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Raúl Benito (Eboca): “Decidimos trabajar sin complejos”

  • Raúl Benito, el presidente de Eboca, visitó Redacción Club para contar la peculiar filosofía de esta empresa oscense que quiere ser mucho más que “los de la máquina de café”.
Raúl Benito, presidente de Eboca. Fotos: Arturo Gascón.

Raúl Benito, presidente de Eboca. Fotos: Arturo Gascón.

Raúl Benito “nació” en Eboca, según sus propias palabras. En realidad, el presidente de esta compañía de vending oscense se refiere a su carrera profesional, que ha transcurrido por completo en esta empresa que nació como VAT y que en 2011 cambió de nombre y “renovó ilusiones”. “Decidimos trabajar sin complejos”, afirmó el directivo a su paso por la mesa abierta de Redacción Club, a la que acudió para sacar pecho de una filosofía empresarial única.

Raúl Benito Eboca

“Cuando me preguntan por mi trayectoria profesional, siempre respondo que miren la de Eboca, a la que he dedicado toda mi vida”, dice Benito. El directivo no reniega de su sello personal sobre la compañía, pero aclara que, con el crecimiento de la empresa, “Eboca es un equipo”. En la línea de “hacer las cosas de forma distinta”, Benito define su firma no como una empresa de vending, sino como “una compañía que ayuda a las empresas a cuidar a sus personas; diseñamos lugares de descanso y reunión informal”. En ese afán de cuidar a la gente acaban de poner en marcha su propio tostadero de café, donde usan producto ecológico y de comercio justo.

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Pero entonces… ¿Son una empresa de vending o no? “Con matices”, contesta Benito. “Al final, lo que pretendemos, y aún nos queda recorrido para mejorar, es ofrecer soluciones para todo tipo de empresas de cualquier tamaño. Trabajamos en ese sentido con líneas como Ebocamini. Cafeína, hidratación, alimento y relación con el entorno: son los elementos imprescindibles para fomentar la competitividad en las empresas”.

“No gestionamos la empresa pensando en hacer negocio; tratamos de hacer las cosas como nos gusta: si nos gusta a nosotros, le gusta a la gente, y normalmente esto acaba generando beneficios”, Con esta forma de pensar, hace un par de años decidieron cerrar el departamento comercial de la empresa, una jugada cuanto menos osada. “Tomamos la decisión de dejar de perseguir a los clientes, creemos que van a entender lo que hacemos y ellos mismos se interesarán por Eboca”. En la misma línea, “no tenemos reponedores, sino gestores, porque su trabajo va más allá y son las personas de la compañía que tienen contacto directo con los usuarios finales”.

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Su labor de marca también va orientada al usuario final, el que se planta delante de la máquina para tomarse un café ecológico. “Es algo atípico en el sector, que piensa solo en quien contrata la máquina, no en quien las usa a diario. Y lo normal en la vida es conocer a quien te presta un servicio, ¿no?”, apunta el presidente de Eboca. Por eso entre sus proyectos de futuro inmediato está desarrollar tecnología que permita tratar a cada cliente-usuario de forma personalizada.

Está claro que Eboca es una compañía diferente… “Somos una pyme, no hay grandes planes y estrategias, todo se gestiona de forma natural. Queremos que la gente que trabaje con nosotros esté feliz, y eso se traslada a la forma en la que seleccionamos a nuestro personal… Puede que a alguien le eche para atrás, pero es justo lo que buscamos”, dice Benito entre risas. Y más detalles que hacen de Eboca una rara avis: “Juntamos a la plantilla trimestralmente para ofrecerles toda la información financiera; de nuestro resultado económico, un 20% lo repartimos a partes iguales entre todos los empleados. Queremos lanzar el mensaje de que la participación de todos es importante”.

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Nacho Peláez, Raúl Benito, Manuel Torres y Ramón Añaños.

LA FIRMA

Ramón Añaños, consultor independiente de marketing y estrategia online.

Ramón Añaños, consultor independiente de marketing y estrategia online.

Tengo relación con Raúl desde hace mucho tiempo y reconozco que estar en su presencia -no sé si me pasa solo a mí- no es cómodo. A ver si consigo explicarme. Raúl es vital, divertido, inteligente, guasón… Siempre te sale con algo ingenioso y te pasa la pelota, con esos ojos vivos, que te miran como riéndose ya de lo que le vas a contestar… Y todavía tienes que encontrar algo ingenioso que decir… En fin, que es de esas personas que son capaces de sacar de cada uno todo su potencial.

Esta cualidad le sirve para tener a su equipo siempre activado al máximo. El liderazgo de Raúl es diferente al de otros emprendedores de éxito – digamos del tipo “místicos”-; es de los que aúnan visión y empuje basado en una personalidad arrolladora. La diferencia está, desde mi punto de vista, en cómo conciben la relación con su equipo.

Cuando la dosis de emprendedor/empresario carismático es excesiva, el equipo tiende a actuar como mera correa transmisora, porque el líder interviene en todo. Aporta ideas de largo recorrido pero también entra en minucias, marcando su forma de ver las cosas en cada detalle. Esta actitud suele generar personas sumisas o desilusionadas, a las que les cuesta reconocer su marca en las cosas que hacen. Es un poco frustrante.

Pero Raúl quiere gente con chispa a su alrededor. Escucha. Pide -exige- propuestas. Consulta. Quiere que su gente haga eso mismo con sus equipos. El resultado de esta actitud es una organización con capacidad de mejora permanente, compuesta por personas satisfechas y orgullosas, que reconocen en su empresas el empuje de su presidente -como parece que les gusta llamarlo- pero también la aportación de cada uno.

En la mesa abierta que protagonizó en Redacción Club, me llamó mucho la atención su respuesta a una pregunta sobre las consecuencias de un alto nivel de exigencia a los trabajadores… Para él, exigir es propiciar logros y generar satisfacción. Obtener lo máximo de uno mismo. Lo contrario, genera desidia e insatisfacción.

Desde luego, si Eboca tiene algo especial como organización -desde que la conozco- es la capacidad para poner en marcha nuevos proyectos constantemente, para anticiparse a lo que ha de venir. Está siempre varios pasos por delante de su competencia.

Rául -Eboca- ha alcanzado lo que nadie más en su ámbito de negocio: tiene una marca muy reconocible en un sector donde nadie se había planeado siquiera que esto fuera ya no conveniente, sino posible. Tiene una cuota de mercado en Huesca – y camino de conseguirla en Zaragoza- que está a años luz de lo habitual en un sector superfragmentado. Ha visto lo que la tecnología puede hacer por su sector antes que nadie… y va a por ello.

Es un personaje, Raúl. De los que están llamados a hacer siempre cosas grandes en los ámbitos en los que se mueven.

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