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#InmersiónTalento con Ángel Pardillos (Hiberus Tecnología)

  • Enrique Iniesta (Pikolín) entrevista a Ángel Pardillos sobre formación en la empresa y búsqueda de perfiles tecnológicos.

El Club Cámara Fórum Personas, la modalidad de la plataforma cameral orientada a las empresas donde la gestión de los Recursos Humanos es clave en su negocio y estrategia, estrena un nuevo formato, #InmersiónTalento. En este primer encuentro, Enrique Iniesta, director de Desarrollo de RR.HH. de Pikolín, entrevista a Ángel Pardillos, director de People Transformation en Hiberus Tecnología.

El escenario de esta entrevista es uno de los más singulares de la capital aragonesa: el Acuario de Zaragoza, que colabora con esta iniciativa prolongando el encuentro con un almuerzo en su restaurante para socios del Club. #InmersiónTalento cuenta además con el patrocinio de Newlink Education (Galería fotográfica al final del texto).

Qué mejor sitio que el Acuario de Zaragoza para hablar con un veterinario de formación. ¿Qué te llevó a dedicarte a los Recursos Humanos?

Soy veterinario por vocación y tecnólogo converso. No me ha gustado nunca poner límites a las cosas. Me titulé en Veterinaria y trabajé de ello, pero la vida te lleva por distintos sitios, y acabé por este camino…

Muchos jóvenes se atenazan ante la decisión de elegir una formación superior, cuando no es algo que determina tanto el futuro.

Uno necesita una base técnica, claro, pero no se le puede decir a alguien con 22 años que por su formación su futuro profesional queda orientado a un único camino.

En lo profesional has ido derivando hacia las tecnologías, y en concreto hacia la formación. Has sido experto para el Gobierno de Aragón en tecnificación de la formación y, más recientemente, compatibilizaste la dirección del Centro de Tecnologías Avanzadas de Aragón (CTA) y la del Centro Nacional de Referencia de Imagen y Sonido de España.

Cuando entré a trabajar para la Administración, lo hice como técnico superior, lo que ahora sería un Data Analitycs. A mí siempre me han gustado mucho las matemáticas, tengo un corazón de ciencias. Luego pasé al mundo de la formación, y por mi titulación fui técnico de formación en industrias agroalimentarias… Fui asumiendo responsabilidades hasta que me tocó la planificación formativa de la Comunidad Autónoma. Y a partir de ahí fui director del CTA.

Acabas de aceptar el reto de ser director de People Trasnformation en Hiberus Tecnología.

Soy un convencido de la capacidad de la formación para impactar en las personas y las organizaciones para ser transformadas. No hubiera pasado a Hiberus para ser director de un centro de formación, porque ya lo era. Pero sí tiene sentido entrar en una empresa como Hiberus, en pleno proceso de transformación hacia ser una empresa global, participativa con sus trabajadores, donde las personas son su materia prima.

Te has borrado de las redes sociales, ¿se puede vivir fuera de ellas?

Fue voluntario. Se puede vivir sin una red social ampliamente compartida, lo cual no quiere decir que no tenga una red social cercanamente compartida. Estuve mucho tiempo en LinkedIn, y hubo un momento en el que resultó complejo afrontar mis retos profesionales y gestionar las interacciones allí. Lo medité y decidí levantar el pie.

¿Consideráis en Hiberus las redes un lugar donde captar talento?

Sí. En el campo de las tecnologías, la mayoría de la gente que quiere estar, está aquí. Es un canal de comunicación admitido por ambas partes.

¿Qué tres consejos darías a alguien joven al inicio de su carrera profesional, en el ámbito del perfil tecnológico?

El primero, necesario para su vida laboral tenga el perfil que tenga: cuanta más capacidad de juicio, crítica y decisión tenga, mejor; las tecnologías no son el fin, sino el medio que te lleva a tu objetivo. El segundo, que no tenga miedo a equivocarse. Y el tercero, que no olvide jamás la formación, que le va a abrir todos sus caminos.

¿Y para alguien de unos 45 años?

Muchas veces se interpreta el talento como una característica asociada a lo joven, como una inversión que la empresa hace para alguien que va a estar muchos años allí. Puede que a las personas más mayores les falte rapidez en su acercamiento a la tecnología, pero tienen valores y posibilidades que no tiene un joven, capacidades asociadas a la madurez. Y eso también lo tienen que ver las empresas, que tienen que contar con perfiles complementarios.

¿Es tan difícil captar talento en este perfil tecnológico?

Es complejo porque no hay profesionales. No entra suficiente gente, el sistema educativo no aporta los profesionales necesarios para cubrir la demanda; no tanto en cuanto a programadores, algo más estabilizado, sino en perfiles disrruptivos y especializados. Hay un esfuerzo improbo por parte de las organizaciones para cubrir estas plazas: Hiberus incorporó el año pasado 300 personas, con un trabajo descomunal.

Este tipo de profesionales no es solo necesario en empresas tecnológicas. 

Sí. Por ejemplo, hay un perfil cercano a la Administración y Dirección de Empresas que evolucionan en cuanto se forman en tecnología. Nosotros hemos tenido un perfil de personas que van a trabajar en entidades bancarias en tanto cuanto tengan unas habilidades tecnológicas que les permita aplicar el conocimiento que arrastran de sus titulaciones. Hablamos de psicólogos, economistas, licenciados en Derecho… Nosotros mismos buscamos este tipo de perfiles no tecnológicos que pueden evolucionar espectacularmente si les das una capa de conocimiento tecnológico.

Y cuando no encontráis estos perfiles, los formáis.

No queda otro remedio. Hemos puesto en marcha la Hiberus University, un proyecto en el que aún estamos decidiendo qué es lo que quiere y necesita la compañía, y también qué es lo que no quiere. Y a esto añadimos una capa de liderazgo y formación de equipos, porque lograr que un proyecto sea ilusionante hace que la gente no quiera irse.

¿Qué hay de cierto y qué de leyenda en que los millenials son difíciles de gobernar?

Tenemos que aprender a pensar como ellos. Hay que saber qué quieren en su actividad laboral y en lo personal. No es solo que ambas facetas sean compatibles, es algo más profundo: hay que escucharles y saber qué esperan. Y hay muchos que tienen un alto grado de compromiso, más que los de nuestra generación, pero con aquello que les interesa, no con aquello que les ata.

La Universidad está haciendo un esfuerzo por acomodarse a las demandas de la sociedad. ¿Le queda aún mucho camino?

La Universidad está haciendo un gran esfuerzo por ajustarse a la realidad, pero no es menos cierto que la Universidad tiene que enseñar a la gente a seguir formándose durante el resto de su vida. Es algo que necesita un periodo de cocción. Las estructuras administrativas y la formad de toma de decisiones todavía dificulta ir hacia allí.

 

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Redaccion

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