Industria
Iosu Palacios: «No se trata solo de cambiar un proceso, sino de cambiar la empresa y su cultura»
Mesa Abierta
Iosu Palacios ve en Aragón una industria con ganas de cambiar, aunque todavía con mucho recorrido por delante.
Para llevar ese mensaje del “cuidar” a algo tangible, la compañía activará una experiencia exclusiva para clientes: el sorteo de un menú Alta Montaña para dos personas en el restaurante Ansils
Con motivo del Día de Aragón, Embou, operadora aragonesa de telecomunicaciones, ha presentado su nueva campaña de marca bajo el lema “Más que una red, una comunidad”, una iniciativa que reivindica el valor humano de la tecnología y refuerza su compromiso con la cercanía, la honestidad y el cuidado de sus clientes.
En un contexto en el que nunca ha habido tantas infraestructuras de comunicación —fibra óptica, 5G o datos ilimitados—, Embou lanza un mensaje claro: estar conectados no siempre significa estar acompañados. La campaña nace como una reflexión sobre la paradoja de vivir hiperconectados y, sin embargo, cada vez más solos, recordando que ningún cable sustituye una conversación cercana ni ninguna velocidad reemplaza la confianza.
La iniciativa pone el foco en una realidad compartida por muchos usuarios: un sector de las telecomunicaciones cada vez más impersonal, con mensajes complejos, letra pequeña y una relación distante con las personas. Frente a ese modelo, Embou reivindica otra forma de hacer las cosas, basada en la transparencia, el trato directo y la cercanía propia de quien forma parte del territorio.
“Sabemos que la tecnología es solo una herramienta”, señalan desde la compañía. “El verdadero valor no está en los megas, sino en lo que permiten: una videollamada con un abuelo, el mensaje de ‘ya he llegado a casa’ o el grupo de WhatsApp del barrio. Eso es lo que mantiene vivo el latido de nuestros pueblos y ciudades”.
La campaña subraya que, más allá de construir infraestructuras digitales sólidas, el verdadero diferencial está en cómo se acompaña a los clientes: sin engaños, sin sorpresas en la factura y con personas reales al otro lado de la línea. Además, Embou defiende que la honestidad no es una estrategia de marketing, sino una forma de relacionarse, y que la cercanía consiste en estar cuando realmente se necesita. “No queremos tratar a nuestros clientes como usuarios, sino como vecinos”, explican. “Construimos redes para conectar, pero actuamos como una comunidad para cuidar”.
La campaña conecta directamente con la identidad aragonesa, donde la autenticidad, la palabra dada y la ausencia de artificios forman parte del día a día. Bajo esta premisa, Embou recuerda que Aragón no se explica, se siente, y que su futuro digital debe construirse desde la verdad, el respeto y el apoyo mutuo.
Con esta acción, la compañía reafirma su compromiso con el desarrollo del territorio, apostando por una tecnología que no sustituye a las personas, sino que las acompaña y las une.
Por otro lado, uno de los elementos diferenciales de la campaña es su identidad sonora, construida a partir de una composición original, firmada por la artista aragonesa Mar Giménez. “La banda sonora de esta campaña no podía venir de cualquier sitio. Necesitábamos una voz que entendiera Aragón desde dentro, que lo sintiera como lo sentimos nosotros: con raíces y con futuro”, explican desde el equipo creativo. “Por eso elegimos a Mar Giménez, artista aragonesa que ha puesto música al alma de esta campaña. Su canción no acompaña las imágenes: las convierte en emoción”.
En el proceso de creación, Mar Giménez Marín ha trabajado desde Los Ángeles, combinando instrumentos de raíz y tratamiento contemporáneo del sonido para lograr ese equilibrio entre tradición y modernidad que atraviesa toda la campaña. “Ya en Los Ángeles, pero con los instrumentos grabados. He grabado bandurria, guitarras, dulzaina, chiflo, albogue, castañuelas, palos danzantes… Un montón de cosas que nos van a llevar a ese sonido más de tradición. Sumándole un diseño de sonido y un tratamiento moderno”, explica la artista.