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El impacto de los impuestos medioambientales en la actividad internacional de la empresa

  • Pablo Renieblas (Deloitte) destaca la importancia del dato para la empresa en el ámbito internacional y la capacidad de integrar a toda la estructura, en especial al Departamento de Compras, dentro de estos procesos 

La sostenibilidad se ha posicionado como una cuestión de primer orden en el mundo occidental. En el contexto europeo, la UE es la principal institución impulsora, encontrándose inmersa dentro del Pacto Verde, un ambicioso plan de transformación para hacer sostenible la economía en Europa.

Pablo Renieblas, socio Responsable del Área de Aduanas, Impuestos Especiales e Impuestos Medioambientales de Deloitte Legal, nos cuenta más acerca de este tema en este ‘Desayuno de Internacional’.

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Partes activas en la lucha contra el cambio climático

Los impuestos medioambientales persiguen un fin claro: gravar los comportamientos perjudiciales para la salud del planeta. Es por ello que se han consolidado como actores fundamentales en la lucha por frenar el cambio climático.

En este sentido, la denominada fiscalidad ambiental es una herramienta clave para avanzar hacia una economía descarbonizada que favorezca el desarrollo sostenible.

El marco del Pacto Verde Europeo, puesto en marcha a finales del año 2019, sitúa la neutralidad climática en la UE como el objetivo estratégico común para el año 2050. De esta manera, como afirma Renieblas, «la Unión Europea obliga a que la sostenibilidad esté de moda«.

En un plazo temporal más reducido, la Agenda 2030 se ha erigido como la hoja de ruta principal hacia la sostenibilidad para el tejido empresarial europeo.

A este respecto, ya desde su adopción en 2020, definió claramente la búsqueda por parte de las empresas para que impulsasen la inversión en I+D y sostenibilidad. Todo ello con un propósito claro: la preparación productiva sostenible de las empresas cuando el contexto global lo exija.

Ser una economía competitiva y moderna, al mismo tiempo que se realiza la transición ecológica, requiere de un enfoque intersectorial donde todas las partes persigan el mismo objetivo común.

Este propósito colectivo es donde la Unión Europea quiere ser pionera, entre otros elementos, a través de la legislación. Para ello, los impuestos medioambientales abarcan una amplia gama de aspectos.

Los impuestos medioambientales en el contexto empresarial y su carácter internacional

Existen cuatro impuestos medioambientales principales: sobre el depósito de residuos en vertederos, sobre los gases fluorados de efecto invernadero, sobre el valor de la producción de la energía eléctrica y un impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables.

En el marco empresarial, el conocimiento de las materias y los componentes con los que se trabaja posee una gran importancia para lograr evitar el pago de estos impuestos y llevar a cabo las buenas prácticas medioambientales marcadas por la Unión Europea y la Agenda 2030.

Así, tienen un gran valor los datos proporcionadas por compañías, europeas y globales, para la obtención de certificaciones que garanticen la sostenibilidad corporativa de los productos. Y es que ha pasado de ser una recomendación a, prácticamente, una exigencia. Por ello, es de vital necesidad ser conocedor de los orígenes de las materias y de lo que sucede en su posterior trazabilidad.

A este respecto, Renieblas identifica algunos países que suministran pocos datos, como es el caso de India o Vietnam. Por contra, un gigante productivo y comercial como es China, afirma, sí los da.

Debido a que el suministro y la aportación de datos cada vez está ganando más peso en el comercio internacional, tanto entre compañías como con instituciones y procesos de certificación, Renieblas subraya la integración de todos los departamentos en los procesos de compra y venta, así como el contacto con los proveedores y los posteriores movimientos que lleven a cabo los productos.

Además, señala como prioritario el conocimiento del Departamento de Compras en materia medioambiental, de impuestos y legislativa. Porque, al final, «la responsabilidad recae en la empresa europea sobre todo aquello que se adquiere fuera de la Unión Europea«.

Por último, Renieblas destaca dos marcos recientes importantes en materia medioambiental. Por un lado, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), el instrumento de referencia para poner un precio justo al carbono emitido durante la producción de bienes intensivos en carbono que entran en la UE.

Y, por otro, la directiva de movilidad energética que tendrá inicio a partir del mes de junio, por la cual se beneficiará el transporte por ferrocarril debido a su gran componente eléctrico.

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