Manuel Benedí
AMB Green Power
Manuel Benedí (AMB Green Power) analiza cómo el autoconsumo y el almacenamiento pueden mejorar la competitividad industrial y la autonomía energética
Aragón tiene ante sí el reto de convertir su capacidad de producción renovable en una ventaja competitiva para sus empresas. En un escenario marcado por la volatilidad de los precios y la dependencia energética del exterior, el autoconsumo, la electrificación y el almacenamiento abren nuevas posibilidades para que la industria controle sus costes y gane autonomía.
Desde la orilla del Ebro, en el restaurante Molino de San Lázaro, analizamos en este A Fondo de la Comunidad Sostenible de la Cámara de Comercio de Zaragoza la situación del autoconsumo industrial y el almacenamiento energético junto a Manuel Benedí, director general de AMB Green Power, y Jesús María Sahún (CLENAR).
Pregunta: ¿Qué está pasando con la energía? Vemos precios altos, pero también oportunidades para que las empresas ganen autonomía energética. ¿Cómo ves la situación y hacia dónde crees que van los mercados?
Manuel Benedí: Los precios están condicionados por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y por las tensiones en el estrecho de Ormuz. La incertidumbre sobre el suministro de gas y petróleo está tensionando el mercado europeo.
Las reservas de gas y la evolución de la demanda durante el invierno serán factores importantes. Si llega un invierno frío y persisten las dificultades de suministro, los precios podrían seguir subiendo.
P: El camino hacia la autonomía energética europea está ligado a la electrificación de nuestros procesos. Además de las grandes plantas fotovoltaicas y eólicas, hay un concepto que conoces bien: el autoconsumo industrial. El almacenamiento está adquiriendo protagonismo y sus costes se están reduciendo. ¿Cómo pueden aprovechar las industrias estas tecnologías para mejorar sus condiciones y ganar soberanía energética?
Manuel Benedí: España y Europa tienen una elevada dependencia de los combustibles fósiles importados. La electrificación permite aprovechar los recursos de los que sí disponemos: sol, viento y agua, junto con otras fuentes como la nuclear.
En la industria, el autoconsumo ayuda a reducir la dependencia de la red. Según las características de cada empresa, podemos alcanzar una autonomía de entre el 30 % y el 40 %. Esto mejora su competitividad y permite controlar el coste de una parte del consumo, algo especialmente valioso ante la fluctuación de los precios.
Con el almacenamiento podemos dar un paso más y elevar esa autonomía al 60 % e incluso, en algunos casos, al 70 %. Además, las baterías ya no sirven únicamente para guardar la energía sobrante y utilizarla después: también pueden interactuar con el mercado energético.
La regulación todavía tiene que avanzar, aunque se están dando pasos importantes. En países del norte de Europa y en el Reino Unido van por delante. Esperamos que aquí se desarrolle un marco favorable al almacenamiento.
P: Eso abre la posibilidad de que la industria electrointensiva desempeñe un papel más activo en el sistema. Además de consumir energía, puede contribuir a la gestión de la red y a su estabilidad mediante sus instalaciones de generación y almacenamiento. Los centros de datos también pueden participar en esa gestión. ¿Qué experiencias existen en otros países?
Manuel Benedí: En Alemania, por ejemplo, hay pequeños autoconsumidores residenciales que conectan sus sistemas de almacenamiento al sistema energético y aportan capacidad y flexibilidad.
Esto beneficia tanto al consumidor, que puede obtener ahorros, como al conjunto del sistema, que dispone de recursos adicionales para gestionar la red. El almacenamiento distribuido puede contribuir a mejorar su estabilidad y capacidad de respuesta.
P: Uno de los grandes retos de Aragón es aprovechar la energía que produce para generar valor añadido en la comunidad. Históricamente, parte de nuestra producción energética ha abastecido a industrias de otros territorios. Ahora existe la oportunidad de utilizarla aquí, tanto en las empresas tradicionales como en nuevas actividades, entre ellas los centros de datos.
Electrificar procesos industriales dependientes de los hidrocarburos puede ayudar a descarbonizar la economía y a mejorar su competitividad. ¿Cómo ves esa oportunidad?
Manuel Benedí: Los recursos renovables de Aragón están atrayendo inversiones en centros de datos y en otras actividades de consumo intensivo. Disponer de energía renovable y de generación próxima a los puntos de consumo tiene mucho sentido.
La generación distribuida permite producir y consumir en el mismo entorno, reduciendo las pérdidas asociadas al transporte de electricidad a grandes distancias. Si se combina con almacenamiento, ofrece oportunidades importantes para mejorar la competitividad.
P: La fluctuación de precios está cambiando hábitos que parecían consolidados. Durante años asumimos que consumir de noche era más barato y ahora las horas nocturnas y los atardeceres pueden convertirse en un problema para la industria. La llamada «curva de pato» refleja ese desequilibrio entre las horas de abundante generación solar y las horas en las que esa producción desaparece. ¿Qué puede aportar el almacenamiento?
