Jorge Guillén
Agroveco
El estrés es inevitable, pero su impacto depende en gran parte de la preparación, las rutinas y la actitud que cada uno tengamos. Analizamos este fenómeno en el Canal Expositivo organizado por Air Horizont junto a Jorge Guillén y Beatriz Bonaga.
No hay turbulencia que se compare al estrés silencioso que acompaña a muchos directivos en su día a día. Sin embargo, hay mucho que aprender de quienes sí pilotan en medio de tormentas, tráfico aéreo y decisiones de alto riesgo en su día a día.
En este Canal Expositivo del Club Cámara organizado por Air Horizont analizamos la gestión del estrés en la alta dirección empresarial y los paralelismos que guarda con la gestión emocional y técnica que realizan los pilotos de avión.
El estrés es una constante en el mundo empresarial. Lejos de ser una rareza, se ha convertido en el ruido de fondo permanente en la vida de muchos directivos, emprendedores y profesionales con altas responsabilidades. Plazos que apremian, decisiones críticas, incertidumbre económica, presión externa e interna… Todo ello estructura un entorno donde la sobrecarga mental y emocional se considera, en muchas ocasiones, parte del “precio del liderazgo”.
En este paralelismo entre el mundo de la aviación y el directivo, Manuel Salhi, COO y piloto de Air Horizont, apunta que uno de los grandes aprendizajes del sector aeronáutico es la estandarización. “En aviación, la gestión del estrés se reduce a una cosa clara: reducir el número de decisiones innecesarias”, explica. Y es que automatizar tareas, definir procedimientos y respetarlos no solo salva vidas en el aire, también puede salvar proyectos en tierra.
Desde el perfil directivo, Jorge Guillén, director de Exportación de Agroveco, relata su experiencia en una actividad igualmente expuesta a factores externos: la internacionalización. “Separar estrés del proceso exportador es casi imposible”, reconoce. “Pero con los años aprendes a relativizar, a sistematizar los procesos y a delegar”, añade.
En este sentido, una de las herramientas clave que han implementado en la cooperativa es un sistema de seguimiento integrado en Teams que permite a todos los departamentos tener acceso en tiempo real al estado de cada pedido. “Cada mañana nos reunimos representantes de cada área y revisamos los pedidos del día. Es un ritual que aligera la carga mental y mejora la coordinación”, comenta.
En el día a día del directivo, como señala la coach especializada Beatriz Bonaga, la distinción entre distrés y eustrés es clave. “El estrés no es el enemigo, pero lo hemos cargado de connotaciones negativas. El eustrés nos da energía para actuar, el distrés nos drena y, si se cronifica, termina por enfermar”, analiza.
Asimismo, anima a prestar atención al cuerpo como un depósito energético que necesita recargarse, pero también a individualizar cada gestión emocional frente a las situaciones que enfrentamos. “Cada persona reacciona de forma distinta ante una misma situación. La clave está en la percepción. Lo que para uno es un reto, para otro puede ser una amenaza. Y eso cambia nuestra química, nuestra conducta y nuestras decisiones”.
No obstante, más allá de las herramientas y análisis conceptuales, los ponentes coincidieron en una palabra mágica: consciencia. “Cuando estamos en estrés crónico, entramos en automático. El cerebro busca ahorrar energía, incluso en hábitos que no nos convienen”, explica Bonaga. “Solo parando podemos volver a decidir con claridad”.