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Entrevista a José Antonio González, CEO de Pikolin

  • El grupo cerrará 2020 con una caída de ingresos, aunque crece a doble dígito en el segundo semestre. Mantendrá el ebitda en 22 millones por un mejor mix de producto.
  • «Pikolin crecerá en 2021 gracias a Brasil, China y la diversificación».

Pikolin se ha levantado con fuerza tras unos meses de confinamiento que le obligaron a parar su negocio y que tumbarán su facturación de este año. “Nos vimos obligados a parar todas las plantas a nivel mundial, salvo la de Vietnam, por el cierre del comercio, lo que provocará que este año vayamos a perder entre el 10% y el 15% de nuestros ingresos –facturó 488 millones en 2019–. No obstante, la vuelta a la actividad ha sido muy fuerte y en el segundo semestre estamos creciendo entre un 12% y un 14%”, explica José Antonio González, consejero delegado de Pikolin.

El directivo explica que la mejora se da en todas las geografías y su previsión es que se mantenga hasta final de año. “Puede haber demanda retenida, pero también hay un cambio en las prioridades del consumidor. La gente pasa más tiempo en casa, por lo que está priorizando todo lo relacionado con el hogar, y además está más preocupada por la salud. Si no te puedes ir de vacaciones o salir a un restaurante, es normal que se esté invirtiendo en tu casa y tu descanso”, indica.

Este cambio de prioridades se trasladará al resultado de la empresa. “Los ingresos van a bajar este año, pero esperamos cerrar el ejercicio con 22 millones de ebitda, en línea con 2019, gracias a la reducción de costes que hemos aplicado, pero también a que el mix de ventas está mejorando, ya que la gente está comprando productos de más calidad”, dice el CEO de Pikolin. ¿Y qué pasará en 2021? “Esa es la gran pregunta. Nadie sabe lo que va a ocurrir, aunque nuestra previsión es que Pikolin vuelva a crecer, apoyada en la internacionalización, donde tenemos un gran potencial en Brasil y China, y en la diversificación”, responde.

Diversificación

La estrategia de Pikolin para los próximos años, fijada antes del Covid, ha situado tanto a la diversificación del negocio como a los mercados internacionales en el centro de su foco. “Y esto no ha cambiado debido a la pandemia. Hemos tenido que gestionar la crisis, pero las prioridades siguen siendo las mismas. Además del negocio al cliente final, que supone el 85% de nuestras ventas, tenemos una división hotelera, que ahora está sufriendo, y otra sanitaria, que en cambio está teniendo un gran comportamiento. Hemos vendido camas de hospital en 50 países”, dice José Antonio González.

Las ventas de la división hotelera caen más de un 30% en el año, aunque el directivo no es del todo pesimista sobre su futuro. “Es cierto que se están retrasando decisiones de renovación por la crisis, pero también va a haber hoteles que van a invertir en reposicionarse y redefinir su oferta, en parte usando los fondos europeos, lo que puede ir acompañado de camas y colchones de más calidad. Nosotros tenemos una cuota superior al 50% en este sector y nuestros clientes son las grandes cadenas, que han hecho cierres temporales, pero no definitivos”, señala.

Otra vía de ingresos, en este caso al alza, es la ropa de cama, como edredones o cubrecolchones. “Pesa sólo el 5% de las ventas, pero está creciendo mucho e irá ganando peso. Es además interesante porque uno de los retos que tenemos es la fidelización del cliente, lo cual es difícil cuando se cambia un colchón cada 10 o 12 años, mientras que estos productos se renuevan de forma más frecuente”.

Mercados claves

La otra gran vía de crecimiento son los mercados internacionales. El grueso del negocio de la empresa sigue en Europa, donde es líder en España y Francia con una cuota del 30% en ambos países,
aunque su mayor potencial de futuro está en Brasil y China. En España, que aporta el 30% de las ventas, “queremos crecer impulsando una mayor renovación de producto y con artículos de más valor. La crisis de 2008 se llevó por delante el 50% del negocio, porque si no se hacen casas no se venden colchones. Ahora, hay una crisis sanitaria y esperamos que nos afecte menos que a otros sectores”, apunta el CEO de Pikolin.

La empresa también es optimista en Francia tras recomprar el 50% de su filial, que había vendido en 2016 a Steinhoff (Conforama). “El proyecto buscaba una expansión significativa, pero la crisis de nuestro socio hizo que no tuviera sentido seguir con la aventura. Ha sido decepcionante, pero la recompra se ha hecho en condiciones ventajosas”, dice.

Pikolin se encuentra además en una buena posición financiera. “Hemos reestructurado la deuda y cambiado financiación a corto plazo por préstamos ICO a cinco años. Además, estamos emitiendo en el Marf pagarés a 18 meses avalados por el ICO (19,6 millones por ahora), que sustituyen a otros con vencimientos a 1 y 3 meses. Esperamos terminar el ejercicio con una deuda neta de 3,9 veces ebitda, tenemos fondos propios suficientes y nos sentimos cómodos”, concluye su CEO.

Vía Expansión.

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