Actividades

Conversaciones: David Gascón y Gabriel Sopeña

  • El  CTO y cofundador de Libelium entrevistó al poeta, músico y compositor aragonés en una tertulia muy estimulante 

El formato #Conversaciones, en el que un directivo de una empresa relevante presenta a un invitado con el que hablar de un tema que compartan en común, nos llevó esta vez a una tertulia  muy diferente y estimulante. Y es que los invitados en esta ocasión hablaron sobre un tema que dista mucho de los que habitualmente se tratan en el espacio de Redacción: la polimatía, es decir, la sabiduría que abarca conocimientos sobre campos diversos de la ciencia, el arte o las humanidades. El CTO y cofundador de Libelium, David Gascón, y el poeta, músico y compositor Gabriel Sopeña mantuvieron una interesante conversación durante la cual el tiempo pasó volando y se trataron temas profundos con una gran inteligencia.

La polimatía es un tipo de amor: amor por muchas cosas. No limitarse a una de ellas. Se pueden hacer varias cosas en la vida y hacer todas bien”, explicó Gascón. Tanto él como Gabriel Sopeña entrarían dentro de esta definición, pues se han dedicado a campos muy diversos y con éxito en todos ellos. Gascón -ingeniero, escritor y músico- presentó a Sopeña, doctor en Filosofía y Letras, profesor investigador de la Universidad de Zaragoza, músico, compositor, poeta y divulgador cultural. “Siempre me he considerado un aprendiz de humanista que trata de emular a los maestros que ha tenido y que siempre intenta emprender”, aseguró el entrevistado.

Gascón ahondó en el significado de la polimatía y señaló que “intentar ser el mejor en algo es imposible, sólo puedes serlo durante cinco minutos, pero igual es mejor intentar destacar en varias materias”. Criticó la tendencia hacia la especialización y abogó por ampliar nuestros conocimientos en todas las áreas. “La cuestión de la especialización a ultranza es muy reciente. Las facetas del saber alimentan a la persona y quien quiera poner límites al conocimiento se equivoca. La especialización es buena pero hay que saber distinguir el valor de la utilidad y eso se pierde”, explicó Sopeña. Gascón advirtió que la especialización lleva a que personas de ciencias no sepan transmitir lo que hacen porque “les falta retórica para explicarse convincentemente” y a que personas de letras no sepan aplicar a sus ámbitos conceptos más científicos “que pueden ser útiles para el día a día”.

“Hay saberes que permiten que sobrevivamos y otros que trascendamos. Cuanto más preparado estés, más independiente y útil serás. Un polímata metido entre cuatro paredes no tiene sentido. Tiene que estar al servicio de la sociedad”, explicó Sopeña. “El conocimiento es uno y yo lo amo, sin ponerles lindes. En España es difícil entender que hagas varias cosas en la vida”, añadió Gascón.

También hablaron sobre las nuevas tecnologías e internet, una “herramienta maravillosa, pero que hay que saber usar”, según Sopeña. Gascón aseguró que “con la tecnología, el medio ha superado el mensaje y hay un problema de sobreinformación“. Sobre la pandemia, explicaron que el único punto positivo es que “mucha gente ha decidido retomar actividades que tenía olvidadas y se ha replanteado su esencia”, según Gascón. Además, “mucha gente acostumbrada al ruido ha empezado a escuchar el silencio y ha recuperado el placer de la lectura”, añadió Sopeña.

La muerte y la religión, como temas principales de la obra de Gabriel Sopeña, también acapararon parte de la conversación. Para Sopeña, “la muerte es el axioma básico de todas las ciencias humanas” y la religión siempre está presente en todas las sociedades. Gabriel Sopeña ha escrito cinco libros de poesía y tiene registradas en la SGAE 500 creaciones entre letras y composiciones. “Lo que más me gusta del mundo es la conversación, me da igual dónde, cómo y por qué. Lo único que diferencia a un compositor es la capacidad de la percepción y cuanto más abierto estés a toda la belleza del mundo, mayor será”.

Preguntado por Gascón sobre la diferencia entre escribir poesía y letras de canciones, Sopeña lo comparó con “la navegación de alta mar o de cabotaje, son cosas muy diferentes. La canción es más compleja porque hay que condensar lo que quieres decir, es más inmediato. Una canción tiene la letra, la canción y el gesto”.

Y así terminó una conversación entre estos dos polímatas que se hizo corta, a pesar de sobrepasar en media hora el límite acostumbrado. y que dejó claro por qué lo son: “Sigo aprendiendo a escuchar. Nunca se termina de aprender” dijo Sopeña. “El verdadero polímata aunque estuviera en una isla desierta, crearía igual“, finalizó Gascón.

Compartir:
Redaccion

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies