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“Lo difícil no es desplazar a un trabajador al extranjero, sino preparar su vuelta”

  • Vanessa Iglesias (Mobexma) y Jesús Fernández (BSH) expusieron en Cámara Zaragoza las claves para gestionar el desplazamiento internacional de trabajadores.
Vanessa Iglesias, Miguel Ángel Martínez, Jesús Fernández.

Vanessa Iglesias, Miguel Ángel Martínez y Jesús Fernández.

Cuando una empresa sale al exterior, sus recursos humanos se internacionalizan también. Para hablar de ello, Club Cámara Internacional reunió este 5 de diciembre en el formato ‘Experiencia de Redacción’ a dos expertos en la materia: Vanessa Iglesias, especialista en movilidad de trabajadores en el extranjero en Mobexma, y Jesús Fernández, director de RRHH de BSH Electrodomésticos. Estuvieron moderados por Miguel Ángel Martínez, jefe de Servicio de Promoción Exterior de Cámara Zaragoza.

La internacionalización laboral se da en los más diversos sectores y ámbitos. Así, Iglesias explicó que “aparte de viajes comerciales, instalaciones llave en mano o puesta en marcha del producto que le has vendido a tu cliente en el extranjero, hay otras modalidades como transferencia de conocimiento, formación de empleados locales, control interno, reclutamiento de trabajadores sobre el terreno… son algunos de los ejemplos. Pero la tendencia es a desplazamientos más frecuentes y más cortos, frente a asentarse para un largo plazo, porque es además una manera de romper reticencias a la movilidad”. Algo a lo que, señaló, “contribuyen las nuevas tecnologías”.

Aunque estas necesidades pueden surgir en cualquier compañía que se mueva en el mercado internacional, el tamaño de la empresa influye, de manera que en aquellas firmas con matrices o filiales “se amplía la causística” y es más habitual el desplazamiento a largo plazo e incluso la localización, el establecimiento definitivo del trabajador en el destino.

En el caso de BSH, hacen distinción entre desplazamientos de hasta seis meses y de más de seis meses y hasta cinco años en un mismo país, cuenta Fernández. “En el caso de los más largos, se dan por desarrollo de la carrera profesional, por formación, por intercambio de conocimientos e incluso por una vivencia personal que quiera experimentar el trabajador. Hay un último caso, que es la toma de control cuando se adquiere una sociedad, algo que en BSH habitualmente se pilota desde la central de Alemania”, enumeró. En el caso de las estancias cortas, “se trata de realizar labores de apoyo, establecer grupos de trabajo…”, necesidades que “con las nuevas tecnologías van disminuyendo”. Fernández destacó la importancia del desplazamiento para el desarrollo de la carrera profesional, pues se adquiere una experiencia valiosa “tanto para la compañía como para el propio trabajador”.

En la política de recursos humanos en el extranjero la planificación es “más que recomendable”. Iglesias advirtió de que hay que tener en cuenta que “los trámites necesarios para desplazar a un trabajador pueden alargarse y afectar al negocio”. Con todo, hay que estar listos para la improvisación: “Aunque lo tengas todo preparado, siempre surge algún imprevisto en el día a día que solucionar”, apunta Fernández, para quien “lo más difícil no es preparar cómo ir al país, sino cómo volver cuando son desplazamientos largos, porque es complicado cumplir las expectativas que cada uno se hace sobre ese momento”. Otro de los “puntos vitales” es la cuestión familiar: “Si los colegios no son los adecuados, si la pareja no encuentra empleo en el destino… no se desarrolla bien el trabajo y el empleado se va quemando”.

Fernández repasó otras cuestiones que en apariencia parecen menores, pero influyen en el buen curso del desplazamiento: “La cultura es muy importante. Cuando mandas a un trabajador a China, le ofreces siempre un curso de adaptación cultural, pero cuando lo envías a Alemania, no, y ahí pueden surgir problemas, porque aunque estemos en la Unión Europea entre algunos países hay diferencias importantes”. En este sentido, Iglesias señaló que, aunque en la UE haya un marco legislativo común, no es lo mismo desplazar a oficinas que a obras, o moverse a Portugal que a Francia, donde “los medios de inspección de trabajo son muy amplios”.

La conversación también abordó el camino inverso, la incorporación de impatriados a las empresas españolas. Iglesias aseguró que “cada vez es más habitual que las empresas, incluso las pymes, atraigan talento de otros países”.

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