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Energía

Almacenamiento energético y potencial industrial: «Las baterías hoy cuestan la mitad que en 2023»

Canal Expositivo

Abordamos el papel del almacenamiento con baterías como herramienta de ahorro, seguridad y competitividad empresarial junto a Iasol.

Desde Iasol tienen claro que el almacenamiento ya no es solo una cuestión de sostenibilidad, sino de gestión empresarial

La transición energética ya no sólo tiene que ver con la instalación de placas solares. Y es que la siguiente gran decisión para muchas industrias está en saber qué hacer con la energía que producen, cuándo consumirla y cómo proteger su actividad ante un mercado eléctrico cada vez más volátil.

Este Canal Expositivo del Club Cámara Zaragoza organizado por IASOL, abordamos el papel del almacenamiento con baterías como herramienta de ahorro, seguridad y competitividad empresarial.

Baterías industriales: la nueva palanca energética de la empresa

Alejandro Aliaga, director comercial de Iasol, busca “abrir los ojos” al perfil industrial y directivo sobre una tecnología que, según explica, ya no pertenece al futuro, sino al presente de muchas plantas. “Las baterías aplicadas a una planta pueden dar rendimiento y un punto de estrategia que facilite la operación diaria y magnifique los ahorros por gestión de energía”, afirma.

En este sentido, el caso de Grupo SAMCA sirve como hilo conductor. La compañía, con actividad industrial en varios sectores y presencia internacional, representa bien el tipo de empresa que ya ha dado el salto desde el autoconsumo fotovoltaico hacia el almacenamiento. Fausto López, director de proyectos del grupo, explica que la decisión fue “una evolución lógica para reducir consumos”. Primero llegó la fotovoltaica; después, la necesidad de aprovechar mejor esa energía. “Lo desarrollamos apoyados en programas de subvenciones y para aprovechar excedentes de energía renovable en horas sin sol, alineándonos con nuestros programas de descarbonización”, apunta.

Sin embargo, uno de los mensajes más compartidos en el sector energético es que no existe una solución universal. Sergio Espatolero, director técnico de Iasol, insiste en que el almacenamiento detrás del contador debe diseñarse como un “traje a medida”. La clave está en estudiar la curva real de consumo de cada planta. A partir de ahí, la batería puede cumplir distintas funciones: almacenar excedentes fotovoltaicos, cargar energía cuando el precio es bajo o reducir picos de potencia o participar en servicios de ajuste de la red, son algunos de los ejemplos.

El aprovechamiento de excedentes aparece como la aplicación más intuitiva. Muchas instalaciones industriales de autoconsumo no pueden verter a red por limitaciones técnicas o administrativas. En esos casos, la batería permite guardar la energía que antes se desaprovechaba y consumirla cuando resulta más rentable.

Menos costes, más seguridad y mayor control energético

Una de las preocupaciones crecientes tras los episodios de incertidumbre energética ha sido la seguridad de suministro. La batería no se plantea como una solución para mantener toda una fábrica funcionando durante un día completo, sino como un sistema de respaldo para cargas críticas. Jesús Heras, de Wattkraft, lo resume con claridad: puede permitir “un apagado suave de 2 a 4 horas” en procesos donde una parada brusca supone pérdidas o riesgos, como cadenas de frío, limpieza de tuberías o determinados procesos industriales continuos.

De esta manera, el apartado económico y el balance resultante de la implantación de este tipo de baterías obtiene gran importancia. Fausto López defiende que, aunque las baterías puedan estar asociadas a la fotovoltaica, deben analizarse como inversiones independientes. “Cada tecnología tiene su momento según el mercado, pero financieramente cada inversión debe aguantar su vela”, afirma. En su caso, para Grupo SAMCA el eje de la rentabilidad está en el diferencial entre el precio de carga y descarga, el conocido spread.

Además, como comenta Heras, las baterías hoy cuestan la mitad que en 2023. Un hecho que reduce la dependencia de subvenciones y obliga a evaluar la tecnología con criterios más sofisticados que el precio inicial. En su opinión, lo importante no es solo el CAPEX, sino el LCOS, es decir, el coste nivelado de la energía almacenada durante toda la vida útil del sistema. “No hay que ver la batería como una commodity. Es tecnología seria”.