Formación
El Colegio Montessori presenta sus nuevas instalaciones de FP en Zaragoza
Las nuevas instalaciones facilitan que los contenidos teóricos se complementen desde el primer momento con experiencias prácticas.
Grupo San Valero reúne a directivos, docentes y exalumnos para hablar sin rodeos de lo que la digitalización ya significa en el día a día de la pyme aragonesa: competitividad, eficiencia y cultura empresarial.
La digitalización va más allá de la tecnología, impactando en procesos, cultura empresarial y la relación con el cliente. Por ello, una parte importante del tejido empresarial enfatiza la necesidad de un cambio de mentalidad, así como en el hecho de poner el foco en la formación continua.
Un proceso en el que destaca el papel crucial del liderazgo directivo para impulsar la transformación digital de las empresas, siendo conscientes de los riesgos que ignorar la digitalización conlleva, y también de las oportunidades que se presentan en Aragón para fomentar un ecosistema empresarial más competitivo.
Grupo San Valero aborda estas y otras muchas cuestiones en este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza en torno a la importancia de las decisiones estratégicas directivas en el ámbito de la digitalización.
Grupo San Valero ha puesto en marcha un ambicioso programa nacional de formación en competencias digitales dirigido a las pequeñas y medianas empresas. La iniciativa, respaldada por los fondos europeos Next Generation, busca impulsar la modernización del tejido productivo mediante la capacitación de 9.000 trabajadores en todo el país.
El plan incluye un itinerario específico para 500 directivos y mandos intermedios, considerados piezas estratégicas en la transformación digital de sus organizaciones. Con ello, se pretende acelerar la adopción de nuevas tecnologías y reforzar la competitividad de las pymes españolas en un contexto económico cada vez más digitalizado.
Con mirada amplia, Alberto Niévedes, responsable de Formación para Empresas de la Universidad San Jorge, subraya que “cuando hablamos de decisiones estratégicas, hablamos de cuenta de resultados”. Y es que la digitalización se ha convertido en sinónimo de productividad y eficiencia. Además, apunta, “Quien nos da de comer es el cliente; la digitalización sirve para entenderlo y servirlo mejor”.
Desde el prisma empresarial, Iván Raz, director comercial de Urbaser, pone la alerta en clave de competencia global. “Aquí o te mueves o caducas; el mercado ya no avisa”. Como apunta, en sectores con un gran componente internacional, la irrupción de nuevos actores puede descolocar a cualquiera. Afirmando de esta manera que “un directivo no puede ser resistente al cambio; debe dar ejemplo».
Verónica Iliescu, directora del Área Corporativa del Instituto Tecnológico de Aragón y docente del curso, defiende el concepto de ‘pausa productiva’: “El curso te obliga a parar, diagnosticar tu modelo de negocio y construir un plan de transformación con un mentor”. Y advierte: “Primero objetivos, luego tecnología; hay más herramientas cada día, pero lo importante es saber cuál necesitas”.
Al respecto, Iliescu insiste en las competencias directivas que marcan la diferencia: curiosidad, humildad para reconocer lo que no se sabe, pensamiento crítico, capacidad de aprendizaje y gestión del cambio. “No se trata de ser ingeniero, sino de liderar la transformación y rodearse del talento técnico adecuado”, completa Niévedes, desmontando el mito del “perfil digital imposible”.
La popularización de la tecnología ha rebajado barreras: hoy una pyme puede probar en pequeño, medir impacto y escalar. Además, su impacto trasciende el perímetro urbano, y Raúl Millán, director de Empresas y Relaciones Institucionales de Grupo San Valero, reivindica en este sentido el efecto tractor en la Aragón rural, con ediciones en comarcas donde conviven albaranes en papel y oportunidades de salto digital evidentes. “No podemos posponer la digitalización: es una decisión estratégica que debemos liderar desde ya”, concluye Millán.