Carlos Sánchez
Herco Suministros Industriales
Con el apoyo de empresas como HERCO, que lideran este movimiento, la reparación se posiciona como un eje central en la transición hacia una economía más sostenible.
La reparación es un arte que no solo se relaciona con la preservación de objetos, sino que se ha convertido en un componente crucial de la economía circular y la sostenibilidad. A medida que el mundo se enfrenta a desafíos relacionados con el consumo de recursos y la escasez de materiales clave, surge una reflexión colectiva: ¿es la reparación una moda ecológica o una necesidad de supervivencia económica?
En este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza organizado por Herco abordamos «el renacer de la reparación» y su aporte en materia de innovación, sostenibilidad y nuevas oportunidades de negocio.
En un mundo donde los recursos naturales son cada vez más escasos y las cadenas de suministro más vulnerables, la reparación ha emergido como una solución estratégica para alargar la vida útil de los productos y dispositivos que nos rodean. Este enfoque, que va más allá de una moda ecológica, se ha consolidado como una necesidad económica y ambiental urgente. En este sentido, Herco ha estado involucrada en la cultura de la reparación desde 2017, cuando empezaron a explorar la sostenibilidad y la economía circular como ejes clave de su estrategia corporativa.
La empresa dirigida por Carlos Sánchez juega un papel crucial en la promoción de una cultura de reparación que responde a los desafíos de la sostenibilidad y la economía circular. «Sabíamos que el momento de la reparación iba a llegar, y hoy vemos que es un nicho de negocio con un enorme potencial, que podría ser el más potente de la década», señala. Por ello, para Herco, la reparación es mucho más que una solución práctica; es una inversión en el futuro, tanto a nivel ambiental como económico.
Nicolás Villanueva, investigador y profesor en la Universidad de Zaragoza, profundiza en las razones por las cuales la reparación es fundamental para la sostenibilidad. «Hoy en día, los vehículos eléctricos y las energías renovables tienen un consumo de materiales mucho mayor que las tecnologías convencionales», explica, quien también destaca cómo la explotación de recursos clave como el cobre, el cobalto o el litio está llevando a una creciente dificultad para obtener estos materiales. De esta manera, pone en valor la evidencia de que el alargamiento de la vida útil de los productos a través de la reparación no solo reduce la necesidad de extraer nuevos recursos, sino que también disminuye el impacto ambiental.
David Guillén no solo dedica su tiempo a reformar su propia casa a y a compartir sus conocimientos con más de 20,000 seguidores a través de Tu Vuelta de Tuerca, sino que también actúa como reparador solidario en los Repair Cafés de Herco. «La reparación te da una sensación de satisfacción única, y además, te permite ahorrar una cantidad significativa de dinero», comenta. Y es que, para Guillén, el acto de reparar va más allá de lo económico; es un acto de autonomía y empoderamiento, especialmente en un mundo donde la cultura del consumo rápido ha desplazado las habilidades tradicionales de los consumidores.
David Vera, ingeniero de compras industriales en Tereos y, también, voluntario en el Repair Café de Herco, subraya el valor social y educativo de la reparación. «Reparar no solo es arreglar algo, es enseñar a otros a hacerlo, empoderando a las personas y fomentando la cooperación», cuenta. Además, adentrándose en la iniciativa de los Repair Café de Herco, comenta que estos encuentros no solo se han convertido en espacios para reparar objetos, sino en lugares comunes donde la comunidad puede aprender y compartir conocimientos.
Con todo esto, resulta evidente que la reparación se ha consolidado como un pilar fundamental en la transición hacia una economía circular, no solo como una alternativa ecológica, sino también como una estrategia económica clave para alargar la vida útil de los productos y mitigar los impactos negativos de la sobreexplotación de recursos. Y, con cada reparación, no solo se reduce el impacto ambiental, sino que también se refuerzan valores de resiliencia, cooperación y cuidado del entorno, esenciales para un futuro más sostenible y equilibrado.