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Entrevista a Javier Eslava (Capital Intelectual) en Diario de Teruel

  • El socio director de Capital Intelectual, especialista en inversión y estrategia empresarial, recomienda una actitud positiva y actuar con agilidad

Javier Eslava

¿Qué recomienda a las empresas que retoman su actividad?
En primer lugar es imprescindible tener una actitud positiva ante lo que este ocurriendo, aunque por sí sola no soluciona nada, sin esa actitud no se supera ninguna adversidad. A partir de ahí, es muy importante adaptarse a la nueva situación, desafortunadamente en muchos casos no pueden seguir haciendo lo mismo y cualquier previsión hecha en enero ya no sirve. El peor enemigo en este momento es la inercia. Por último es vital actuar con la mayor agilidad posible, en situaciones difíciles el tiempo
siempre juega en contra. Es la fórmula triple AAA: actitud positiva, adaptación y agilidad.

¿Cómo deben adaptar su estrategia comercial?
Hoy más que nunca, necesitamos entender bien a nuestro cliente, saber qué necesita, qué le preocupa y cómo podemos ayudarle. Muchos clientes han perdido poder adquisitivo y tienen a su disposición una oferta muy amplia entre la que elegir, por lo tanto tenemos que ofrecerle una experiencia de compra por
la que merezca la pena pagar. También es recomendable centrarse en aquello que mejor sabemos hacer. La llamada nueva normalidad en realidad no es tan nueva; en el fondo requiere mucha especialización y empresas resistentes que puedan sobreponerse a las dificultades. Para ello hace falta asegurar la rentabilidad con márgenes suficientes en cada producto y cliente.

¿Se van a mantener los cambios en los hábitos de los clientes?
Por naturaleza somos seres sociales y vamos a seguir necesitando el contacto personal. Esta parada obligada nos ha hecho apreciarlo todavía más, pero a la vez nos ha permitido ver el lado humano de la tecnología. Durante muchos años hemos pensado que la tecnología nos hacía más individuales y paradójicamente nos ha mantenido más unidos que nunca. Tenemos que aprovechar la oportunidad para resolver definitivamente la brecha digital existente, porque posiblemente no vamos a tener más oportunidades. El que no se adapte se irá quedando atrás y corre el riesgo de quedarse fuera.

¿Cómo deben afrontar esa transformación digital?
Como una oportunidad para mejorar, puesto que permite estar más cerca del cliente, ser más productivos, llegar a más gente y muchas otras ventajas para la empresa o para nuestra vida en general. Las personas tienen que vencer el miedo a ser sustituidas por la tecnología y aprender a convivir con ella para aportar valor conjuntamente y no porque una excluya a la otra.

¿Quién y cómo debe gestionar esos cambios?
En los equipos más pequeños tienen que participar todos los miembros porque se obtienen mejores resultados y porque cada persona tiene que hacer suyos los cambios a desarrollar. Si la empresa es más grande puede crear un equipo que lidere el cambio y lo traslade al resto. Independientemente de cual
sea la situación, mi recomendación es que en lugar de hablar de gestión de crisis, hablemos de gestión de oportunidades. De esta manera nos enfocamos directamente en encontrar nuevas fórmulas para crecer y mejorar.

¿Qué consecuencias va a tener la pandemia en el entramado empresarial?
Previsiblemente en los próximos meses, puede que incluso años, las ventas se van a reducir considerablemente y toda aquella empresa que quiera mantener su rentabilidad obligatoriamente va
a tener que ser mucho más productiva, y eso solo es posible aumentando la tecnología a lo largo de todo el proceso productivo y de relación con el cliente. El desafío va más allá de utilizar las redes sociales o teletrabajar; es un cambio profundo de mentalidad para tener una visión conjunta de lo humano y lo tecnológico.

Estos cambios requieren inversiones. ¿Qué recomienda?
Depende del sector, pero en general si queremos empresas capaces de resistir a las turbulencias, necesitamos un cambio cultural. No es solo una cuestión de modificar temas sueltos. Para ello tenemos que invertir en tecnología y en desarrollar el talento de nuestro equipo. Esta va a ser nuestra ventaja invisible. En momentos de cambio también es importante contar con apoyo externo, puesto que se evitan errores y puede ayudar a acelerar los cambios necesarios y aportar una visión más amplia en base a la experiencia con otras empresas.

¿Sería conveniente ganar tamaño mediante concentraciones?
Las empresas pequeñas son más vulnerables ante cualquier adversidad y además tienen más difícil adaptarse digitalmente, acceder a financiación, atraer talento, etcétera. Un ejemplo lo tenemos en el sector bancario. Tras la anterior crisis del 2008, en España apenas han quedado una docena entidades, pero han sabido fortalecer su posición. Esto es aplicable en cualquier sector. Las empresas con visión de futuro necesitan más tamaño y la concentración es la formula con más ventajas, puesto que permite adquirir de forma rápida conocimiento, tecnología o clientes, y además se aprovechan mejor los recursos comunes, con lo cual no solo se gana tamaño, también competitividad. En estos momentos favorecer
la condiciones y oportunidades para que las empresas ganen tamaño debería ser un objetivo prioritario de las administraciones.

Vía Diario de Teruel.

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