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Vermú de Redacción con Funidelia: “Queremos ser la tienda de disfraces más grande del mundo”

  • Carlos Larraz y Toño Escartín protagonizaron un animado Vermú de Redaccion en el que se apuntaron algunas de las claves para triunfar en el sector del comercio electrónico.
Fernando Baquero, Toño Escartín, Carlos Larraz y Ramón Añaños. Fotos: Arturo Gascón.

Fernando Baquero, Toño Escartín, Carlos Larraz y Ramón Añaños. Fotos: Arturo Gascón.

De Huesca al mundo. No es un lema rimbombante, es justo lo que han conseguido Carlos Larraz y Toño Escartín, fundadores de Funidelia, la gran tienda online de disfraces y accesorios de fiesta. Estos dos jóvenes empresarios fueron los invitados a una nueva edición de Vermú de Redacción, el networking gastronómico de Club Cámara. El encuentro contó con el patrocinio de Banco Santander y Kalibo Correduría de Seguros, y la animación gastronómica de Vinos Botica, que presentó para la ocasión una selección de productos del Alto Aragón.

“La idea era montar un negocio propio. Tuvimos otras ideas antes, sin éxito, pero finalmente vimos la oportunidad que había en el sector del disfraz”, recordó Carlos Larraz sobre los orígenes de Funidelia en 2011. “Hace seis años no pensaba que seguiríamos con esto, creí que sería algo más efímero”, reconoció Toño Escartín. Ahora, en cambio, “cada vez somos más ambiciosos y creo que seguiremos adelante muchos más años”, vaticinó.

Una de las claves de Funidelia ha sido su expansión internacional, con tiendas online en Europa, América del Norte y del Sur y Asia. “Básicamente, cuando vimos cómo funcionaba el negocio en España, pensamos en replicar el modelo en Francia, Alemania, Italia… En todos ellos intentamos ser una tienda local; incluso en Chile adaptamos el lenguaje a sus modismos. No tenemos una gran competencia global -salvo Amazon-, pero competimos con pequeños operadores locales. Por eso intentamos reducir los tiempos de entrega, como hemos hecho en Alemania montando un almacén”, explica Escartín.

Esta estrategia orientada al mercado exterior que les ha llevado “a vender a pérdidas en un país solo para probar hasta dónde somos capaces de llegar, para entender el mercado”. Contrariamente a lo que pueda parecer, “el usuario de Australia y Singapur es, al 90%, igual al de cualquier otra parte. Al final esto es ecommerce puro y duro”, asegura Larraz.

¿Cómo es posible que aborden tantos proyectos a la vez? “No somos especialmente buenos gestionando” – reconoce Escartín-, “pero abrir en nuevos países ya no es para nosotros un paso desconocido, sigue en todos patrones similares”. “Nos centramos en lo que sabemos hacer bien, por eso hemos dejado de hacer tantas cosas. Ahora trabajamos más enfocados”, explica. En esta línea, Larraz cuenta como han tomado “decisiones duras”, entre las que destaca eliminar la atención telefónica, que suponía un volumen de 30.000 llamadas al mes “imposible de atender”. Y también es esta filosofía la que, de momento, les ha hecho descartar experimentos en el ámbito offline.

Aunque lo suyo es ecommerce “puro y duro”, Funidelia debe afrontar retos propios del sector del disfraz. Escartín explicó que la “extrema estacionalidad” de este mercado hace que sus necesidades en tecnología y logística sean “muy concretas”, para la que cuentan con desarrollos propios. Los tiempos de reacción a un fenómeno social -por ejemplo, contar con un disfraz de un personaje en un momento de pico de popularidad- son una “área de mejora” en la que ya trabajan, y para la que han puesto en marcha una línea de producción propia con la que dar respuesta a la demanda de última hora y a determinados productos que los fabricantes tradicionales no cubren.

Al final, resume Larraz, la clave del éxito de Funidelia ha sido ofrecer al consumidor lo que busca: “Un usuario te elige o porque eres el más barato, o el mejor o el que está más cerca. No hay tanta diferencia entre un usuario de Internet y el que va a una panadería. Nosotros hemos acertado porque hemos sabido dar una mejor respuesta a estos tres elementos que los demás, y lo hemos hecho bien en cuanto a visibilidad”. Su objetivo, dicen sin ambages ni falsa modestia, es “ser la tienda más grande del mundo en nuestro sector; buscamos alcanzar el liderazgo”.

Además de Carlos Larraz Nasarre y Toño Escartín de Funidelia, asistieron al encuentro Ramón Añaños, Mariano Espallargas, Roberto Abizanda Santos, Daniel Torres Burriel, Fernando Baquero Pardo, Pablo Niusan, Jorge Morales Genzor, José María Baqué Lamana, Ana Berges Navío, Natalia García Ortiz, Guillermo Gistau Arbues, Javier Andonegui, Rebeca Juste Falcon, Rafael Ferrer Sánchez, Rodolfo Andaluz, Fernando Caballero, Miguel Ángel Cano, Marcos Latorre, Ángel Marina, Mar Martínez, Elia Mateo, Jaime Mendoza, María Oria, Nacho Peláez, Javier Salvador y Marta Serrano

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