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¿Cómo será la alimentación del futuro? INFINITIA Industrial Consulting da las claves para comprenderla

  • Las tendencias actuales se centran en la alimentación saludable y sostenible
  • La ciencia y la tecnología de los alimentos son las responsables de diseñar la alimentación del futuro
  • INFINITIA ofrece soluciones viables a empresas que quieren introducir o modificar alimentos en el mercado

Alimentos en formato pastilla, que no engorden o, quizás, una dieta basada en comida de la NASA. Son algunas imágenes que aparecen -muchas veces influenciadas por películas de ciencia ficción- cuando se discute sobre la alimentación del futuro.

Si bien no se puede determinar con seguridad cuál será la dieta de los humanos dentro de unos años, Elena Díaz, dietista-nutricionista del departamento de tecnología de alimentos de INFINITIA Industrial Consulting, asegura que “no será como la concebimos a día de hoy”, pues solo hay que fijarse en que “nuestra alimentación ha cambiado con respecto a la de nuestros abuelos”. Los motivos los encuentra en las tendencias, que “afectan a la producción de alimentos y la manera de consumo”. Ahora bien, la dietista-nutricionista se aleja de esas imágenes futuristas y plantea una idea de alimentación “más consciente” en el plano “sensorial, nutricional y sostenible”.

Estos deseos -que parten, generalmente, de los países desarrollados- se deben a una evolución (natural) de la alimentación, para la que se pueden marcar tres grandes etapas a lo largo de la historia: auto-gestión alimentaria, seguridad alimentaria y calidad alimentaria. En esta última -la cual atravesamos-, “el consumidor no solo busca algo que esté rico, demanda mayor calidad”, según precisa Díaz. De esta forma, “entran en la ecuación nuevas variables previamente no consideradas como la conciencia del medio ambiente, el bienestar animal o la calidad nutricional del alimento”.

Díaz explica las razones: “Esto nace de la mayor consciencia de la relación alimento-salud, que se conjuga con la posibilidad de alimentarse de manera sostenible, en suma al contexto de la pandemia, en el que la población ha incrementado todavía más su preocupación por ambos aspectos”.

Un alimento más sostenible implica, por ejemplo, un menor impacto de huella de carbono en su producción, así como una preferencia por productos locales por su fabricación cercana. En cuanto a la salud, “se demandan productos con bajo nivel de proceso e ingredientes de calidad”. Además, se priorizan los alimentos de origen vegetal frente a los de origen animal, resaltando, así, las dietas veganas o vegetarianas, cada vez más presentes en la sociedad, por sus raíces sostenibles, saludables y favorables al bienestar animal.

Llevando, ahora bien, la teoría a ejemplos concretos se puede comprobar cómo todo este análisis alimentario se materializa en aspectos como una mayor preocupación por la reducción del desperdicio alimentario. Prueba de ello son el auge de técnicas como el batchcooking, startups que funcionan como intermediarios entre establecimientos y consumidores para vender productos que, de otra manera, se tirarían a la basura o innovaciones para la revalorización de subproductos de la industria alimentaria.

Por otro lado, entre las tendencias más punteras y asentadas se encuentran la proteína alternativa (algas, insectos, vegetales…), huertos verticales, alimentos enriquecidos, impresión 3D o la nutrición personalizada.

Con todo, los restaurantes son el escaparate más tangible de las tendencias del futuro, pues representan aquellas “que han pasado el filtro” de las innovaciones propuestas por la industria alimentaria. El reto consistiría, después, en llegar al consumidor a nivel doméstico, figura que tiene una alta exigencia porque “precisa de cocinados rápidos, de alta calidad y sabrosos”.

En este juego, la industria desempeña un papel esencial de proponer y desarrollar soluciones a las necesidades del momento. Los cambios en las tendencias alimentarias se han convertido en desafíos para la ciencia y tecnología de alimentos. Así pues, se precisan “sistemas alimentarios resilientes que tengan en el punto de mira la salud y la sostenibilidad”, pero, según recuerda Díaz, “no debemos olvidar el factor de la accesibilidad, tanto económica como física”, a pesar de que “la industria vaya por el buen camino”.

En este sentido, INFINITIA ofrece -con experiencia en este campo- soluciones viables a empresas que quieren introducir o modificar alimentos en el mercado. Algunos casos de éxitos son el estudio de proteínas alternativas, la impresión 3D de alimentos, tecnologías de desinfección y determinaciones de calidad de alimentos.

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Redaccion