Manuel Benedí: Una parte del consumo industrial puede cubrirse con una instalación propia, y eso ofrece una ventaja competitiva ante la volatilidad de los precios. En las industrias electrointensivas es difícil alcanzar porcentajes muy elevados, pero sigue siendo una herramienta útil.
El almacenamiento permite desplazar energía de unas horas a otras y contribuir a aplanar esa curva, como ya se ha visto en lugares como California o Australia.
En España, el crecimiento de la generación renovable no ha ido acompañado de un aumento equivalente de la demanda. Esto ha provocado un exceso de producción en determinadas horas y precios cero o negativos durante las horas de sol. La incorporación de nuevos consumidores, como los centros de datos, puede ayudar a aprovechar esa generación. Las empresas también pueden acceder a ella mediante contratos de compraventa de energía a largo plazo, los PPA, o mediante instalaciones propias.
El almacenamiento a gran escala permitirá gestionar mejor la producción fotovoltaica y eólica, trasladando parte de esa energía a los momentos en los que se necesita.
P: También tenemos una tecnología madura: el bombeo reversible. Consiste en utilizar electricidad para elevar agua a un depósito situado a mayor altura y aprovechar después su descenso para generar energía cuando el sistema la necesita.
En Aragón y en España se están planteando proyectos de este tipo. Son actuaciones a largo plazo, por sus dimensiones, su impacto territorial y su tramitación, pero nuestras condiciones geográficas pueden ofrecer oportunidades para desarrollarlas.
Manuel Benedí: Totalmente. El bombeo es otra de las tecnologías que pueden contribuir al almacenamiento y a la gestión del sistema.
P: Otra vía para mejorar la autonomía energética son los gases renovables. En Aragón se están impulsando proyectos de biometano y biogás, y contamos con una actividad agropecuaria que puede aportar materias primas para su producción. ¿Qué papel crees que pueden desempeñar?
Manuel Benedí: Creo que necesitamos un mix energético amplio. No debemos centrarnos exclusivamente en una fuente. Las plantas de biogás pueden contribuir a reducir la dependencia del suministro exterior y a aprovechar recursos del propio territorio. En Aragón tenemos una importante actividad ganadera y residuos, como los purines, que pueden utilizarse para producir energía.
Es una oportunidad para darles un uso y avanzar en nuestra autonomía en el suministro de gas.
P: Hablar de energía también obliga a hablar del territorio. Un centro de datos, una planta de biometano, un parque fotovoltaico o eólico y una central de bombeo tienen una afección territorial.
La población quiere beneficiarse de una energía limpia y asequible, con el menor impacto posible. Los habitantes de Aragón deberían ser los principales beneficiarios de este desarrollo, también mediante empleos cualificados que ayuden a fijar población. ¿Cuál es tu reflexión?
Manuel Benedí: Creo que el debate energético está muy politizado. A menudo se asocian unas fuentes de energía a una ideología y otras a otra, cuando deberíamos analizarlas desde el interés común.
Hace unos años había municipios interesados en atraer proyectos fotovoltaicos o eólicos. Después apareció un rechazo relacionado con la ocupación de terrenos agrícolas o con el impacto visual y ambiental.
Desde mi punto de vista, la polarización ha influido en ese cambio. Las renovables son importantes, la nuclear también y los combustibles fósiles siguen siendo necesarios durante la transición. Tenemos que abordar la convivencia entre las distintas fuentes.
P: La información, la transparencia y el diálogo son fundamentales para que ese debate incorpore tanto los aspectos técnicos como las necesidades de la sociedad. Entender mejor la energía nos ayudará a aprovechar sus oportunidades.
Para terminar, hablemos de movilidad eléctrica. Sé que defiendes que el vehículo eléctrico ha llegado para quedarse. ¿Cómo ves su evolución?
Manuel Benedí: En la movilidad cotidiana y en el reparto de última milla, creo que el vehículo eléctrico se va a imponer. Para otros usos, como el transporte marítimo, aéreo o determinados transportes pesados, el hidrógeno u otras tecnologías pueden tener más sentido.
Uno de los retos es la capacidad de la red para suministrar energía a los puntos de recarga. El autoconsumo y el almacenamiento pueden ayudar a resolverlo; hay soluciones técnicas.
Lo comparo con la evolución de la telefonía móvil: funciones que hace años nos parecían lejanas hoy forman parte de nuestra vida. Creo que en los próximos cinco años veremos una expansión muy importante del vehículo eléctrico.
P: En Aragón, además, esta transformación tiene una relación directa con nuestra economía y con el empleo industrial, por el papel de la fábrica de Stellantis en Figueruelas. Para cerrar, si pudieras pedir un deseo para el sector energético, ¿qué sería lo más necesario?
Manuel Benedí: Pediría dos cosas muy relacionadas: regulación y certidumbre. Para el autoconsumo y el almacenamiento necesitamos un marco claro, estable, duradero y predecible. Eso facilitaría el desarrollo de los proyectos y atraería inversión. El inversor necesita saber cuáles son las reglas y tener confianza en que no cambiarán a mitad del proceso.
La tecnología ya está disponible. Ahora necesitamos esa estabilidad para avanzar.