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Empresa Familiar

Guardianes del Legado: «Hay mucha diferencia entre la que es una empresa familiar y la que no lo es»

De La Crème

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De La Crème: reúne a lo 'mejor de lo mejor'

La empresa familiar representa el 88% de las empresas aragonesas, generando más de 165.000 puestos directos de empleo e impactando en el territorio de manera tangible e intangible.

La empresa familiar es una pieza clave en el desarrollo socioeconómico de Aragón, impregnando de cultura y valores a todas las personas que la rodean.

El legado que las empresas familiares dejan en un territorio va más allá de lo medible, y conservarlo generación tras generación representa una tarea compleja pero no imposible.

En este De La Crème: Guardianes del Legado, conocemos a directivos y responsables de empresas familiares aragonesas que se encuentran en su segunda generación para abordar el desafío de la continuidad. Con Ana María Rodrigo, CEO de Independencia Centro de Negocios, como ‘curadora’.

Legado familiar y la transición generacional: emociones y raciocinio

Edgar Pascual (Integra): El legado de una empresa familiar son una serie de intangibles, como la cultura, el propósito y los valores de una compañía. Y considero que una empresa familiar es un sueño, el de su fundador.

Yanira Vallejo (Cualimetal): Es ilusionante y motivador el poder dar algo de ti al sueño y al proyecto que crearon mis padres. Junto a mis hermanos estamos peleando día a día porque eso suceda, e intentando poner nuestro grano de arena.

Óscar Calvo (JCV): Todo aquello que dejamos a los que vienen detrás en base a lo que hemos ido desarrollando en el tiempo en el que estamos dentro de la empresa. Y cómo se va adaptando esa empresa a las nuevas necesidades de los clientes, del mercado, de los proveedores… Es el qué coges y lo que dejas a los venideros.

Berta Lorente (Zaforsa): Es una pregunta muy difícil. Cuando yo hablaba con mi padre y era mi jefe, era mi padre. Es muy difícil de desligar. No todo el mundo tiene los mismos roles, siempre hay uno de dirección, uno de gestión, etc.

Cuando todos son hijos, en ese momento se pueden producir roces. Y ahí no puedo dar muchos consejos, porque cada uno sabe lo que ocurre en su casa. Creo que es donde más se debería de incidir en ese proceso de sucesión familiar, en educarnos para saber desligar la parte emocional y la de familia de la parte profesional.

Rafael Simón (Cintasa): Hay una condición y para mi es inexcusable. En casa no hablamos de trabajo, y en el trabajo no hablamos de casa. No lo podemos cumplir al 100%, pero sí que hemos tenido muy claro que el objetivo es la empresa por un lado y la familia por otro lado. Vaya la empresa bien o vaya la empresa mal, la familia es lo que siempre nos va a quedar.

O. Calvo: En mi caso particular, puedo decir que fue informal. Desde muy pronto, empecé a asumir muchas responsabilidades dentro de la empresa, y entiendo que mi padre veía en mi muchas capacidades para poder seguir. Y poco a poco fui asumiendo más responsabilidades en el día a día de la empresa en diferentes áreas.

B. Lorente: En mi caso fue absolutamente informal y también una casualidad. Yo soy Licenciada en Derecho, hice mi Máster de Prácticas Jurídicas, me colegié… Y de manera casual entré en un negocio del que no sabía nada de nada. Soy una convencida de que en la vida hay que empatizar, y de que las personas acabamos pensando muy parecido y hay que encontrar la manera de conectar.

Y. Vallejo: Fue bastante informal. Fui escuchando y asistiendo a todas las reuniones que tenía mi padre, y veía cómo iba ejecutando y haciendo. Fui asumiendo esa dirección del día a día y hasta hoy.

Valores, profesionalización y transmisión de una cultura compartida

R. Simón: Sobre todo es ser muy franco, directo y claro para que nadie pueda decir de ti que has engañado en algo. Esa seriedad de la palabra dada y el apretón de manos, sin que llegue a ser un valor como tal, creo que es de las cosas más importantes.

E. Pascual: Valores, muchos. La empresa la tomamos como una hermana más. Es la tercera hermana de los dos que somos en la familia. Y a parte de ser buenos directivos, ser buenos socios.

Y. Vallejo: Al final, Cualimetal tiene 32 años de historia y empezó de la nada. Ahora somos una empresa que actúa a nivel internacional desde hace tiempo. Hemos mejorado todos los procesos para ser más productivos y prepararnos para seguir creciendo. A la par también que formamos a la plantilla para que sean más autónomos, y no tener que estar yo, como sí que lo estaba mi padre, en todos los procesos participando.

E. Pascual: Ha cambiado muchísimo. Desde un fundador, que era mi padre, que lo era todo, el CEO, gerente, director financiero, etc., a ir aprendiendo a delegar. Nosotros hemos profesionalizado la empresa, y somos todo lo contrario a lo que era la compañía cuando nació, que se concentraba todo en él.

O. Calvo: A día de hoy creo que hay mucha diferencia entre la que es una empresa familiar y la que no lo es. Y sabiendo que las decisiones finales se están tomando dentro del propio núcleo de la empresa.

B. Lorente: He percibido que mi padre nos ha enseñado que las personas que formaban parte de la organización también formaban parte de la familia. He introducido también a muchos perfiles femeninos, porque creo que las mujeres y los hombres, con objetivos y esfuerzos iguales, tenemos orientaciones diferentes que hacen que las relaciones y las decisiones sean más equilibradas y enriquecedoras.

R. Simón: Somos un equipo pero trabajamos todos como una unidad familiar que no es nuestro apellido, sino el nombre de la empresa. Y eso nos permite llegar a todos los rincones de la misma.

El ‘De La Crème’ contó con la participación de Coloriuris, patrocinadores de este formato y empresa encargada de «certificar lo que ocurre en internet».

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