El Banco de Alimentos de Zaragoza lleva más de tres décadas convirtiendo excedentes alimentarios en una respuesta concreta frente a la pobreza. Desde sus instalaciones en Mercazaragoza, la fundación recupera, almacena y distribuye productos aptos para el consumo entre entidades sociales de toda la provincia, que posteriormente los entregan a familias vulnerables o los utilizan en comedores sociales.
Conocemos más sobre el Banco de Alimentos de Zaragoza con motivo de su incorporación al Club Cámara Zaragoza.
Tres décadas rescatando alimentos y sosteniendo a miles de familias
El actual Banco de Alimentos de Zaragoza nació en 1994 por iniciativa de un grupo de ciudadanos encabezado por el sacerdote José Luis Sauras. Su propósito era trasladar a Aragón un modelo surgido en Estados Unidos en la década de 1960, y extendido después por Europa y España. En 2002 se constituyó como Fundación Banco de Alimentos de Aragón y, diez años más tarde, adoptó su denominación actual tras la creación de bancos propios en Huesca y Teruel.
En la actualidad, su misión permanece intacta, aunque las formas de ayuda han evolucionado. El Banco obtiene alimentos mediante donaciones de empresas, excedentes de producción, grandes superficies, programas públicos y campañas ciudadanas como la Gran Recogida. A estas vías se han sumado las aportaciones económicas, que permiten comprar productos en función de las necesidades reales, mantener un suministro más regular e incorporar alimentos frescos, productos infantiles o artículos de higiene.
Las cifras reflejan la dimensión de esta labor. Según los datos de 2024, el Banco de Alimentos de Zaragoza atendió a 21.369 personas en riesgo de exclusión por medio de 159 organizaciones sociales. Todo ello gracias a una estructura compuesta por más de 140 voluntarios, 216 socios y una sola persona empleada.
Pero la Fundación Banco de Alimentos de Zaragoza no se limita a aliviar una necesidad inmediata. También actúa como pieza clave contra el desperdicio alimentario: capta excedentes de empresas y recupera productos que conservan todas sus garantías, evitando que terminen convertidos en residuos. Esta actividad conecta la acción social con la sostenibilidad y con los objetivos de hambre cero y consumo responsable.
Tres décadas después de su fundación, el Banco de Alimentos de Zaragoza continúa apoyándose en una extensa red de voluntariado, empresas, instituciones y organizaciones sociales. Y su trabajo diario demuestra que detrás de cada excedente recuperado hay dos oportunidades: evitar el desperdicio y garantizar que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan.
