patrocinado por Kalibo.